Titulares de hoy:    

Rutina de cardio para todo el cuerpo     ~    

Carolina Gómez: el talento hecho belleza     ~    

Fragmento de la novela “Entre samanes”: Quilichao de los 70     ~    

En GdO trabajamos para superar las expectativas de los clientes     ~    

Departamento del Valle del Cauca, listo para vacunar     ~    

Inició fase de vacunación con adultos mayores de 80 años en Cali     ~    

¿Qué hacer con los residuos en vacunación?     ~    

En circulación Edición Impresa # 432 de Proclama Cauca y Valle     ~    

Llamado de auxilio de habitantes Vda/Santa Bárbara y aledañas     ~    

Guachené: Pacto ciudadano por la educación     ~    

Polémica por Pacto por defensa de la Vida, la Paz y el Territorio     ~    

Hospital Universitario San José recibió donación de equipos biomédicos     ~    

Se distribuirán las otras 50 mil vacunas     ~    

Descuento del 60% por pago de comparendos en Popayán     ~    

Habilitan canal de comunicación para solucionar dudas sobre vacunación     ~    

Desapariciones y desplazamientos, el pan de cada día en Buenaventura     ~    

Cinco proyectos de Unicauca son financiados por el Sistema General de Regalías     ~    

Falsos positivos, ¿Quién dio la orden?     ~    

Formulan cargos a exalcalde de Quilichao por prevaricato por omisión     ~    

Continúa búsqueda de solución al problema de alumbrado público en Quilichao     ~    

Sábado, 27 de febrero de 2021. Última actualización: Hoy

El periodismo quilichagüeño

El lunes 28 julio, 2014 a las 7:38 pm
Luis Enrique Delgado

Por Luis Enrique Delgado

A propósito de los treinta años de Proclama del Cauca, me parece por lo menos simpático recordar algunos aportes de los albores del periodismo en Santander de Quilichao.

Llegué a mi querido Santander hace unos 45 años, en compañía de Jaime Conde Silva. Éramos apenas unos pichones en este hermoso oficio de informar, orientar y entretener (la esencia del periodismo) tentados por recuperar una antigua estación de radio, que entonces se denominaba “Emisora Cultural Ecos de Quilichao”.

Siempre había funcionado en la Escuela Rafael Tello, en la oficina del director, licenciado Eliécer Viáfara Brand.

Llegamos, recuerdo mucho, buscando a un señor Pedro Banguero, que nos dijeron, tenía ligera idea en la técnica de radio.

Lo ubicamos, al fin, pero no fue fácil convencerlo de los propósitos que traíamos desde Cali. Don Pedro ya tenía bastantes años y era más bien huraño, medio desconfiado, pero finalmente nos llevó a “los estudios” donde “Ecos de Quilichao” había emitido su incipiente programación cultural.

Sin embargo, teníamos que empezar por recuperar la antena, que se limitaba a un par de guaduas unidas horizontalmente por un cable que terminaba en tierra.

Pero, bueno, el hecho es que la recuperamos. Lo mismo hicimos con el antiquísimo transmisor de las ondas hertzianas y la consola que generaba la música y la programación en general.

Eso tardó más o menos una semana. Pero lo logramos.

La Emisora Cultural Ecos de Quilichao, por ser patrimonio del municipio, tenía una Junta Directiva que la regía, integrada por la alcaldesa Limbania Velasco, Elicenia Herrera (Almacén Real), Hernando Ariza (Almacén El Día), Diego Rivera y el mismo Pedro Banguero.

A cargo de la emisora había estado hasta no hacía mucho un veteranísimo locutor de nombre Omar Saldarriaga, de quien recibimos las mejores referencias como hombre de radio, pero no recomendable en algunos manejos económicos y, para colmo, dicen, “se había volado con una de las muchachas más bonitas del pueblo”.

Tremenda tarea tenemos, le dije a Jaime, mi compañero de expedición.

Periodistas-Quilichao

Pero salimos al aire

Hasta que iniciamos, a las cinco de la mañana (Quijotes) con un programa de música colombiana, como se estilaba en la época. “Aires Colombianos”, recuerdo muy bien.

Entonces aparecieron algunos “gomosos” que querían hablar por radio, deseosos de intentar “su” periodismo. Recuerdo mucho a Carlos Calvano Hernández, Rafael Prieto Campo, ambos educadores del Instituto Técnico. Tras ellos fueron llegando Jairo “El Pato” Acosta, Héctor Ramos Galarza, Antonio José Caballero, Silvio Medina Abella y colaboradores como “operadores de sonido”, Eddy Méndez, Ely Castillo, Luis “La Villa” Villaquirán y Carlos “Caliche” Solarte.

Lo grave era que no había con qué pagarles. Los patrocinadores de entonces, Almacén Moderno, de Martín Rueda; Salón Dorado, de los hermanos Martínez; Almacén Central, de Elicenia Herrera; Funeraria Santa Teresita, de Abrahán Bermúdez; Almacén El Día, de Hernando Ariza; Ferretería Luna, de Alfonso Luna y la Panadería Centenario, de Gerardo Corrales, no alcanzaban sino para unos gastos. Solo pagaban entre ochenta y cien pesos por mes.

Así, pienso yo, nació una generación de periodistas en Santander de Quilichao, que ya tenía a quien podríamos llamar “el decano del periodismo en el pueblo”: Camilo Ramírez, un dentista que servía de corresponsal a la mayoría de los medios de información de Colombia. Este señor era más que un “gomoso” y escribía con papel carbón, para sacar copia y enviar sus informaciones por correo certificado, lo que demoraba casi una semana para que sus noticias fueran publicadas.

Era una especie de periodismo que podemos llamar rudimentario, por supuesto sin la tecnología ni los medios de hoy, pero con enorme vocación.

En la cancha de la Escuela Tello se jugaban tradicionales y muy emotivos torneos de verano en baloncesto, tanto femenino como masculino, con gran nivel. Narraba para “Ecos de Quilichao” Carlos Calvano y comentaba Jairo Acosta, que además eran jugadores activos.

Llega Todelar

Mi compañero Jaime Conde no aguantó las penalidades y regresó a Cali, mientras yo insistí, logrando importantísima vinculación con Otto Burchardt Caicedo, un radiodifusor de origen alemán, dueño de varias emisoras en el Valle del Cauca.

Entonces le cambiamos la filosofía a la emisora, pasándola de cultural a comercial y con el apoyo de “Chucho” Molina, alcalde municipal y mi férrea insistencia, logramos la afiliación al Circuito Todelar de Colombia, que era por esa época la que mandaba en sintonía, alcanzando con ello algunas conveniencias, profesionales y económicas.

En la nueva sede, ahora en los altos del Banco Cafetero (hoy Davivienda), en pleno Parque Santander, realizamos grandes programas, generando vasta audiencia: Espacios de canto (aficionados), información deportiva diaria, programas cívicos. Político que llegaba al pueblo, por prestante y notable que fuera, hablaba por Ecos de Quilichao.

Con Silvio Medina Abella, pluma fluida, punzante y de mucho valor, fundamos el semanario “Carta del Cauca”, se emitía los sábados y, como se dice popularmente, “no quedaba títere con cabeza”.

Con Gilberto Jaramillo, Leonibal Hernández, Héctor Ramos, Jairo Acosta y Antonio José Caballero libramos muchas campañas, pero lo más importante, creo yo, fue la marcación de un camino a lo que hoy es el periodismo quilichagueño con profesionales como Alfonso Luna, Martín Rueda, Diego Luis Carabalí, Álvaro García Segura, Luis Arley Muñoz, Rodrigo Tafurth, María Clemencia Roa, Jorge Eliécer Giraldo, David Luna, Hernán Luna, Felipe Solarte, José Cristóbal González, Diego “Chonta” Muñoz, Javier Dorado, Jairo Castaño, Rodolfo Jiménez, Luis Barrera, Argemiro Ordóñez, Olmedo Sánchez y Jesús Antonio Lozada, entre otros muchos.

Qué tiempos aquellos, como dice el tango. O, mejor, como dijo el presidente Alfonso López Michelsen: Qué bueno haberlo vivido para poderlo contar.

También vinieron estaciones de radio como La Voz de los Samanes, Quilichao Estéreo, Fiesta Estéreo, Panorama Estéreo y voceros impresos como El Observador (ahora Proclama), Pregón del Cauca, Semanario Barrilito, del inolvidable Guillermo Holguín, y periódicos estudiantiles, casi todos de vida efímera, que hacen más meritoria la labor de Alfonso Luna Geller y Proclama del Cauca.

Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?