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El Regreso a la Libertad de los Secuestrados

El domingo 20 enero, 2008 a las 3:16 pm
Comentarios: banalufe @hotmail.com.co

A raíz del regreso a la libertad de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y la ex congresista Consuelo Gonzáles de Perdomo, por los buenos oficios del Presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, quien los rescató del oprobioso secuestro de las FARC, el tema de Libertad y de la suerte que otros centenares de plagiados se somete al análisis de la opinión pública en medio de una polémica suscitada por el mandatario de los venezolanos que pide al país y la comunidad internacional no denominarlos terroristas.

La libertad es un derecho natural de la persona, sin importar la edad, sexo o cualquier otra diferencia de cualquier índole. Gracias a la libertad podemos realizar aspiraciones: un mejor nivel de vida, formar a los hijos para que aprendan a tomar mejores decisiones, buscar un lugar adecuado para vivir, participar de manera activa en beneficio de la sociedad, llevar una vida congruente con la moral y la ética en todo el quehacer profesional, buscar una educación de calidad… pero estos son los efectos de la libertad, no la libertad misma.

La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o malo de las cosas y proceder de acuerdo con nuestra conciencia, de otra manera, se reduce el concepto a una mera expresión de un impulso o del instinto

Toda decisión se enfrenta a la consideración de lo bueno y lo malo, del beneficio o el perjuicio de una acción. Si no se realiza este juicio se puede incurrir con facilidad en un error pues se hace un uso irresponsable de la libertad. Al igual que en otros aspectos de nuestra vida, el abuso se convierte en un actuar conforme a nuestros impulsos, sin reconocer barreras, límites, moral o ética, es decir, se convierte en libertinaje.

Pero quien es víctima del secuestro, que es privado de su libertad y sometido la más denigrante práctica que atenta contra la dignidad humana, sólo desea regresar a su cotidianidad y al seno de su familia, porque sabe que estando en las selvas amarrados con cadenas está muerto en vida.

Un acuerdo humanitario es posible en las medidas que las partes ceden, pero se respeta la institucionalidad, el estado de derecho y sobre todo la dignidad de quienes son víctimas. La Libertad no se construye. No es como en el caso de virtudes como la perseverancia, la fortaleza o la paciencia que requieren de un esfuerzo constante y continuo para hacer de ellas una parte integral de nuestra vida. La libertad se ejerce de acuerdo con los principios fundamentales que nacen en la conciencia, en la familia y en la sociedad, es ahí dónde este valor se orienta, forma, educa y respalda, forjando personas íntegras.

Por ello, puede ocurrir que nuestra libertad se vea obstruida por cualquier motivo, lo peor sería dejarnos llevar por el desánimo o el pesimismo, la Libertad siempre estará latente en nuestro ser y en nuestra mente. Siempre contaremos con la libertad de elegir cómo nos afectan las circunstancias. Nuestra libertad, aún cuando sea limitada, vilipendiada y humillada por el secuestro permanece en nuestro interior cuando elegimos si lo que nos ocurre nos derrota, o permanecemos de pie. Desgraciadamente es en condiciones adversas cuando se considera en toda su magnitud el valor que reside en la Libertad. Por eso mismo se defiende la libertad de expresión, de traslado, de decidir por aquello que nos traiga un beneficio, de trabajar donde se prefiera o de elegir lo mejor para la familia o para la sociedad.

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