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Elecciones Anticorrupción

El viernes 12 julio, 2019 a las 4:57 pm
Elecciones Anticorrupción

De fallida Ley a Elecciones Anticorrupción

Parafraseando a José Arcadio Segundo, personaje de Cien años de Soledad, cuando recordaba las víctimas de las bananeras (- “Eran más de tres mil -fue todo cuanto dijo José Arcadio Segundo-. Ahora estoy seguro que eran todos los que estaban en la estación»): Eran más de once millones los que votaron a favor de una legislación en contra de la corrupción en Colombia.

Aunque suene a frase de cajón, Colombia sigue siendo cada vez, mucho más Macondo que antes. Acá, en el país del sagrado corazón de Jesús, conviven la efervescencia religiosa, con el alarde estrambótico de la cultura traqueta. Al colombiano promedio, como a los habitantes de macondo, les hacen creer que esa realidad trágica de exclusión y muerte no es otra cosa que mitos de mamertos trasnochados y que lo que se necesita es mano fuerte y corazón amplio, para borrar de una vez por todas de la faz de la tierra a esos facinerosos que se oponen a que las gentes de bien gobiernen esta tierra del nunca jamás que ellos crearon a punta de motosierras y mentiras.

Tal y como lo demuestran los famosos sondeos de opinión, al mocetón encargado en la presidencia de Colombia no le va ni le irá bien mientras siga bajo estado de posesión espiritual por parte de Uribe y demás congéneres de ultraderecha. Prometió y no cumplió, porque sus amigos de conveniencia, liberales, conservadores, de la U, Cambio Radical e iglesias evangélicas no le permiten cumplir, así a ellos tampoco les vaya bien.

No fueron capaces de cumplir lo mandatado (Ley Anti-corrupción) por esos millones de colombianos, cansados del descaro conque ejercen la corrupción pre candidatos, candidatos y elegidos a los cargos de representación en lo local o lo nacional. Ni siquiera intentaron ocultar su incomodo, su enfado, su urticaria, frente a estas nimias normas de buen comportamiento respecto a lo público, que exige la mínima decencia. No lo apoyaron, lo embolataron y lo hundieron.

Ahora, de cara a la próxima jornada electoral, esos amigotes de conveniencia del uribismo (liberales, conservadores, de la U, Cambio Radical e iglesias evangélicas), andan por ahí, recorriendo calles y veredas en todo el territorio nacional en procura del favor electoral de esos mismos colombianos siempre olvidados, siempre excluidos y siempre amenazados, esos mismos parte de los más de once millones cansados de lo mismo y de los mismos. Sin embargo, a los de siempre les vale un sieso la mueca de desagrado que se les muestra, lo de ellos es la demagogia de plata, tamal, aguardiente y cemento.

Lo que realmente da grima, tristeza, rabia e indignación, es constatar que esos mismos once millones caen nuevamente en la trampa de los de siempre. Pareciera que una bruma espesa nublara la memoria, el corazón y el estómago de ese colombiano desfavorecido, de esa colombiana abusada y excluida que a punta de solidaridades de género postizas, lealtades amigueras de mentiras y deudas clientelares de siempre, son empujados por la necesidad a votar por la doctora y el doctor que los ha tenido y los tendrán en la inopia por los siglos de los siglos amén.

Aunque en ocasiones la frustración de contemplar la realidad política colombiana como una desesperante pesadilla que se repite una y otra vez, empuje a muchos colombianos a la desesperanza que conlleva al conformismo o a un muy confortable importaculismo, es necesario intentar por enésima vez, hacer un llamado a la reflexión.

Este próximo 27 de octubre las personas decentes tienen en su mente y en sus manos el poder para erradicar los amiguismos, las clientelas, los amañamientos, las mafias, la ineficiencia, el robo, el fraude y la trampa de la administración pública. Es menester analizar a las candidatas y candidatos a cargos de elección, investigar sobre su accionar público, investigar de quién son esposos o esposas, quienes son sus familiares cercanos en lo público, quienes son sus amigos y patrocinadores, a qué corriente política pertenecen, si luego de esta evaluación, la candidata o el candidato, se ven fuera del siniestro círculo de los amigos de Uribe y las prácticas de los partidos tradicionales, este candidato es susceptible de ser depositario de la confianza pública.

Este 27 de octubre, las ciudadanías libres y decentes de Colombia tienen el poder para pasar de una fallida Ley, a Las Elecciones Anticorrupción.

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