Viernes, 3 de febrero de 2023. Última actualización: Hoy

El oficio

El miércoles 14 diciembre, 2022 a las 5:44 pm
El oficio
El oficio
Foto: Escuela de escritores

El oficio

Rodrigo Valencia Q
(Con Donaldo Mendoza, escritor)

Una analogía a la que suelen recurrir los novelistas cuando ponen punto final a una obra, es el parto. Y en efecto, hay semejanza entre una criatura y una obra; las dos se explican con conceptos dualistas: cuerpo y alma, materia y espíritu; fondo y forma, ética y estética. Y en ambos casos se anhela que lo concebido venga al mundo sin malformaciones. Para el propósito de esta reseña he preferido «ética y estética», las dos involucran al lector, y ambas hablan del fracaso o éxito de lo creado.

La ética manifiesta la responsabilidad del autor consigo mismo y sus deberes con el lector. La estética se expresa en el qué decir y en el cómo decirlo, o lo que comúnmente solemos llamar «estilo». Ética y estética se concretan en el oficio: “…este volumen debemos fabricarlo nosotros mismos, mediante un trabajo serio, obstinado y sincero”.

Del arduo trabajo habla Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) en el sugerente relato «Financiando a Finnegan». donde el escritor va, carga con su novela: “Se la había llevado para hacer una última revisión, ese borrador final que rehacía diez veces a fin de conseguir el flujo sencillo”. Borges confesaba que 60 de sus más de 80 años se le habían ido en la busca de la simplicidad.

La antítesis de ese torturado en procura del éxtasis es el joven idealista y diletante ‘autor’ de una obra aún no escrita, y del que nos habla Rudyard Kipling (1865-1936) en el relato «El cuento más hermoso del mundo»: “–Tengo una idea con la que podría escribir el cuento más hermoso del mundo. … ¡Es una idea maravillosa! // –Léeme lo que has escrito (le pide un amigo serio y con criterio). Me lo leyó y era increíblemente malo (susurra el amigo al oído del lector; pero no le negó un poco de comprensión al amigo ‘escritor’): –Pienso que la idea es bastante buena, pero todavía te queda bastante camino por recorrer…”

El personaje de Kipling tiene su contraste en el que peca por exceso. Este caso lo encontramos en el relato «Los años intermedios», de Henry James (1843-1916): “–Decombe era un apasionado de las correcciones, un maniático del estilo; nunca lograba una versión definitiva”. Este tipo de escritores se apegan a un dogma: “Nuestra duda es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra misión”.

Y entre el tormento y el éxtasis de la creación se debatía Rubén Darío (1867-1916). De este lado del mundo los escritores miraban hacia Francia, tratando de ser modernos, como los poetas malditos; o realistas, en el caso de los narradores; pero se enfrentaban al mensaje positivista de EE.UU. empoderando el progreso y la industria, que hacía ver el cultivo de las letras como “los dineros malgastados que representaba la biblioteca y el tiempo perdido que suponía la lectura de tanto papel”.

El espacio no da para más. Queda para el lector la reflexión y el discernimiento, que es su oficio.

************************************

Otras publicaciones de este autor:

Rodrigo Valencia Q
Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?