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Miércoles, 21 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

EL SILENCIO

El jueves 25 mayo, 2017 a las 12:21 pm
Bulevar de los días

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano.

El silencio - Leopoldo de Quevedo y Monroy

https://www.tumblr.com/search/el%20silencio%20es%20el%20grito%20mas%20fuerte

Me cuesta hablar del silencio porque lo interrumpo. Y el silencio es delicado, tenue, escondido. No le gusta el ruido ni que lo distraigan. Vive aislado como en un eremo y allí mora meditando y alimentando al universo con su halo.

El silencio nació después de la palmada del mago que dijo: ¡calla! Prender un motor, hablar, gritar, mover cosas y arrastrarlas produce ruido y molesta. Por eso, alguien sabio inventó el silencio. Para poderse concentrar, para ensimismarse y crear mundos en donde se mueven las criaturas sin que nadie se dé cuenta.

En el silencio se fraguaron los amores de los amantes, se realizaron los escarceos del noviazgo, se dijeron requiebros al oído, se besaron y rodaron por el suelo. Se han hecho discursos y escrito cartas y poemas y se ha disfrutado de conciertos, teatro y recitales. Dentro del ruido es imposible beber sin derramar el vaso. Se trompica uno, vuelve la cara a mirar qué pasa y todo es distracción. Hasta la estación cambia y llueve y se hielan las conciencias.

Alguien muy sabio inventó el fenómeno del silencio. Parar de conversar es toda una ciencia. Eso de detener la lengua, eso de parar el chorro, eso de apagar el radio, la TV, y encerrarse en el silencio es solo de gente con disciplina. Se distingue así del vulgo y la revoltura como se estila en el mercado de plaza.

¿Alguien ha oído hablar a un dios? Tal vez Homero cuando en la mar salían rayos por entre las nubes para detenerlo en su viaje. Tronaba para que lo oyera. Ellos permanecen ocultos y jamás hablan a los humanos. Ellos lo intuyen y se imaginan que les envían mensajes de reconvención y penitencia. En el silencio oyen sus propios reproches y amenazas de infiernos y castigo.

Mas el silencio es un cielo azul con gargantilla de plata que nos cubre y acompaña. Nos mira hacer, rabiar, crear y deshacer como demiurgos que gastan su tiempo en laboratorios con redomas de donde sale humo. Allí hay lugar para el misterio. Qué halago para el humano descifrarlo y robarle el brillo de su seno. Jamás en el silencio se urdieron traiciones y venganzas. Eso solo ocurre en medio del tumulto y pactos calculados. Después vendrá el silencio acusador.

Hacer silencio, cerrar el velo de la boca y los oficios, las carreras y compromisos es encontrar un premio que nos merecemos. En ese estado se consigue conciliar la mente y encontrar el don de la creación y el regocijo. Hasta los demás lo notan. Alguien que hace ruido estorba, impide concentrarse, no deja descansar ni pensar. Para algo se hizo la noche. Para recordarle al día que es hora de dejar el afán de la vida mientras descansa el ser humano en la otra mitad de la carrera diaria.

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