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El día que la montaña perdió sus colores

El martes 11 junio, 2024 a las 2:58 pm
El día que la montaña perdió sus colores
El día que la montaña perdió sus colores
Foto: Señal Colombia

El día que la montaña perdió sus colores

Fernando Alexis Jiménez

Los campesinos colombianos siguen inmersos en un conflicto interno cuyas dimensiones desconocen y del que, por supuesto, no quieren tomar parte. 

Resulta irónico que en menos de 20 meses el gobierno nacional haya entregado más de 70 mil hectáreas de tierra a los campesinos, y que hoy sean los propios campesinos de piel curtida y manos encallecidas por una toda vida dedicada a los cultivos, quienes no quieran permanecer en las zonas rurales por temor a los enfrentamientos de los grupos armados.

El silencio de los atardeceres o la tranquilidad de las noches, como si el tiempo se hubiese detenido, se ve interrumpido por el tableteo de fusiles de las organizaciones que se disputan territorios. Son víctimas de un conflicto que no alcanzan a entender.

Al sinnúmero de venezolanos que recorren las autopistas con los pocos bártulos a cuestas, como los caracoles, se suman hoy nuestros connacionales que huyen de sus fincas por temor a verse inmersos en las confrontaciones, que ya perdieron su matiz ideológico y rayan en lo demencial, porque se desconoce cuándo comienzan, en qué momento terminan, y las razones de fondo que las alimentan. 

Los parques de algunos poblados en el sur del Valle, en el Cauca y buena parte de Nariño y Putumayo, permanecen solitarios. Sin duda, como consecuencia del temor de que en cualquier momento explote un vehículo.

En estas circunstancias toma vigencia la temática que aborda “Los colores de la montaña”, la película magistral estrenada en el 2011, bajo la dirección de Carlos César Arbeláez. 

Muchos campesinos no saben qué hacer en medio de la conflictividad. Por eso terminan muertos. A decir verdad, lo que más les preocupa es cosechar, no inmiscuirse en otros asuntos. Y a su crítica situación se suma el que, nuevamente, los campos siguen siendo blanco del minado. 

Junto con ellos anhelamos que más pronto que tarde, cantemos juntos la estrofa del himno nacional: “Cesó la horrible noche”, porque—por ahora—las montañas perdieron sus colores.

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Fernando Alexis Jiménez
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