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EN BUSCA DE TITULO CON SENTIDO

El sábado 11 octubre, 2008 a las 12:26 am

Por Patricia cruz

Facilitadora – Asesora

Institución Universitaria Antonio José Camacho

Una mañana realizaba mis tareas cotidianas en la oficina, cuando entró un campesino muy amable, saludó a todos los presentes y con mucho respeto se dirigió hacia mí, preguntando por el doctor encargado de las publicaciones. Llevaba colgada una mochila aracua, mientras le invité a que se colocara cómodo; segundos después entró el jefe de prensa sin ni siquiera saludar pero exclamando: hoy tengo cita con el licenciado Valencia, es una eminencia, viene para el lanzamiento de su libro, tengan todo preparado para la emisión…

El campesino de mochila terciada se colocó de pie, pero el doctor lo ignoró por completo. Al observar esta situación le indique al doctor que el señor lo estaba esperando, la respuesta fue casi fulminante: ¡estoy ocupado, no puedo atenderlo, que vuelva después!

Cuando salía a informar al campesino que mi jefe no podía atenderlo, éste interrumpe diciendo que le urge hablar con él. Cuando me dirigí nuevamente para hablar con el doctor, me interrumpió diciendo: ¡ya le dije que estoy ocupado! ¿cuál fue la parte que no entendió?

La verdad, me sentía en una situación bastante incómoda; así que nuestro amigo campesino me dijo: Vea sumercé, ¿a usted quién le dijo que el estudio hace personas?, y con esa humildad que aún recuerdo, se despidió.

Dos horas después y el invitado especial no llegaba, el jefe de prensa estaba a punto de colapsar, era una emisión en vivo y el protagonista no había llegado.

Todo estaba preparado, pero nuestra eminencia no se hacía presente; estábamos corriendo tratando de buscar un material para re-utilizar, cuando observamos que en el canal de la competencia tenían un invitado especial; el equipo completo frenó las actividades y el jefe, al ver que ya nada se alcanzaba hacer, también se acercó para ver que tenía la competencia.

Después de todos los cortos comerciales, ahí estaba el campesino que mi jefe ignoró por completo, era la eminencia que el doctor entrevistaría en nuestro programa y ahora la noticia tan esperada la tenía el otro canal.

El doctor de las publicaciones quedó petrificado, cuando el humilde campesino sacó de su mochila aracua el tan esperado libro.

Casos como este se ven a diario; realmente observamos profesionales comportándose de la manera más salvaje y primitiva, la pregunta entonces es: ¿Usted por qué desea estudiar? ¿Para obtener un título?, ¿Para ser alguien en la vida y ganar muchísimo reconocimiento? o ¿Para que le llamen doctor?

La reflexión de esta historia es que le coloquemos sentido a nuestra fase de estudio, no sólo es aprender para tener, es aprender para ser.

Sólo cuando le damos un verdadero sentido a la carrera que vamos a emprender, entendemos que el goce no se encuentra acumulado en una enorme fuente, al contrario, es la suma desde el primer paso hasta que nos tomamos la foto como graduados; es aceptar que hay un proceso en el cual puedes encontrar desánimo, decepciones, perder amigos, conocer buenas y malas personas.

Cualquiera que sea la situación, es el vértigo de todos esos momentos buenos y malos; lo que forma a un profesional con sentido.

Si lo que busco es emprender una carrera por un título, entonces terminaré siendo un profesional de los tantos que hay en este mundo, posiblemente lleno de mucho, pero falto de todo.

Recordemos: ¡el que es, claramente llaga a tener!

No es la prisa con la que camines, es el sentido de lo que haces, lo que permite ser un verdadero triunfador. Cuando logramos experimentar ese sentimiento, entonces podremos decir que tenemos título con sentido.

Santiago de Cali, 10 de octubre de 2008.

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