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El país risible

El jueves 13 diciembre, 2018 a las 1:04 pm

 Diógenes Díaz Carabalí

Colombia, en términos de Fernando Vallejo, es una caricatura, un país inviable. Yo agregaría que es un País Risible. Suceden tantas cosas que conducen a la impotencia, de las que solamente queda una sonora carcajada.

Tenemos un presidente que fue a una reunión a Brasil con la empresa más corrupta del universo, para pedir financiación para la campaña del candidato de su partido en 2013, y justamente se salió de la reunión porque le dieron ganas de orinar cuando Odebrecht supuestamente le entregó dinero a Zuluaga, de allí que las autoridades colombianas lo declararan inocente. Ahora declaran culpable a Odebrecht e inocente a Zuluaga, en el peor chiste de humor negro.

Otro chiste negro, ese sí para morirse de la risa sino fuera éste nuestro país, es lo que pasa con la bautizada por el “Presidente Eterno” Ruta del Libertador: Esta vía la inició Ernesto Samper, si no estoy mal, pavimentando los primeros cinco Kilómetros. La continuó Pastrana con diez más, y el “Presidente eterno” contrató la totalidad de la vía, continuada por el gobierno Santos, cuyo función contratante y administrativa recayó en el vicepresidente Germán Vargas Lleras. Pues este personaje inauguró un puente, en el sitio El Mármol, llamado por él Viaducto de Guanacas, cuya duración fue inferior a un año: es decir, terminaron el puente, Vargas Lleras vino, se tomó la foto, y al día siguiente tuvieron que desmontarlo porque amenazaba con derruirse. Lo de las obras, en un lapso de tiempo que supera los 24 años de ejecución para un tramo inferior a los 137 Kilómetros, están en total abandono, queda sin pavimentar más del 40% de la vía, cosa que solo se ve en este país de risa y de bandidos.

Colombia - El país risible

Y de puentes no sigamos hablando: el chiste crudo que nos hace llorar, es el de Chirajara. Y de carreteras, pues basta recordar la Popayán-Paletará-San José de Isnos, de la cual Los hermanos Nule recibieron un contrato en medio del escándalo de su robo al erario público para ampliar y pavimentar veinticinco Kilómetros, de los cuales hicieron escasos cien metros. El contrato no fue readjudicado, la platica se perdió, los Nule se fueron de la zona adeudando salarios, insumos a proveedores, alimentación a los vecinos y, como siempre, la respuestas de las víctimas es una carcajada y la sonora expresión: ¡Nos robaron esos hijueputas!

Los anteriores son uno de los chistes más notables: claro que falta el circo de las represas, donde El Quimbo es de los más crueles. Agreguemos a este humor las dos congresistas más populares de Colombia por su ignorancia: La Señora Cabal, con sus respuestas nazis llenas de fanatismo; y las de Paloma Valencia, la hija frustrada del arquitecto Simón Vélez, quien en la tapa de su fanatismo fascista propuso dividir al Cauca en tres departamentos: uno para concentrar a los indígenas, otro para los negros, y otro, que desde luego llevara su apellido como nombre, para los blancos. Es que con el humor de este país, de este país de risa, vamos de culo para el estanco.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/diogenes-diaz-carabali/

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