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El corto y el largo plazo del desarrollo

El viernes 15 noviembre, 2019 a las 9:42 am

El corto y el largo plazo del desarrollo

El corto y el largo plazo del desarrollo
Alejandro Guzmán Maldonado

Un análisis conversacional entre dos personas pone de manifiesto, entre otras cosas, diferentes perspectivas del tiempo. Estas perspectivas se pueden diferenciar por los conceptos y los métodos de razonamiento. Por esta razón muchas veces las opiniones derivan en diferentes resultados y conclusiones. Los resultados y las conclusiones también se caracterizan por diferentes lugares o momentos específicos.

En la columna pasada imaginé una sociedad agraria en el largo plazo y no mencioné nada sobre el corto plazo. En esta columna me referiré al norte del Cauca hoy, para argumentar que lo acordado en el punto agrario del Acuerdo de La Habana son temas que se vienen trabajando desde hace mucho tiempo. Esto no invalida el trabajo realizado por los negociadores -ni más faltaba- más bien, explica cómo el desarrollo es un proceso lento y cíclico.  

El aspecto más importante de la discusión es el asunto de la tenencia de la tierra. Este concepto está relacionado con los derechos de propiedad sobre la tierra. Es decir, con los derechos y responsabilidades en los cuales la tierra es sostenida, usada, transferida y cedida. Para el caso del norte del Cauca haré referencia a dos transiciones de este en el territorio. La primera, cuando llegan los españoles durante la Colonia y la segunda, cuando se configura un nuevo Estado republicano.

El sistema de tenencia de la tierra durante la Colonia se sostuvo bajo la responsabilidad de la encomienda, la iglesia, los resguardos y la corona. En este sistema el uso de la tierra se incentivó con leyes que obligaban a las personas a sostener la tierra productivamente. Por ejemplo, la Ley de Casa y Labranza, obligaba a los encomenderos a estar encima de sus propiedades para aumentar la productividad o la eficiencia. Como sucede hoy, durante la Colonia también se organizaron resguardos indígenas. Esto fue importante para conservar la mano de obra y mantener el equilibrio económico del sistema esclavista.

Durante la transición a la República el sistema de tenencia pasó de una sociedad de notables españoles a una sociedad de élites criollas. En esta transición hubo conflictos de tenencia alrededor de la transferencia o la manera en que la tierra se debía ceder. Por ejemplo, los bienes de manos muertas debían ser cedidos y las tierras del Reino transferidas al nuevo Estado. Las haciendas lentamente también tuvieron este tipo de procesos.

En la segunda transición que identifico, el sistema de tenencia de la tierra entra en crisis económica por que la mano de obra esclava – el activo más importante para producir la tierra – se liberó y ocupó las tierras abandonadas de los hacendados españoles. Los indígenas por su parte le reclamaron al nuevo Estado una reparación por las tierras que perdieron durante la Conquista.  

La tenencia de la tierra durante la República presentó igualmente su mayor problema entorno al uso y la productividad. El desorden en la regulación de los títulos de propiedad como resultado de las ocupaciones o de la expulsión de personas a la frontera agrícola obligó la intervención del Estado con diferentes tipos de leyes que tenían como objetivo formalizar la propiedad. Entonces, para evitar el conflicto se defendió la propiedad legítimamente adquirida y explotada. En otras palabras, quienes abusaron de su poder para adquirir las tierras o quienes no trabajaban las tierras debían transferirlas. La República Liberal a comienzos del siglo XX fue el periodo que pudo tramitar estas leyes en el Congreso por las presiones sociales y económicas que venían de tiempo atrás.

El problema de tenencia de la tierra se configura entonces alrededor del acceso a la tierra y su producto fundamentalmente de dos actores: el propietario de la tierra y el trabajador de la tierra. Los diferentes fracasos en las reformas agrarias durante el siglo XX no lograron que ni el propietario ni el trabajador pudieran mejorar el uso adecuado de la tierra.

En el punto 1 de La Habana se propone mejorar el uso del suelo transfiriendo las tierras ilegalmente adquiridas (por despojo y narcotráfico) y ociosas (propietarios ausentistas y/o rentistas) a personas que la exploten adecuadamente con el apoyo integral del Estado. En el corto plazo es ahí dónde los agricultores del norte del Cauca pueden tener oportunidades para mejorar su bienestar en el largo plazo.

*Alejandro Guzmán Maldonado. Profesor de Economía, Universidad del Valle y Asesor de Organizaciones Campesinas del Norte del Cauca. alejandroguzmanmaldonado.blogspot.com

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