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EL TRANSITO Y LAS NORMAS

El viernes 12 diciembre, 2008 a las 5:52 pm


Por Neiver Olmedo Ambuila

En todo el territorio nacional desde finales de 2002 está rigiendo el código nacional de transito terrestre o ley 769, cuyos principios y objetivos son los de regular la circulación de los peatones, usuarios, pasajeros, conductores, motociclistas, ciclistas, agentes de tránsito, y vehículos por las vías públicas o privadas que están abiertas al público, o en las vías privadas, que internamente circulen vehículos; y las actuaciones y procedimientos de las autoridades de transito.
Así como nuestra constitución nos da la facultad de circular libremente por todo el territorio nacional, también nos impone la obligación de sujetarnos a las normas y sus correspondientes autoridades. Nuestro código de transito es moderno y actualizado, aunque no ha sufrido sustanciales modificaciones, vale destacar la hecha por la ley 1005 de 2006 en donde obliga a los organismos de transito a reponer gratuitamente las licencias de conducción comúnmente llamadas “pases” que no cumplan con las especificaciones técnicas actuales, o sea que todos los poseedores de estas licencias pueden exigir el cambio o reposición gratuita.
El deber de cumplir las normas no es solo para los administrados sino también para los administradores, es allí en donde deberíamos estar en condiciones de igualdad, pero la realidad es otra, en alguna oportunidad Pepito preguntó: ¿Ustedes por qué andan en contravía?, y la olímpica respuesta fue: es que nosotros somos autoridad.
Nuestra querida Ciudad de los Samanes paulatinamente viene sufriendo el fenómeno de la intransitabilidad en la parte céntrica donde en los días de mercado principalmente, reina el caos vehicular, por eso es plausible la idea de las autoridades de transito de reorganizar las condiciones de movilidad pero en condiciones de igualdad y legalidad; y no con decretos a la ligera sin ningún estudio técnico (y mucho menos jurídico) como son el 069 y el 070 de septiembre de 2008 que prohíben el estacionamiento de vehículos de cualquier tipo en la parte céntrica y por ende prohíbe el cargue y descargue de mercancías del sector comercial.
Como no se trata únicamente de la sana crítica sino de darle solución a los problemas surgen algunas sugerencias como son: conciliar con el sector comercial los días y horarios de descargue de mercancías y modificar nuevamente el decreto 070, no al retiro arbitrario de “algunos” vehículos dándole cumplimiento al articulo 112 del código nacional de transito que a la letra dice: “DE LA OBLIGACIÓN DE SEÑALIZAR LAS ZONAS DE PROHIBICIÓN. Toda zona de prohibición deberá estar expresamente señalizada y demarcada en su sitio previa decisión del funcionario de tránsito competente. Se exceptúan de ser señalizadas o demarcadas todas aquellas zonas cuyas normas de prohibición o autorización están expresamente descritas en este código”; estructurar un plan de contingencia con termino definido para el parqueo de los vehículos que transportan los usuarios de nuestras veredas y otros municipios aledaños; la mejor formación de los agentes de transito para que den una adecuada aplicación a las normas sancionatorias del código y no caer en el abuso de autoridad, entre otras.
El comparendo es una orden formal para que el posible contraventor de una norma de transito acuda a una audiencia, en la cual puede desvirtuar la acusación o quedar en firme la sanción, si hay inmovilización del vehículo basta con subsanar los hechos que dieron lugar ella y NO se puede exigir el pago inmediato de la multa para la entrega del automotor, como lo exigen varios organismos de transito; ya que la constitución prohíbe establecer y exigir requisitos que no estén contemplados en la ley, cabe anotar que las multas de transito son una deuda que uno adquiere con el estado por contravenir una norma y a la vez el estado tiene la forma legal de exigir su cancelación siguiendo un debido proceso y estas tienen una de prescripción de tres años o seis meses según el caso.
P.D. Escuché decir a un filosofo veredal “Si García Márquez escribiera Cien años de Soledad Dos, cambiaría Macondo por Santander de Quilichao”

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