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¡EN LLAMAS!

El viernes 4 diciembre, 2015 a las 11:37 am
José López Hurtado

José López Hurtado (x)

“Vivir el presente como historia y leer el pasado como presente”, aconsejaba el historiador Ferdinand Braudel a nuestros pueblos, y en especial a aquellos víctimas de atropellos y traumas históricos que han marcado su devenir, como para no repetir dolorosas experiencias. Lección que, en particular en América Latina, no hemos querido asimilar. Porque nada, ni menos en política, se produce al azar ni por generación espontánea. La Venezuela que sufrió los terribles quebrantos producidos por la cruel dictadura de Juan Vicente Gómez, quien se consideraba hijo legítimo de Simón Bolívar, y la no menos ominosa de Marcos Pérez Jiménez, que cerró periódicos, encarceló y torturó a sus opositores, como en otros países de nuestro cercano entorno, no ha podido exorcizar a sus fantasmas del reciente pasado y pareciera querer, en algunos momentos, resucitarlos. Como que satrapías y espejismos revolucionarios, con sino trágico, se cruzaran en un tormentoso recorrido que alimenta su historia. En las elecciones que este domingo se realizan, los venezolanos, como quizá, en ninguna otra oportunidad, se enfrentan a su propio destino, después de 17 años de gobierno, inspirados por el desaparecido Coronel Hugo Chávez, en el marco siniestro de la feroz persecución a los opositores al régimen de Maduro y de Diosdado Cabello, de la violación a los derechos humanos de los disidentes y en medio de la mas difícil situación económica que las gentes pueden enfrentar. Todas las encuestas, por su parte, vaticinan una participación histórica, mayor que las propias presidenciales, dicen, que alcanzaría el 70 % de los 19.5 millones de ciudadanos inscritos en el censo electoral, seguramente por la propia condición de plebiscito, que el mismo oficialismo, sin quererlo, le ha otorgado, y dan por descontado el triunfo a la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que congrega a todos los partidos de oposición, los que podrían alcanzar una mayoría relativa de 84 diputados de los 167 componentes de la Asamblea Nacional. Es probable, que en la misma medida en que ha arreciado la violencia oficial, en esa intensidad se aumente el “voto castigo” en contra de la revolución bolivariana y el de los llamados “Ninis”, es decir aquellos que no militan en ningún partido. Con esa cada vez más agresiva actitud de Maduro, invitando a auto-golpes de Estado, encarcelando y hostigando a periodistas, a comerciantes, a estudiantes, reacio a considerar una veeduría internacional de los comicios, está, como se dice coloquialmente, disparándose en el dedo gordo del pie. Y alimentando, si se quiere, ese dormido instinto de supervivencia de los venezolanos, que ya comenzó a aflorar. Y dándoles a éstos, la feliz oportunidad de exorcizar sus demonios del pasado. Falta saber si el régimen respetará los resultados que no le sean favorables, lo cual, por lo que se ha visto, es poco probable. ¡Llamas en el vecindario!

(x) Analista Internacional, colombiano.

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