ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

Titulares de hoy:    

El 23 de enero entra en vigencia nueva resolución de cascos para motos     ~    

En febrero se realizaría segundo estudio de seroprevalencia en Cali     ~    

Cauca lamentó fallecimiento del médico Ceballos Mendoza     ~    

Primer año de Proclama del Cauca en el Valle     ~    

Por una maternidad elegida y segura     ~    

La empresa de Acueducto y Alcantarillado de Popayán trabaja para garantizar el suministro de agua para los próximos 30 años     ~    

Entre el 20 de marzo de 2020 y el 1 de enero de este año, los bancos de Colombia han desembolsado $269,58 billones en operaciones de crédito     ~    

ESE Norte 3 busca mejorar su posicionamiento en salud     ~    

Alto Comisionado para la Paz, Gobernación del Cauca y Alcaldía de Argelia se unen en defensa de la vida     ~    

Trump: ¿el huevo de la serpiente?     ~    

Pruebas para covid – 19 no son gratuitas para particulares en las ESE     ~    

Medidas de ley seca y toque de queda en Cali hasta el 22 de enero     ~    

SIGUE LA “FIESTA” CON RECURSOS DE LA PANDEMIA     ~    

Se buscará un modelo de alternancia para garantizar el derecho a la educación: rector de Unicauca     ~    

Diplomado en Fisioterapia Integrativa     ~    

La incertidumbre del COVID-19     ~    

Nueva amenaza a líder de Juventudes     ~    

Llegan al Cauca equipos biomédicos para ampliar las UCI y darle atención a la pandemia     ~    

Conozca la medida del Pico y Cédula en Santander de Quilichao     ~    

Bajo índice de vehículos inmovilizados en Popayán     ~    

Jueves, 21 de enero de 2021. Última actualización: Hoy

Empautamiento con el viruñas

El sábado 5 diciembre, 2020 a las 10:10 am

Empautamiento con el viruñas

Empautamiento con el viruñas

Marco Antonio Valencia

Regresé al Valle del Patía después de años de ausencia dedicados a estudiar en Popayán. Campo Bello fue la finca de mi bisabuelo, de mi abuelo, de mi papá y con seguridad sería mía algún día. Sobre el terreno había una casa para la familia y una ramada para los trabajadores, donde los hombres, luego de cortar caña toda la jornada, se dedicaban a conversar y a cantar.

Con los días hice amistad con Naganga, un viejo que tocaba el violín y cantaba oraciones a dioses africanos. Una tarde cualquiera me invitó a su parcela al lado del río Guachicono. Pescamos alguna cosa y en el patio de su casa cosechó, de un árbol inmenso, unos melones que me dijo se llamaban pan de pobre. Cuando almorzábamos apareció una muchacha de mi edad, de ojos amarillos y bellísima, que me deslumbró de inmediato. El viejo le ofreció comida y me la presentó diciéndome que era una bruja que venía a tentarnos, que no me ilusionara. Pero yo era joven y ansioso, y me dejé entusiasmar por varios días.

Una mañana, Naganga me despertó diciendo que teníamos que volver a la finca de mis padres. Y, sin permiso, me sobó el cuerpo con infusión de ruda. Luego, sin mediar palabras, salpicó con el menjurje a la mujer de ojos amarillos arrunchada a mi lado, que de inmediato se transformó en una bimba negra y enorme.

Desde entonces, todas las tardes, al final de la faena en los cañaduzales, busqué al viejo para que me enseñara sus saberes africanos, que aun siendo yo un carapálida, por ser hijo de mujer blanca, tenía derecho a conocer. Un día me habló de los empautamientos con el diablo y, con osadía juvenil, le conminé a ensañarme las oraciones que necesitaba. ¡Y claro!, una medianoche me fui al corral, me subí sobre una piedra enorme que tenemos allí e invoqué al mismísimo Viruñas.

Y el diablo vino. Conversamos largo rato alrededor de una fogata. Fue una conversación con risas, silencios y preguntas de parte y parte. Me dijo que podría darme mucho ganado y tierras, el don de la invisibilidad o el de enamorar y hacer feliz a las mujeres que me diera la gana; el don de la adivinanza y el poder sobre los espíritus para curar a otros. Pero todo eso lo rechacé. Se rió mucho cuando le mencioné que aquello se lo daba a todo el mundo, que me ofreciera algo distinto, inefable y único.

Hablamos tendido. Le conté mis sueños y llegamos a un acuerdo de caballeros cuando él hizo su demanda. Y fue así: esa madrugada, a la luz de la luna y con el susurro misterioso del viento, hicimos un pacto.

Anoche vino Naganga a mis sueños.

—Tu destino está escrito en los tableros del Ifá —indicó—. Te has sometido. Ahora recibirás tu premio.

Antes de despedirse glugluteó como una bimba para recordar mi embeleco juvenil por la mujer de ojos amarillos y reímos:

—Gluglugluglu.

************************

(Te invito a visitar mi página web: www.valenciacalle.com)

************************

Otras publicaciones de este autor en Proclama del Cauca y Valle:

Marco Antonio Valencia
Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?