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Miércoles, 2 de diciembre de 2020. Última actualización: Hoy

El melodrama de la corrupción está vigente

El viernes 3 julio, 2015 a las 4:40 pm
Alfonso J. Luna Geller

Por Alfonso J. Luna Geller

El “servicio” público ha sido un medio efectivo para enriquecerse rápidamente, por eso, hemos atestiguado la feroz contienda electoral para luego engullirse el botín. La retórica electoral es una de las herramientas más adecuadas para lograrlo pues las amorfas masas humanas, se transforman en mayorías electoras cuando caen en garras de aquellos prospectos de “servidores” públicos, seducidas inocentemente por el iluso discurso y por unos pesitos adobados con tamales que inducen apasionados votos en favor de quienes serán, después de las urnas, sus propios verdugos.

Unas de las principales características de esa ‘amorfa masa humana’ es que no piensa, se apasiona; no analiza, sintetiza de manera tajante e intransigente; no tiene futuro, solo actúa en el frenesí presente, pero vota y decide. Sin duda, otra de sus peculiaridades es que cuando le pasa la euforia y la celebración masiva, entonces razona e investiga, ya de forma individual, por consiguiente, dura meses o años lamentándose de haber hecho parte de esas ‘mayorías’ manipuladas por la bandola que solo perseguía el botín. Infortunadamente, mientras llega la próxima temporada del tamal y el aguardiente gratis, y por lo que pintan las próximas elecciones, la película podría continuar: no ha cambiado la formación cívica ni se ha asumido la responsabilidad social que cada ciudadano debiera tener con su propio entorno.

De hecho, el gobierno local ha sido considerado como una “empresa económica privada”, que además, contrariando el discurso electoral de un supuesto cambio, se ahogó en el clientelismo y el favoritismo, y en un ejercicio administrativo marcado por la corrupción explícita, que no ha podido ser refutada técnicamente. Sin embargo, creo que aún queda algo de moralidad, decencia, racionalidad y capacidad de reacción, en ciertos sectores, por eso, la ciudadanía no puede permitir dejarse atrapar, otra vez, por la maraña de boletines de prensa oficiales, de última hora, y la burda propaganda manipulada por sus medios prepago y serviles, dirigidos a reforzar la idea que ésta administración no solo ha sido la que más ha luchado contra la corrupción sino la que más beneficios y prosperidad ha brindado.

El ciudadano decente que aún queda y aquellos que se han despertado del estado de alucinación en que estaban no pueden aceptar que una tropa de protegidos, de clientes, los que disponen en funciones importantes por medio del intercambio de favores, ahora salgan a justificarse con alguna pretendida “persecución política” por los líos judiciales en que tantos colaboradores del mismo gobierno se han metido, ratificando un modo enfermizo de ejercer el poder.

Ahora rueda la bola según la cual una vez termine este mandato algunos de sus dirigentes se esconderán en países extranjeros para no someterse a tribunales locales. El mismo patrón, estrategia al perder el poder que utilizaron los del anterior gobierno nacional, por supuestas falta de garantías y politización de la justicia. Aquí, pues, aún no creen que muchas de sus acciones son ilegítimas. Están convencidos de que como fueron vencedores hace unos años, nunca tendrán que responder por sus métodos, excesos o extravíos. Cuando ese día llegue, dicen las malas lenguas, estarán por fuera del país, no de turismo sino salvando el pellejo de balances e investigaciones.

A propósito, siempre es bueno recordar que el asilo político no puede seguir convirtiéndose en el escampadero de los que han cometido delitos sino que debe seguir siendo lo que es: la expresión de la protección al derecho que tenemos todo los seres humanos de no ser perseguidos ni apresados por nuestras creencias ideológicas, porque el recurso se ha convertido en Colombia en una buena opción para dilatar procesos judiciales.

En estas condiciones, es inevitable percibir en este melodrama la magnitud de la tarea que nos espera si queremos renacer y comenzar a formar a los ciudadanos que podrían conseguir lo que sueñan sin tener que violar la ley ni aliarse con bandidos. Las herramientas más eficaces nos las pondrán en nuestras manos el domingo 25 de octubre de este año.

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