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EL TEATRO MUNICIPAL: JOYA ARQUITECNÓNICA DE AMÉRICA

El miércoles 13 julio, 2022 a las 9:46 am

EL TEATRO MUNICIPAL: JOYA ARQUITECNÓNICA DE AMÉRICA

Alvaro J Urbano R

El Teatro Municipal Guillermo Valencia, principal escenario de la cultura del Cauca, declarado Monumento Nacional mediante el Decreto Nacional 2248 del 11 de diciembre de 1996, cuya primera piedra se instauró el 20 de julio de 1892 y se inauguró el 22 de diciembre de 1927, como la más destacada joya arquitectónica del país y de Latinoamérica. Su edificación tiene matices de estilo colonial y republicano, alzado justo al lado del Panteón de los Próceres.

La reseña del Teatro Municipal Guillermo Valencia la soporto en referencias históricas contenidas en el informe del Contrato de Consultoría No 1765 de 2012 suscrito entre el Ministerio de Cultura y Funcores, documento que destaca los elementos constructivos y su entramado arquitectónico, declarado Monumento Nacional en el año de 1959.

El Teatro Municipal Guillermo Valencia es el resultado del decidido empuje de un grupo de intelectuales de gran raigambre cultural: Nicomedes Arce, Carlos Ayerbe Segura, Gonzalo Miranda, los hermanos Gonzalo y Domingo Lemos Bonilla, Adolfo Córdoba, y Delfín Valdez, quienes asumieron de su propio peculio, la construcción con planos elaborados por Mario Lombardi, cuyo diseño estructural fue calculado sobre un solar del Municipio tras el Palacio de la Gobernación que comprendía la cuadra de la calle de los próceres.

La ejecución del proyecto la inició en 1897 el ingeniero Augusto Aragón, con el concurso de Roberto White y el maestro Adolfo Dueñas. Por causa de la guerra civil de los Mil Días, la obra se suspendió desde 1899 hasta 1903, cuando en un gesto de profunda generosidad, los promotores de la obra le cedieron los derechos al Municipio de Popayán.

En abril de 1915 se reinició la obra con unos ajustes en los planos, bajo la dirección del ingeniero José María Obando Rebolledo, quien logra la construcción de la estructura de cubierta y refuerce de arcos superiores. La obra fue apoyada por el concejal, Julio Manuel Ayerbe Segura y las asignaciones presupuestales de los alcaldes Julio Garrido y Ramón Rada. Al dejar la dirección de la obra el ingeniero Obando, se designó al ingeniero Isaac Sarria Rojas quien fue quien edificó las bases de los soportes estructurales y los acabados de los palcos, enlucidos con latón repujado traído de Bélgica, por iniciativa y bajo el auspicio de José María Varona Otero, resaltando el estilo republicano que se le incorporó al diseño definitivo. El teatro se inauguró con la puesta en escena de El Trovador de Verdi, de la compañía operática de Adolfo y teniendo como tenor a Hipólito Lázaro.

El terremoto de 1983 hace que deje de ser sala de cine para restaurarlo como escenario de la cultura, la música y el teatro. La obra duró quince años hasta 1998, gracias al apoyo decisivo del Municipio de Popayán, Colcultura, el Ministerio de Obras Públicas, el Instituto Nacional de Vías, la Dirección de Monumentos Nacionales y el Ministerio de Cultura.

El embajador Edgar Orozco Agredo consiguió con los empresarios e industriales de la República Checa la donación de una araña de cristal de Bohemia de cuatro metros de diámetro, como plafón principal del recinto, fabricada por Lustry Kaminicky Senov, una de las mejores industrias de la República Checa; mundialmente reconocida en el diseño y elaboración de lámparas en cristal Baviera. La majestuosa luminaria resplandece con su decorativa sarta de adornos colgantes en cristal murano y prismas, con sus destellos luminosos, cuya intensidad se explaya por la platea del teatro, anclada en el techo desde su estructura básica de acero, guarnecida en bronce. Pesa 400 kilos, mide 4 metros de diámetro y 12,5 de altura y de descuelgue. Su precio comercial en fábrica fue de 37.260 dólares, equivalentes a 160 millones de pesos. El transporte hasta Popayán costó 2.000 dólares, valor patrocinado por el médico payanés Juan Carlos Caicedo C., quien por coincidencia se hallaba en Praga en compañía de sus padres, evitando se perdiera la dadivosa donación, pues ya Italia había ofrecido comprarla a un precio superior.

El embajador Pedro Felipe Valencia López, logró del Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón, la donación del menaje de luces y sonido, instalado por técnicos japoneses, siendo uno de los mejores del mundo. La insigne payanesa Nelly Eugenia Vallecilla Ortega obtuvo de la Presidencia de Granahorrar, la donación de ocho esculturas que representaban a las Musas del Arte, propuestas por el ingeniero Obando Rebolledo y labradas por la escultora Marina Forero de González, en Bogotá.

Dentro de su inmobiliario se destacan dos lámparas del foyer, ubicadas en los camerinos del primer piso y un deteriorado piano vertical alemán C. Bechstein, cuya presencia evidencian la primera época del teatro. Tales expresiones de arte y cultura, requieren de las autoridades locales, especial cuidado en su conservación y mantenimiento.

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Álvaro Jesús Urbano Rojas
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