ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 14 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

El complejo de Adán

El martes 9 julio, 2019 a las 2:19 pm
El complejo de Adán

El complejo de Adán

El Génesis es el primer libro de la Biblia y nos habla de cómo Dios creó el cielo, la tierra, los mares, las estrellas, los animales, etc.; y cómo le dio vida a Adán, el primer hombre, de cuyo costillar luego surgió Eva, y por lo tanto de ahí en adelante el mundo que era virgen se empezó a construir.

Todo estaba por hacer.

Esa historia, relacionada con la creación cristiana del universo, se usa como referencia en muchos casos de estudio de la actividad empresarial y del sector público – especialmente en cargos directivos – para explicarle a las personas que llegan que no son los primeros en el universo, que antes de ellos no todo era oscuridad y que hay un camino construido.

A esa actitud de ciertas personas de creer que todo se lo están inventando, que nadie más ha podido pensar las ideas que ellos pensaron o que antes de su llegada todo era caos y no hay nada valioso, se le conoce como “el Complejo de Adán”.

Esa tara no solamente se vive en las empresas y en la política, sino también en todos los aspectos de la vida cotidiana, hasta en el mundo del amor, donde algunos creen que además de ser Adanes o Evas, la historia de la humanidad empieza con ellos.

La academia trata estas expresiones desde el punto de vista laboral como una falta de madurez profesional, e inclusive los cataloga como un riesgo operacional, pues la tentación de llegar a acabar con los caminos andados puede generar dolorosos costos en tiempos y recursos.

Tristemente estas situaciones se ven más a menudo en el sector público, cuando un funcionario llega primero a destruir lo construido y luego a reconstruir sobre lo derruido. Terminan siempre pagando “los platos rotos” el erario público y los impuestos de los contribuyentes.

Abundan sobre esto los ejemplos de sentencias en contra del Estado. Recuerden el reciente caso de los contratistas Solarte en Popayán.

Volviendo al relato bíblico, nuestro amigo Adán no podía quejarse de sus antecesores, pero si hubiese sido vecino de esta comarca seguramente habría renegado de la estructura divina recién estrenada, buscándole todos los “peros” a la creación. Era además experto en encontrar culpables para sus errores, el ejemplo es claro: Adán aceptó probar la manzana del árbol prohibido y cuando fue consultado por sus actos le echó la culpa a Eva, es fácil hacerse la víctima y señalar a los otros como los responsables de las consecuencias de nuestras malas decisiones.

El llamado es entonces a superar estos complejos, a entender que no somos los primeros en el universo, que prácticamente todo está inventando y que otros también pueden estar pensando en buenas ideas para la ciudad, que no todo lo que nos antecede es el caos, que si bien muchos aspectos necesitan mayor trabajo y otros una profunda transformación, también hay cosas sobre las que se puede seguir edificando y que la madurez política y gerencial es fundamental para regir los destinos de nuestra ciudad.

Posdata: para seguir con la línea bíblica, dice en Proverbios 11:2 “Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría”. Conclusión, es mejor Mata conocido que Oprobio por conocer.

*********************************

Otras publicaciones de este autor: CLIC AQUÍ

También te puede interesar
Deja Una Respuesta