Jueves, 21 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

El interminable conteo de los líderes sociales en Colombia

El sábado 22 junio, 2019 a las 11:26 am

Hace 1 semana un grupo de líderes sociales de Colombia decidió enviar una carta donde hacen un llamado urgente al gobierno canadiense para la protección y preservación de los derechos humanos y de la vida de cada uno de ellos, aquellos sobrevivientes del magnicidio que se viene presentando en nuestro país hacia las personas que dedican su vida a luchar por causas a favor de toda la ciudadanía.

En dicha carta se dan las alarmantes cifras que hasta ahora resultan de los asesinatos de estas personas que se supone son protegidos por un gobierno encargado de velar por el legado que los acuerdos de paz estaban empezando a dejar para las nuevas generaciones y dan a conocer la existencia de una entidad encargada de cuidar a los líderes y defensores de derechos humanos en cada región, esta es, la Unidad Nacional de Protección (UNP) y bajo su amparo se encuentran 4 mil personas hasta ahora.

De dicha carta sale la interrogante del por qué acuden al gobierno canadiense y la respuesta inmediata es que hay 3 lideresas vinculadas a causas o personas procedentes de este país, entre ellas, Francia Márquez, lideresa social del oriunda del departamento del Cauca y quien recientemente sufrió de un atentado, por el cual se han levantado muchas voces en contra del mismo.

Pero, ¿no creen ustedes que es un poco injusto que una persona, nacionalizada colombiana y atacada en este mismo país, tenga que acudir a un gobierno extranjero para que ellos sean los encargados de cuidarlos solo por ser los supuestos “culpables” que de manera indirecta han hecho que existan esas causas por las que ellos arriesgan sus vidas?

El nivel de desamparo que tienen estos líderes sociales llega a tal extremo que cuando hay alguna demanda y el fallo favorece a la comunidad, ellos mismos saben que deben salir de sus lugares para establecerse – por un tiempo – en otro sitio; es una persecución política que sin querer ha renacido de entre las cenizas, una situación lamentable que empeora cada día que pasa; tanto así que según las cifras presentadas en los últimos días por organizaciones como el Programa Somos Defensores e Indepaz reflejan que durante los últimos 3 años (enero 2016 – mayo 2019) existen cerca de 1.477 amenazas en contra de defensores de derechos humanos y líderes sociales, 837 asesinatos y se han visto afectados 29 de los 33 departamentos de nuestro país, donde tristemente, el Cauca lidera.

Sin embargo, para el presidente de la república, Iván Duque, durante su gestión ha disminuido considerablemente los asesinatos a líderes sociales y la mayor parte del país está libre de estos hechos; pero la realidad es que el gabinete presidencial y el mismo dirigente político dan cifras que maquillan una verdad que todo el mundo sabe y que al parecer, ellos siguen negándose a aceptarla y enfrentarla como se debería.

Ahora, a pesar de que se hacen peticiones desde el extranjero al mismo presidente, se envían cartas a gobiernos internacionales y denuncian estos hechos en distintos medios de comunicación; el día de hoy se presentó un nuevo y aberrante caso de homicidio hacia una lideresa social, esta vez en el departamento de Córdoba; convirtiendo una vida en un número más que acrecienta las cifras e índices que se presentan cada tanto a los colombianos y al mismo gobierno nacional.

Para todos los colombianos fue en principio una gran confusión y sorpresa escuchar que María del Pilar Hurtado había muerto; sobre todo porque la que era la ex directora del DAS quién lleva ese mismo nombre, pero la realidad fue otra, pues el día de ayer, 21 de junio del año en curso, cuando la jornada apenas empezaba y todo iba normal en la vida de los habitantes de Tierraalta, en el alto Sinú (Córdoba), las cosas se volvieron trágicas y turbias para todos quienes tuvieron que presenciar la muerte de María del Pilar Hurtado, pero no la ya mencionada si no otra, una lideresa social, que estaba despidiendo a su hijo en la puerta de su casa cuando fue baleada por unos desconocidos que acabaron con su vida.

Un triste suceso que es la consecuencia de otra amenaza pasada por alto, por una invisibilidad adrede hacia una población que está fuera de los visores que tiene el gobierno, en cabeza del presidente y que sigue olvidando que, de no ser tratada a tiempo, no solo acabará con la existencia de María del Pilar, sino de otras cuantas personas más que fueron amenazadas días atrás por las autodefensas gaitanistas, líderes que preocupados por su vida y por la de sus familias y a raíz de este aberrante asesinato, vuelven a hacer un llamado a las distintas autoridades para que accionen planes urgentes de protección y prevención y que den freno a la ola de violencia que parece no tener tregua.

Finalmente, este llamado de atención y de auxilio por parte de la población amenazada de Tierra Alta fue replicado casi que de inmediato por los colombianos que mediante vigilias improvisadas pero simbólicas y comentarios directos a través de redes sociales, buscan calar en la humanidad de aquellas autoridades competentes que tienen la fuerza y poder para frenar esta violencia, pero que hasta ahora siguen debatiendo quién tiene la aparente culpa de todo, pero sin tomar acciones al respecto.

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