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EMPLEO, SUBEMPLEO Y DESEMPLEO

El lunes 8 enero, 2018 a las 12:01 pm

EMPLEO, SUBEMPLEO Y DESEMPLEO

La economía de un país se sostiene y florece si hay empleo. O sea, si hay trabajo remunerado y es justo y socialmente necesario. Un país no se salvaría si no existiese una masa empleada suficiente y bien paga. Porque lo que sí hay es fuentes de trabajo: en el campo y agricultura y ganadería, industria, comercio, banca y servicios.

Quien tiene en su haber una finca la debe cultivar para no tener una fuente yerta y desierta. La tierra siempre ha sido en la historia la base más grande para el sostenimiento del ser humano. Cierto que necesita insumos para que sea productiva y constante cuidado para que fructifique y los productos sean de calidad y sanos. Quien tiene tierra es como si tuviera de por vida una mina de plata a su disposición.

Los restantes renglones de la economía pueden tener más volatilidad y merecen más dedicación pero hay, tal vez, menos inversión.  Sostener una vacada, una manada de reses o cerdos o aves para suministro de carne tiene riesgos e instalaciones adecuadas. Y, sobre todo, se necesita gente que cuide la labranza, los productos sembrados, la cosecha, la recolección, empaque y despacho. O, sea, se empieza a hablar seriamente de empleo y pago justo.

No muchos empleadores, dueños de tierras, de ganado, de supermercados, de fábricas son conscientes de estos dos polos de su fortuna. De cuidar la base fija de su feudo o negocio y pagar bien y a tiempo a quienes están al frente de su negocio y le sacan su ganancia.

El gobierno y los gremios que detentan la economía se reunieron y casi solos definieron cuál sería el salario mínimo de 2018. No llamaron a dialogar a la CUT que recoge la más grande cantidad de trabajadores rasos asociados. Este es un índice que marca la lejanía de los propósitos de los amos del dinero y de la economía, empezando por el Gobierno que lo permitió y lo avala.

La economía de un país es una balanza. Debería pesar, como en toda balanza, cada lado en igual proporción. A una oferta dada debe corresponder una respuesta digna y justa. No por poseer la fuente, el propietario o más “educado” e inteligente, puede portarse como amo y señor y tomar, soberanamente, la decisión. Esto se llama abuso de poder y desconocimiento de los derechos de ambas partes de la relación laboral.

Sí. Digámoslo no en voz baja. El gremio dirigente, el poseedor de los bienes muebles e inmuebles que producen lucro, se aprovecharon y fijaron sin tener en cuenta al otro sector que tiene en sus manos y sudores la responsabilidad de obtener el fruto de quienes ostentan los bienes en bruto, inactivos. Sin su concurso no obtendrían lucro ni podrían tener llenos los bancos.   

Qué país tan católico y tan injusto, tan parroquial y bolsillero. Dar limosnas (¿?) y salvar su pellejo. Se olvida que la justicia en la economía tiene dos bandos: los dueños y los trabajadores: quienes extraen la riqueza con sus manos. Pareciera que en Colombia no hay empleo, solo subempleo y desempleo.

07-01-18                                      9:09 a.m.

https://www.elespectador.com/opinion/editorial/el-salario-minimo-y-los-debates-esteriles-articulo-731235