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ELOGIO AL FRACASO CRASO

El miércoles 26 octubre, 2016 a las 2:36 pm
Bulevar

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano

elogio-al-fracaso

En el Museo San Sebastián de Yumbo L.C. Bermeo acompañado de Édgar Cuero, Lizardo Carvajal, su editor y Hernando Cortázar en la noche de la presentación de Tesis sobre el fracaso.

Un agiotista nos ha puesto en la vida para pagarle por triunfar,
quien gana contrae una deuda de gratitud.
Haber fracasado por uno mismo,
no deberle a nadie ese orgullo.
Fragmento de Ruinas #091513. L.C. Bermeo

Ya es adulto, lo dijo él mismo. Pero es joven, y eso lo ratifica el título y las páginas del poemario que acaba de echar a rodar por las escalinatas del Olimpo. Parece un niño grande, loquillo y despistado que arrastra un cordel con una cometa invisible.

Escribir sobre el éxito del fracaso hoy, en la época del gran mercantilismo literario, es una osadía. Pero Luis Carlos Bermeo lo venía meditando hace años. Y la vida se lo andaba recordando. No estudió en la universidad filosofía, pero el fracaso llamó a su puerta y le sopló en la oreja que le hiciera un homenaje. Y a fuer que lo ha conseguido. Tesis sobre el fracaso golpea entre las cuerdas de la carátula de su nuevo libro.

Como toda tesis este volumen de versos de 124 páginas tiene unas premisas y una pregunta sibilina inserta en su concepción y estructura. Son sus dos libros anteriores. La sementera poética de Bermeo da frutos cada cinco años. En 2000 publicó Antídotos de ruda en el que sienta la premisa de que el poeta encuentra al Ser lleno de hambre, complejos y venenos, en 2005 sigue el periplo de búsqueda y avanza con el hallazgo de los dones, los haberes y cree haber encontrado el Pan del tiempo que lo libre de deseos y de ausencias que maúllan.

Ahora nos ofrece un libro con una mirada total. El poeta ha liberado unas fuerzas antagónicas que habitaban en su entorno. Lanza un grito de libertad como el niño de Nietzsche y escoge el fracaso como almohada donde encuentra descanso.

No es fácil encontrar solaz para quien profesa el camino del fracaso. ¿Pero, acaso los seguidores de Fortuna no siguieron también ese camino? Esta tesis tiene una metodología escrita en el libro muy clara. Cuando se llega a probar la fruta llamada fracaso puede quedar al principio en la garganta un sabor extraño, no esperado. Mas la experiencia dirá al iniciado que fracasar es sino y destino. Al volver los ojos al abismo y saber que fue salvado lo hará sentirse héroe. Esta conclusión está al final de la tesis que defiende vitalmente el inevitable joven Bermeo.

Quien transite por en medio de las páginas del fracaso se encontrará tozudamente con ruinas que suenan y hacen crash cuando caen al suelo, carencias, alucinaciones, golpes, exclusiones, vértigo, derrotas, naufragios, laberintos sin salida, destrucción, como la de Rimbaud. Nos lo anticipa el bardo desde el comienzo.

El poeta que escoge serlo debe saber que la senda está llena de negaciones, desilusiones, críticas y empellones de aquí y allá. Son pocos los poetas, amigos. No todo el que se etiquete en este aeropuerto como poeta en verdad lo es, si no ha recibido el lauro en la academia del fracaso. Es más. Ese es el resultado final cuando baja el telón la obra de Bermeo. Sin embargo, ¿está usted dispuesto a leerla para ingresar a la comunidad de los fracasados?

Definición, lee LC Bermeo: https://youtu.be/bk1s5fUrUHY

LC Bermeo lee aforismos: https://youtu.be/S6XWZNWsOIA

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