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Martes, 19 de octubre de 2021. Última actualización: Hoy

EL TEATRO DEL ABSURDO

El martes 24 agosto, 2021 a las 9:43 am
EL TEATRO DEL ABSURDO DE ÁLVARO URIBE
Imagen tomada de: Revista Semana.

EL TEATRO DEL ABSURDO.

POR ESCRITOR JAVIER ENRIQUE DORADO MEDINA

El pasado lunes festivo 16 de agosto / 21, los colombianos de bien asistimos a una representación teatral muy absurda, en donde un actor principal muy megalómano y por ende muy apegado al poder llamado Álvaro Uribe Vélez, escogió un corredor de su casa finca, mejor dicho, su mansión de Llano Grande en Ríonegro (Antioquia), para actuar en cinco horas de sesión desde las 10 de la mañana, bien sentado ante una mesa sencilla, con un mantel común y corriente, adornado con florecitas de colores, para no levantar sospechas de su poderío económico, como un típico y bonachón campesino antioqueño, para dar su testimonio y sus relatos ya preparados en 62 puntos, ante el presidente de la Comisión de la Verdad, el padre Francisco de Roux, en actitud humilde, muy cerca de él, tomando apuntes, debiendo ser al contrario, vale decir el Padre adelante, presidiendo la reunión y el exmandatario, detrás, con los demás acompañantes, los dos comisionados Leyner Palacios y Lucía González y Jerónimo, el hijo de Uribe, sin olvidar al propio equipo completo de prensa, con todos los “juguetes” de comunicación, a su disposición. Mejor dicho, era un montaje completo, incluyendo la escenografía escogida alrededor, toda vestida de verde y la ambientación sonora de los caballos tan amados por Uribe.

Y comenzó la actuación, previamente ensayada. Primero, como ya todo el mundo ya lo sabe, reconoció su animadversión contra todo lo que huela al Acuerdo de Paz de La Habana, con una actitud de orgullo exagerado, pasando a mostrar su impecable hoja de vida en los puestos que ha desempeñado, para luego defender a los miembros de su familia sobre los “ataques injustos que han recibido”, convirtiéndose así, según él, en víctima de los mismos. Defendió su gestión como gobernador de Antioquia, negó su participación en la masacre del Aro, tan recordada siempre y que los paramilitares mienten sobre la misma. Sobre el tema de las ejecuciones extrajudiciales, mal llamados falsos positivos, negó su responsabilidad, se lavó las manos cual Poncio Pilatos, afirmando siempre que cometió un error al afirmar que “no estarían recogiendo café” y lo reconoce dizque por haber dicho ese lapsus linguae, imagínense ustedes, amables lectores, semejante error, afirmando después con mucho cinismo que fue inducido a ese “ERROR” (¿?), burlándose así de las víctimas con esta aseveración, echándole la culpa a los soldados, que abusaron de su inocencia, haciendo semejantes actos de barbarie “a sus espaldas”.

Y faltaban dos puntos en la obra de teatro absurdo de Uribe, uno, que todo el mundo pensaba que en esa oportunidad de oro que él tenía ante Colombia y el mundo, al fin iba a pedir perdón, como sus antecesores lo habían hecho, como era el objetivo de esa entrevista, pero no lo hizo y quedó en el imaginario popular su forma de ser siempre belicosa y enemigo por siempre de la paz y dos, faltaba la “actuación” similar de Jerónimo, al acusar, en plena audiencia, sin pruebas a la comisionada Lucía González de ser sesgada y pertenecer a la guerrilla.

Como conclusiones, con todos los privilegios que tuvo Uribe ante la Comisión de la Verdad, esa audiencia fue cínica y arrogante, convirtiéndose en un espectáculo y en un teatro del absurdo, en contra de las víctimas y de Colombia entera.

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