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EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

El jueves 3 diciembre, 2020 a las 4:19 pm
EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

En medio del rebusque se consolidó la zona rosa de Santander de Quilichao, un municipio particular que fue fundado por sus mismos ciudadanos. Las difusas separaciones de los actuales barrios Alfonso López, Morales Duque y Las Mercedes, mejor conocido como El Centro, se consideran el corazón de la Tierra de Oro.

Como bien se expresa en el libro Santander de Quilichao: La evolución de un pueblo con espíritu cívico ancestral[1] “… la fundación de Quilichao se ha ido formando insensiblemente sin que haya noticia alguna de su principio y origen; pero a mi entender no ha sido otro que el del comercio que allí se proporciona por la inmediación de las minas y haberse hecho escala y tránsito más frecuentado para las ciudades de Cali, Buga, Cartago, Toro y Anserma…”[2]

Alrededor de la parroquia de San Antonio y la Plaza Central de ese entonces, se empezó a configurar la historia de un municipio movido por el comercio y las minas, de las que los esclavos robaban piedritas de oro para intercambiarlas por ropa o comida, atrayendo un sinfín de forasteros que llegaron paulatinamente a establecerse en Santander de Quilichao.

Protagonista en las dinámicas comerciales del país, es como puede considerarse a la Tierra de Oro, incansable plataforma comercial y paso obligatorio que conecta por la vía Panamericana al departamento del Cauca con los departamentos vecinos de Nariño y Putumayo, al oriente con el Huila, al norte con Valle del Cauca y Tolima, y al occidente con el Océano Pacífico.

De sus raíces indígenas de la Tribu Quilichao solo quedan grabados en las piedras de La Custodia, La Agustina y Mandivá, y de las historias que configuran la identidad de los quilichagueños cada vez se habla menos en los almuerzos de domingo que acostumbran las familias.

El corazón de la ciudad empezó a latir en 1917 con la inauguración de la Plaza de Mercado que surgió con motivo de conmemoración del centenario del fusilamiento de Policarpa Salavarrieta y bajo las peticiones y el esfuerzo de un grupo de ciudadanos que conformaron la primera Junta Directiva de la Sociedad[3], quienes fueron notables pioneros en una generación de personas capaces de direccionar el municipio hacia el progreso.

EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

Explorar la memoria de un lugar que poca documentación como municipio tiene, se vuelve más complejo al enfocarse en un barrio. El señor Pablo Bastos, exsecretario de la Secretaría de Planeación Municipal conversaba conmigo diciendo que la historia del barrio se conoce por las largas tertulias con familia y amigos alrededor del tema, además de presenciarla y contribuir a escribirla; sin embargo, se pierde la costumbre de transmitir ese conocimiento y ese sentido de pertenencia a nuevas generaciones y es ahí cuando las historias se desvanecen con los viejos, tal como lo hizo en su momento el humo del ferrocarril.

Aún se encuentran las casas enormes de las familias de mayor nivel económico que tienen paredes gruesas y blancas hechas de adobe, techos altos de madera y teja de barro, piso de ladrillo y puertas de madera pesadas que antes permanecían abiertas de par en par para que personajes como “Pupu”[4] pudiesen entrar a las casa a hacer prueba de calidad de los almuerzos de toda la cuadra o para que las familias pudiesen salir corriendo cada que careaban una pelea en la galería y gritaban con furor “¡Tiren truncho! ¡Tiren truncho!”.

Los oriundos de Quilichao tienen sus ombligos enterrados en los patios de sus casas familiares y los adoptados por esta tierra se convirtieron en familia. Entre lunadas, aguae’lulos, grupos como Los enanos del terror[5], escapadas al río o a la piscina municipal, las comitivas los viernes o sentarse debajo del samán a hablar con los amigos, fueron lo que consolidó una fraternidad.

Muchas tradiciones se han ido disipando con el paso de los años. Ya las puertas no permanecen abiertas para que el vecino entre a compartir un plato de comida especial o para que Nancy[6] llegara con sus cositas a quedarse unos días en la casa de la familia Arias Capote, que se caracterizaba por sus pasillos infinitos donde secaban grandes cantidades de café y dónde siempre había quienes llenaran la larga mesa de diez puestos del comedor; las calles no son tan seguras como para caminar solos y todavía se comenta que lo peor que pudiese pasar, era que un amigo te asustara; y las familias tuvieron que salir de la algarabía de la galería hacia zonas más residenciales porque entre camiones, basura y vicio se volvió imposible vivir. No obstante, el cariño y los recuerdos perduran y salen a la luz siempre y cuando haya pan y café de por medio.

María del Socorro Alegrías y Héctor Alegría[7] describen la galería o centro de la ciudad como un sitio de esconder que se ubica exactamente donde todo el mundo lo ve, tanto los que viven ahí como los que pasan por la vía Panamericana. Este lugar que es pionero en la recursividad y el rebusque resume la identidad trabajadora y comercial del municipio y se ha convertido en un espectáculo para encontrar tesoros de la gastronomía, como la sopa de pajarilla y el caldo de espinazo de cerdo; ropa de segunda que casi parece de diseñador; y básicamente todo porque hasta lo que no tienen se lo consiguen.

Las dinámicas comerciales continúan llenando de vida el lugar. Incontables sonidos, rostros y aromas caracterizan desde la Terminal hasta el Parque Central, pasando por el Pasaje Comercial y la eufórica galería donde las carretas, los vendedores y los transeúntes van de un lado a otro peleándose por el espacio. Llegan chivas cargadas de personas cada miércoles, viernes y sábado; y suben al destino hasta con cajas de pollos amarradas en un acto heroico por equilibrar un vehículo de cerca de 25 toneladas por carreteras destapadas.

EL CORAZÓN DE LA TIERRA DE ORO

La Tierra de Oro ha cambiado pero la esencia sigue siendo la misma, un municipio que se hace querer con sus particulares orígenes y sus incontables historias. El corazón ya no es un lugar determinado, no son los barrios de fronteras difusas, ni las casas que aún se mantienen en pie; el corazón está con las personas que lo mantienen vivo hablando del pasado con jóvenes foráneas, como yo, que sentimos a Quilichao como nuestro hogar.

Referencias bibliográficas

Alcaldía Municipal de Santander de Quilichao (2007). Santander de Quilichao. Historia, presente y futuro. Hacia la reconstrucción de su identidad.

Armando Vallejo Zúñiga (1970) Santander de Quilichao. La evolución de un pueblo con espíritu cívico ancestral. Segunda edición.

Agradecimientos

A mis padres por criarme en medio del amor y el caos del centro de un municipio que se convirtió en nuestro hogar.

El Sr. Pablo Bastos por atender mi llamado y orientar el camino para empezar.

El Sr. José Cristóbal González Holguín por su conocimiento, su tiempo y su hospitalidad.

Familia Arias Capote: A Juan Diego por ser mi primer amigo y crear recuerdos con olor a café. A su madre, Janeth Arias por su ayuda incondicional y su cariño. A sus abuelos, Leonel Arias Castillo y Oneida Capode de Arias por abrirme las puertas de su casa desde que era la chiqui hasta ahora.

A mis vecinas Angie y Nancy y a la psicóloga Fanny Gómez por facilitarme los libros que hicieron posible comprender toda la historia.

A Santander de Quilichao por acogerme a mí y a mi familia y enseñarme a valorar. 


[1] Armando Velasco Zúñiga (1988). Santander de Quilichao: La evolución de un pueblo con espíritu cívico ancestral.

[2] Palabras transcritas del Informe del Oidor don Nicolás Prieto y Dávila al Virrey don José de Espeleta (1792).

[3] Integrada por don Miguel S. Garrido (Gerente), don Juan M. Campo, don Pedro J. Iragorri y don Héctor Velasco.

[4] Un joven agregado que trabajaba como mensajero en las casas del centro.

[5] Nombre que recibía el grupo de amigos del señor José Cristóbal González Holguín, Coordinador de Gestión Cultural del municipio y Coordinador Editorial del libro Santander de Quilichao. Historia, presente y futuro. Hacia la reconstrucción de su identidad.

[6] Vecina de la familia Arias Capote.

[7] Escritores de un fragmento del libro Santander de Quilichao. Historia, presente y futuro. Hacia la reconstrucción de su identidad.

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