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El Congreso de los Anatolios

El miércoles 3 noviembre, 2021 a las 1:59 pm

El Congreso de los Anatolios

En este país de extrañezas y naturalizados desconciertos ya poco o nada nos sorprende. Nos acostumbramos a impresionarnos exclusivamente por lo mediático, por lo rimbombante y lo estrafalario, y no por lo cotidiano y lo que realmente tiene importancia, por el horror y las muertes nacientes y persistentes en los lugares más pequeños, en los rincones más lejanos y sobre las poblaciones más desamparadas, sobre hechos graves de corrupción y malos manejos, sobre la ineptitud y arrogancia de quienes deben actuar en situaciones que nos impactan.

Nos indignamos entonces, ante insignificancias y nos cegamos deliberadamente ante los actos más nocivos; será tal vez, el resultado de la acumulación de sentimientos nefastos con los cuales nos hemos y nos han cargado. Como Medusa y Asterión, seres “monstruosos” que se expresaban así, hostiles y agresivos según la mirada de algunos, pero que en el fondo guardaban las emociones más nobles, incapaces de ser manifestadas, por la culpa absoluta de quienes abusaron de ellos, y los condenaron a vivir así.

Más allá de la identificación histórica de las causas, nos adentramos entonces a eso, a la naturalización ante lo deleznable, al interrogante malicioso de la víctima y la mirada permisiva ante el victimario, a la costumbre por la hostilidad y el endiosamiento de gentes aventajadas, a que la grosería más impúdica ante el ciudadano se convierta en un hecho risible y de “no ha pasado nada”.

Y es que, para un caso representativo de esto último, está lo del congresista Anatolio Hernández, que llegó a la Cámara de Representantes por el departamento de Guainía con 2423 votos. El representante, que tiene encima un proceso de investigación por la Corte Suprema de Justicia, fue protagonista de un hecho vergonzoso, cuando no sabía lo que se votaba en plenaria, en una actividad de su trabajo, y que fue finalmente inducido por la congresista Jennifer Arias a votar sí y en tercera persona, en relación al artículo que modificaba la Ley de Garantías en el proyecto del presupuesto de la nación para 2022.

Este congresista anónimo, Anatolio por nombre, tocayos tendrá pocos, pero colegas con su misma estampa, seguro, son muchísimos. Anatolio es una representación de lo que ocurre en el legislativo colombiano: una aglomeración de gente generadora de desconfianza, de negociantes en búsqueda de supervivencia en la escena, de personajes con múltiples caras, de vacilaciones en el centro y de férrea fuerza en las regiones, de escribidores de leyes en línea de los mandados.

Ya estamos sintiendo un ambiente de política electoral que genera displicencia para algunos y muchas expectativas para otros, pero lo que sí es cierto, es que es responsabilidad de cada ciudadano revisar a fondo lo conveniente para el país. Desde todas las corrientes hay personas destacables que buscan permanecer y otras que buscan ocupar asientos, no hay que jugar al policía bueno y al policía malo por cuestiones de colores, sólo identificar entonces, a aquellos que permanecen sentados y buscan su reacomodo en el Congreso de los Anatolios.

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2 comentarios en "El Congreso de los Anatolios"

  1. Deisy González dice:

    Ay Dios, la política cada día y cada minuto se convierte en el arma más letal para destruir lo que encuentre a su paso que no corresponda a sus intereses mezquinos. Así, sin ningún criterio, sólo bpor intereses personales, cualquier payaso puede ocupar un cargo.

  2. Elías Claros dice:

    Excelente columna con reflexiones pertinentes para lo que se nos viene pronto… Si dejamos seguir pagando el congreso de Anatolios, seguiremos en la horrible noche por siempre…

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