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El Museo del Prado también tiene su Gioconda

El martes 10 diciembre, 2019 a las 9:21 am
El Museo del Prado también tiene su Gioconda

Por: Claudio Ochoa Moreno.

Se le conoce como “La Gioconda del Prado” (Mona Lisa), con espacio destacado en este templo del arte universal. Para el visitante que se la encuentra es motivo de gran sorpresa, al punto de preguntarse si la obra está de paso allí por préstamo del Louvre, su morada histórica.

El Museo del Prado también tiene su Gioconda

Pero no, está maravilla, que no se sabe plenamente si es copia u original, nació en el taller de Leonardo da Vinci. Nadie sabe cómo llegó a España, pero se ubica en la península (inventario del Palacio Real) en 1634 y desde 1819 está en el museo madrileño. Sólo hasta el 2012 comienzan a conocerse sus sorpresas.

Es una obra al óleo, realizada sobre tabla de nogal y su nacimiento se ubica entre 1503 y 1519, con lo cual perfectamente podría tener 500 años de vida. Una prueba hecha a sus pigmentos así lo determina. Mide 76,3 cm. de alto, 57 cm. de ancho y tiene un grosor de 1,8 cm. Se diferencia de su similar “francesa” de origen italiano por el fondo negro, la menor rigurosidad del dibujo y la falta del reconocido “sfumato” leonardesco. El “matizado” de da Vinci se caracteriza por ser un desenfoque de la pintura, hecho a través de los dedos o de una pieza de tela, que suaviza las características de los rostros, o reduce la nitidez de las montañas o materias distantes.

El Museo del Prado también tiene su Gioconda

Entre lo destacado del prado

Antes de llegar a la Gioconda, el guía Sean Retana Vallely nos acompaña a recorrer este Museo y su colección de arte occidental, la mayor en el mundo. Tesoros que dejaron Tiziano, Rubens, Velázquez, Rembrandt, van Dyck, El Bosco, El Greco, Goya, y muchos otros artistas, permitiendo al Prado un fondo de 8.045 pinturas y 9.561 dibujos, entre más de 35.000 objetos que posee.

Sean se apasiona al hablar sobre las obras que vamos disfrutando. Un auténtico español con nombre irlandés que conoce en detalle este Museo y las anécdotas de sus artistas. Tiziano, “padre” de muchos artistas, quien pintó para el emperador Carlos V (“el imperio en el que nunca se pone el sol”)  y su hijo Felipe II; sobre el retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg recuerda que esta obra significa la primera vez que en la pintura europea se proyecta la idea de un jinete a caballo, hasta entonces solo se apreciaba en escultura y las imágenes de reyes eran de pie o en bustos.

En la copia que Rubens realizó del cuadro Adán y Eva de Tiziano destaca la mayor musculatura del primer hombre y el papagayo que le agregó. Esta ave aún no había sido llevada a la Península, anota Sean. Sobre El jardín de las delicias de El Bosco, entra en detalles sobre este tríptico: Dios y la creación del hombre, la expulsión de Adán y Eva del paraíso, los animales reales y fantásticos, la entrega de la humanidad al pecado, el carácter efímero de las “delicias”, el “infierno musical”, etcétera.

Ahora llegamos a otra maravilla, al Descendimiento (de la cruz), obra maestra del pintor flamenco Rogier van der Weyden, de 220 cm de alto y 262 cm de ancho. El artista encaja a las figuras en un espacio apaisado, figuras que parecen esculturas policromadas. El peso de Cristo se lleva toda la composición hacia abajo, dice Sean y revela que en la obra se aprecia “ningún respeto por el espacio natural dentro del cuadro, o lo hay y el pintor no lo necesita para generar una impresión de realidad. El espacio real no le interesa”.

Un encarga que se quedó en el camino

De repente estamos frente a la Mona Lisa y el experto Sean Retana Vallely dice con toda seguridad que en España no hay cuadro alguno de da Vinci (salvo esta Gioconda). Nos cuenta la historia de esta obra: que el original en poder del parisino Louvre es de 1510, que de su similar del Prado solo podía apreciársele el rostro, y el resto era color negro, opaco y reluciente. Lo enviaron a París para limpiarlo, y apareció todo el paisaje de fondo, con un bello color lapislázuli de la pintura original.

En opinión de los especialistas, esta fue obra de alguien en el entorno de da Vinci, que seguía al maestro mientras este pintaba la Mona Lisa (Gioconda) original. El copista reprodujo la manera de trabajar de Leonardo. De las 25 modificaciones que da Vinci hizo en el proceso de su pintura, todas aparecen en la copia, según lo testimonian los rayos X que le fueron tomados. La pintura ayuda a comprender muchos componentes del original que no son tan nítidos.  Está sometido a puntos de vista encontrados, pues el jefe de la Escuela Italiana del Louvre sostiene que la copia es de da Vinci, mientras que el director de la Escuela Italiana del Prado argumenta que no. Los italianos aún no se pronuncian. Apenas comienzan las averiguaciones, que iniciaron en 2012.

Da Vinci hizo la pintura por encargo de una pareja en vía de matrimonio, el mercader de textiles Francesco di Bartolomeo del Giocondo y la noble florentina Lisa Gherardini, quienes terminaron por no pagar a da Vinci su trabajo, razón por la cual este conservó el retrato, que luego llevó a Francia. Una hipótesis es que la copia era el ejemplar que da Vinci tenía para entregar a los Giocondo-Gherardini, según el guía Sean Retana Vallely.

Su fama universal deriva, entre otros factores, de la misteriosa sonrisa que emana de los ojos de esta dama. Distinta es la expresión de su boca. Reforzó su prestigio el hecho de que en 1911 el cuadro fuera robado por un ex trabajador del Louvre, y recuperado dos años después en Florencia, su “cuna”.

El Museo del Prado es promovido por Madrid Destino y la Consejería de Turismo de España en Colombia.

Está ubicado en el reputado barrio los Jerónimos. Abierto al público lunes a sábado, de las 10 a las 20 horas, los domingos y festivos de las 10 a las 19 horas.

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