ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 17 de octubre de 2021. Última actualización: Hoy

EL TRINO DE MI DESGRACIA

El jueves 11 febrero, 2021 a las 8:42 pm
EL TRINO DE MI DESGRACIA
Fotomontaje: Aluge

EL TRINO DE MI DESGRACIA

A raíz de la muerte de Carlos Holmes Trujillo, cometí la imprudencia de publicar un trino: «¿Cómo puede una persona pasar por diez cargos importantísimos sin dejar una sola obra digna de recuerdo?».

De inmediato brotaron las protestas. La expoetisa y exbailarina exótica Ana Milena Puerta me llamó «infame» y recordó que Trujillo puso un tubo importantísimo y grandísimo en la red del acueducto de Aguablanca y bautizó un hospital con el nombre de su padre, un Gaitán a escala municipal en cuyo movimiento militó don Pablo Escobar.

El exdirector de cine Carlos Palau hizo un paréntesis en el rodaje cuestabajo de su patética carrera y me arrojó dos escupitajos, uno de señora bien, «resentido», y otro de sindicalista acomodado, «zarrapastroso», y salió dando un portazo del chat de Adolfo Vera, foro egregio del pensamiento casi liberal.

El exabogado Armando Barona exaltó la labor de Trujillo, afirmó que el finado eliminó el sistema de contratación hora-cátedra (¿en qué país?), que Trujillo fue exonerado de la imputación de abuso de poder por el mismísimo Congreso (como Samper, digamos), se declaró liberal de centro-izquierda, ala Centro Democrático, como Trujillo, y me llamó «vil», «hiena», «serpiente venenosa» y «profanador de tumbas». Su hija lamentó que proliferaran en el chat «expresiones hostiles y altamente agresivas» (¿mala hija la señora, o apenas despistada?).

Luego Barona borró los mensajes hostiles y escribió otros tiernísimos.

Adolfo Vera, cardiólogo y propietario del chat, exorganizador de grandes eventos culturales, tuvo una actuación arrítmica: primero hizo un llamado a respetar todas las opiniones, pero luego centró la cosa en el «respeto a la emblemática figura del doctor Barona» y publicó mensajes privados sin mi consentimiento.

Erney Rojas, Diego Pombo y Eduardo Botero Nicholls se apartaron del linchamiento y expresaron opiniones tan ecuánimes que muchos nos preguntamos ¿qué hacen estos humanistas en un foro social-paraco?

La trayectoria de Trujillo cabe en dos líneas: mamífero plural de las tetas de todos los partidos; una vida muelle y gris a la sombra del liberalismo y un cierre negro en la extrema derecha, alfil políglota y supernumerario de un genocida archipopular.

Se le abona su buen gusto con las mujeres. Le gustaba lucirlas en los cocteles. Todas eran bellas, jóvenes, muy «hechas», mostronas y mudas, como la que llevó al Dan Carlton de Cali cuando recibió el homenaje que le ofreció Barona el 26 de mayo de 2017.

Dije al principio que fue un trino imprudente porque unos días antes Barona había sugerido, con lenguaje sinuoso, la posibilidad de conseguirme un cargo diplomático, «pero es conveniente que tú… como te dijera… moderes los contenidos de tus columnas políticas». Lástima. Mea culpa. Ahora yo estaría gozando de las mieles de la diplomacia, como el hijo de Barona, Diego Barona Montúa, primer secretario de asuntos culturales en la embajada colombiana en Canadá, una fina cortesía del excanciller Trujillo, alma bendita.

Debo ser más moderado la próxima vez.

Conclusión. Hay sujetos que no dan puntada sin dedal. Calculistas al detal, individuos de fines, hay algo que los irrita putamente: un hombre de principios.

Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?