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Miércoles, 25 de noviembre de 2020. Última actualización: Hoy

El valor de la vida

El martes 28 abril, 2020 a las 9:04 pm
De las ‘selfies’ al deber legal
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El valor de la vida

Aunque, para quienes en este momento, y anteriormente también, arriesgan sus vidas y las de sus familias, saliendo a la calle en pos de su diario vivir, el título de esta nota, resulte retórico y propio de quienes tienen todas las condiciones para guardarse en sus lujosos cambuches, en la llamada cuarentena inteligente, bien vale la pena plantear el titular a manera de una reflexión existencial en el actual escenario de la llamada crisis mundial.

Es una lástima que los agentes del establecimiento político-económico que rige las vidas del mundo, hayan tenido éxito en su experimento social, largamente aplicado y mejorado, sobre la humanidad. Esta histórica experiencia de manipulación social ha consistido en: primero, instaurar un sistema educativo mundial, para el que un buen número de profesores, no son más que los replicadores de un esquema de producción, previamente establecido, en el que tanto el saber, como los mismos estudiantes, terminan siendo objetos de cambio en un mercado laboral supremamente especializado y en un efectivo placebo sociológico, que asegura la sensación generalizada de ascenso social y de bienestar.

Segundo, la realización de una intensa campaña de propaganda mundial sobre la necesidad de una competencia individualista tenaz, en pos de la consecución de un estatus social económico, medido exclusivamente en, la acumulación de riquezas, reservada para las elites al mando y la posibilidad de tener la capacidad de comprar objetos materiales que demuestren la pertenencia o no, a tal o cual estratificación social, en desmedro de otros elementos sociales de inconmensurable valor para los seres humanos, como la empatía, la tolerancia y la solidaridad.

Ya dentro de este esquema, aparecen las inmensas masas de rezagados por causa de su incapacidad de alcanzar una educación adecuada para el sistema de producción en auge, bien sea por ausencia de recursos o porque tercamente decidieron estudiar algo que no produce socialmente, como las humanidades. Para quienes tuvieron la posibilidad de acceso a la educación, les queda un panorama de alta competencia, dada la llamada “universalización del acceso a la educación” del sistema, que genera un exceso y abaratamiento de la oferta laboral, muy conveniente para el mercado.

Esta creciente masa de rezagados, compuesta por personas con distintos niveles educativos, que van desde el analfabetismo hasta los doctorados, constituye un universo de sujetos de experimentación adecuado, para una élite poderosa, que vio en la pandemia del Covid 19 y el desorden del mercado del petróleo, el momento preciso para resetear, si se permite el barbarismo, la economía mundial, mediante la imposición de nuevos esquemas educativos y laborales, para los que fue imprescindible dar el tercer paso del experimento.

En los llamados países del segundo mundo, como Colombia, afincados en la endémica ineficiencia estatal, que de paso, reproduce el esquema de exclusión-enriquecimiento, se vendió eficazmente, la idea de hacer algunos sacrificios necesarios, en aras de mantener el, ahora vendido como vital bien, llamado economía, con el propósito de salvar las vidas de los más aptos e indispensables miembros de la sociedad, que en teoría son todos, de los riesgos de una hambruna y de un estancamiento económico que impida la pronta vuelta a la normalidad.

Se vende y muy eficazmente, la especie, según la cual, Colombia es como Europa o como Estados Unidos, olvidando convenientemente, mencionar las inmensas diferencias culturales y, sobre todo, económicas que nos separan de esas sociedades, también se omite la mención de los enormes yerros cometidos en esas tierras y lo más llamativo, se está inculcando masivamente la ilusión de una preparación institucional, para afrontar la crisis, que está lejos de la cruda realidad, tal como lo muestran la improvisación y la irresponsabilidad de algunas de las medidas asumidas recientemente por el gobierno colombiano, tales como la de arriesgar la vida de cientos de miles de colombianos, en aras de satisfacer la voracidad del mercado y las ansias de acumulación de las elites tras el poder.

Efectivamente, se le puso valor a la vida, tal como tristemente lo han hecho los violentos en Colombia, sólo que se le ha hecho creer a la sociedad, que dicha decisión era estrictamente necesaria para la salvación de los cuerpos y las almas de Colombia, olvidando decir que para poder alcanzar esta salvación, era forzoso pagar un altísimo costo; el de arriesgar la vida de los colombianos, mediante el sacrificio aceptado e incluso anhelado por los rezagados de la sociedad y los compradores de la ilusión capitalista, en pos de volver a la normalidad prevista por la inhumana mano oculta del mercado. Sí. Tristemente le pusieron valor a la vida y la desinformada e indisciplinada sociedad colombiana está dispuesta a pagarlo.

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