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El Terrorismo Fundamentalista en París

El martes 17 noviembre, 2015 a las 5:56 pm

Artículo de opinión
Edgar Vieira PosadaEdgar Vieira Posada
Director Centro de Pensamiento Global
CEPEG
Universidad Cooperativa de Colombia

Estos primeros comentarios sobre un hecho internacional en un mundo globalizado que realizo como Director del Centro de Pensamiento Global de la UCC, los hago con un sentimiento particular de dolor y de pesar, dado que en esa ciudad he pasado más de cinco años de mi vida en la realización de estudios de educación primaria, de especialización y de doctorado. París, la ciudad cosmopolita abierta a la discusión respetuosa de todas las tendencias del pensamiento, es golpeada nuevamente este año por la barbarie del terrorismo fundamentalista religioso que extiende su guerra santa extremista, la “Yihad”, al país que es cuna de los valores de libertad, fraternidad e igualdad.

Paris 2

¿Por qué se ha llegado a esta situación? Aunque actos tan irracionales no tienen de por sí razón que los justifique, se pueden considerar ciertas causas que permiten conceptualizar estos sucesos: primero, causas históricas generadoras de sentimientos anti occidentales, que se remontan a la época de las cruzadas cristianas para intentar recuperar los lugares santos, en espacios igualmente con territorios sagrados para los musulmanes. Más recientemente en el siglo XX, a momentos heredados de la Primera Guerra Mundial, cuando Francia y Gran Bretaña se repartieron territorios que eran del Imperio Otomano y formaron de acuerdo a sus intereses los Estados de Siria, Líbano, Palestina e Irak. La región adquirió relevancia con la explotación desde los años veinte del petróleo por multinacionales occidentales, que condujeron a revueltas nacionalistas como la liderada en su momento por Gamal Abdel Nasser en Egipto. Un mayor posicionamiento occidental se ha puesto de manifiesto con la generalización de la actual ola de la globalización en la década de los años noventa, con la pretensión de imponer modelos y concepciones en los campos político (democracia liberal) y económico (modelo neoliberal), que son rechazados radicalmente por los grupos fundamentalistas musulmanes.

Segundo, causas político-militares ocurridas en vísperas y durante el desarrollo del proceso globalizador, desde el enfrentamiento en Irán cuando Estados Unidos perdió a su aliado el sha de Persia derrocado por los ayatolas de la rama chiíta y especialmente la precipitada invasión estadounidense a Irak para derrocar al dictador Hussein como venganza de los ataques del 11 de septiembre, lo cual dejó al final al país en el caos del enfrentamiento cotidiano entre musulmanes sunitas y chiitas. Es negativa también la ubicación de tropas hecha por Estados Unidos cerca de ciudades sagradas de los musulmanes como Medina y La Meca en Arabia Saudita, lo que originó la reacción de Osama Ben Laden que rompió con la familia gobernante saudí  y pasó a organizar su grupo terrorista de Al Qaeda con proyección internacional, así como la repetición de ocupación militar occidental en Afganistán para derrocar a los ultraradicales talibanes que habían tomado el poder luego de la derrota del régimen comunista, y que pasaron a prestar protección al grupo de Ben Laden. Y recientemente, ante el caos de la situación iraquí y el desangre sin fin en el conflicto interno sirio, donde ha sido imposible tumbar al régimen del presidente Assad, se produce el surgimiento del grupo más fundamentalista, radical y bárbaro de todos: el del Estado Islámico (ISIS o Daesh), el cual pretende desarrollar posesión territorial mediante la conformación de un califato que ya controla territorios en Siria y en Irak, aprovechando el desorden institucional existente. Las distintas intervenciones de occidente en la región contribuyeron lamentablemente a incrementar el resentimiento en grupos extremistas musulmanes existentes y en nuevos grupos como el Estado Islámico, que hoy reaccionan atacando directamente a Occidente en sitios tan emblemáticos como París, con el propósito de sembrar el terror y castigar a los franceses por su intervención en Siria.

Tercero, causas religiosas de confrontación violenta entre las religiones judeo-cristianas y musulmana, donde a través de la historia han existido enfrentamientos religiosos entre protestantes, católicos y ortodoxos dentro del propio cristianismo y entre cristianos y musulmanes y judíos y musulmanes, como lo viene mostrando en los últimos años el conflicto israelo-palestino que envenena el ambiente en la región. Hoy en día, las interpretaciones fundamentalistas del Corán de que se debe expandir la religión musulmana por el planeta y que se debe llevar a cabo una guerra santa o “Yihad” de exterminio de “infieles”, está llevando no solo a enfrentamientos con Israel y al exterminio de cualquier grupo musulmán que no corresponda a la línea defendida por el Estado Islámico, como se observa en Siria, Irak y Afganistán, sino también a los ataques a Occidente cada vez más sangrientos como las matanzas ocurridas en París, realizadas no solo por fanáticos árabes sino por jóvenes “lobos solitarios occidentales” convertidos al terrorismo fundamentalista.

Cuarto, causas culturales y civilizacionales, pues cada vez se hacen más evidentes las concepciones diametralmente opuestas entre estilos de vida de un mundo posmoderno occidental, frívolo, igualitario y consumista; frente a un mundo islámico premoderno, en el que surgen concepciones religiosas fundamentalistas, que no aceptan la irrupción de estilos de vida tan contrarios a sus principios y organización como sociedad. Las diferencias entre civilización musulmana y civilización occidental son cada vez más fuertes y no es una casualidad la escogencia para atacar en París lugares de concierto para jóvenes amantes de una música considerada decadente como el rock duro, ni a restaurantes y bares que simbolizan estilos de vida sibarita que no quieren aceptar ni tolerar.

Quinto, causas del proceso de globalización, pues en un mundo interconectado en redes sociales de todo tipo, se han facilitado los contactos planetarios entre los grupos fundamentalistas islámicos, la conformación de células terroristas, el intercambio de información y el envío de órdenes, el aseguramiento de financiación sin control en paraísos fiscales, el reclutamiento de adeptos entre la propia juventud occidental y el desarrollo de una guerra cibernética de desestabilización de los países occidentales, como el reciente ataque a TV5 de la radiotelevisión francesa que interrumpió durante un tiempo su salida al aire.

En conclusión, el proceso de globalización que viene implementando el mundo en estos veinticinco años, va a seguir pasando por circunstancias de ataques terroristas de personas pertenecientes a grupos fanáticos fundamentalistas islámicos, si la humanidad no encuentra caminos de convivencia y de tolerancia que eviten pasar a políticas de aislamiento en un mundo que se desenvuelve en un contexto para vivir en interacción y relacionamiento permanente.

Dirección Nacional de Comunicaciones- comunicaciones@ucc.edu.co

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