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El video de Zuluaga puso la cosa en Sí

El domingo 18 mayo, 2014 a las 4:31 pm
German Pabón

German Pabón Gómez
Popayán, mayo de 2014.
El Portal de Shamballa.

Ahora, la Teoría del caso, desde el absurdo se construye enunciando que el video en el cual aparece un hacker dialogando con el candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga: Es un montaje y trampa.

En efecto, se trata de otra frase desgastada, de otro lugar común, como si sólo fuera suficiente enunciar que ese elemento material probatorio es un montaje, una construcción artificiosa, valga decir, un documento viciado de ilicitud, para con ello eludir las responsabilidades políticas, y desde luego las eventuales y presuntas responsabilidades penales que se puedan derivar a partir de esa facticidad que habla por sí sola.

El Maestro Martin Heidegger en su obra “El origen de la obra de arte”, afirma que la obra de arte es la que habla por sí sola y la que pone la cosa en sí.

A partir de ese postulado, es claro que no se requieren argumentos adicionales de carácter explicativos para plantear que el Video entre el Hacker y el candidato a la Presidencia Oscar Iván Zuluaga habla por sí solo, y como elemento material probatorio: Pone la cosa en sí.

En efecto, <Pone la cosa en sí>, toda vez que como registro de diálogos con referentes y referidos a sistemas de información, puso las cosas en sí, alrededor de presuntos escenarios de los que trata el Código Penal en los artículos 269 a 269F, y puso la cosa en sí alrededor de responsabilidades políticas que merecen explicaciones con razones suficientes, mas no salidas desesperadas, de simple ocasión, planteando que se trató de burdo montaje.

El candidato Oscar Iván Zuluaga, por dignidad, por respeto a los ciudadanos, a la democracia y electores, debería renunciar de inmediato a su aspiración a la Presidencia de la República.

En efecto, si conforme a su talante de candidato no posee frenos inhibitorios para abstenerse de sostener diálogos con un hacker, qué podremos esperar de su comportamiento en el evento de llegar a ser elegido como presidente de los colombianos.

La dialéctica evidencia conforme a ese video que las cosas se pusieron en sí, y que ahora no se tratará de la construcción del Estado constitucional, social y democrático de derecho, sino del Estado Hackernial, anti-social, anti-democrático y de extrema derecha.

No se necesita poseer conocimientos avanzados en derecho penal ni en ciencias criminalísticas para plantear como hipótesis a efecto de su contradicción, infirmación o verificación, que ese video constituye elemento material probatorio y que a partir del mismo es dable efectuar formulaciones de imputación al interior de un debido proceso penal por presunta adecuación fáctica y jurídica a los artículos de que trata el Título VII del Código Penal, cuyo bien jurídico tutelado es “De la protección de la información y de los datos”.

Aducir <sin razones> para soportar <razones> constituye argumentar a partir del absurdo, valga decir, pregonar que ese video es una expresión de <guerra sucia> no deja de ser otra frase cajonera para tratar de convencer que las irregularidades presuntamente punibles son intrascendentes.

Por el contrario, ese video que habla por sí solo, pone la cosa en sí de la guerra sucia y democracia sucia, pero no de los opositores políticos del video, sino de quienes dialogan de manera plácida alrededor de temas de estrategias electorales.

En la edición del 18 de mayo de 2014 del diario El Espectador, en artículo intitulado: “Uribe tacha de “montaje” santista video de Zuluaga con “hacker”, se lee:

“En las imágenes del citado video aparecen Sepúlveda y Zuluaga, además del ex «asesor espiritual» del candidato, Luis Alfonso Hoyos, en una especie de sala de control con nueve pantallas en la que el pirata informático explica planes para crear una web en contra del proceso de paz que prevé alimentar con información de inteligencia militar colombiana y estadounidense a la que él tiene acceso”.

“También Zuluaga expresa sus inquietudes: «Andrés, ¿entonces qué golpe nos va a dar Santos de acá al 25 (de mayo, fecha de las elecciones) como su tabla de salvación? Queda un mes para dar un golpe, hermano», dice el candidato en el video, grabado el pasado 23 de abril, antes de que estallara ningún escándalo”.

La pregunta que cabe formular no desde el absurdo, no desde la sinrazón, sino desde la obviedad es: ¿Acaso esos diálogos fueron montados? ¿Acaso en la transcripción se han efectuado agregados fácticos o cercenamientos a sus contenidos como para que materialicen un error de hecho derivado de falso juicio de identidad por distorsión o tergiversación de sus contenidos materiales como se habla en lenguaje de casación penal.

Como se observa, la guerra sucia y democracia sucia no proviene del candidato Juan Manuel Santos, ni de quienes lo apoyamos en el proyecto de la construcción de la Paz en Colombia, sino del video que puso al descubierto los alcances de comportamientos de los que es capaz de realizar de manera consciente y voluntaria el candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga.

Los colombianos compartimos algunas de sus proclamas de campaña electoral en sentido que “Queremos una paz sin impunidad”, pero desde luego como ciudadanos también tenemos derecho a replicar que: Los colombianos deseamos una campaña electoral sin impunidad en la que se investiguen y juzguen esos comportamientos como los que se revelan en ese video que como elemento material probatorio o evidencia física puso la cosa en sí, y puso al candidato Zuluaga en sí, valga decir, tal como sí es.

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Otros artículos de este autor: http://bit.ly/Qzx4yt

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