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El cerebro y la política

El domingo 10 abril, 2022 a las 1:05 pm

El cerebro y la política

Alfonso J Luna Geller

El cerebro, como cualquier otro órgano del ser humano puede fallar si no se cultiva debidamente. Pero generalmente no se cultiva ni se ejercita –con la lectura y el estudio virtuoso – y entonces, se atrofia, y sin darse cuenta, la persona pierde el autocontrol, la capacidad de entender, de analizar, de deducir, de planificar y de sacar conclusiones propias a partir de unas premisas.

Cuando falla el cerebro entonces son las emociones y los sentidos los que orientan sus decisiones, no la inteligencia, ni el pensamiento abstracto.

Por eso, estas personas necesitan un líder, un ídolo, un capataz, un dirigente propio -y ojalá exclusivo: nuestro alcalde, nuestro gobernador, nuestro senador, nuestro presidente, nuestro director, nuestro gerente…- que los oriente, que los represente, que los defienda (aparentemente), que los “ayude”, inclusive a mantenerse en ese estado no razonable.

No captan, no calculan los costos sociales de esta dependencia, casi siempre fanática.

Este fenómeno se hace muy evidente en política porque es cuando la persona muestra en público cómo trabaja su cerebro. Unos deducen sus propias decisiones, son libres, autónomos, decididos. Otros, que a veces son mayoría, son manipulados, arriados, estimulados externamente, son los que se emocionan en montonera con un amo que los dirige y orienta, que les dice por quién votar (cínicos, no conciben la libertad ni la autonomía como una facultad o un don especial sino como un defecto, como una desviación, por eso dicen: estás conmigo, o eres mi enemigo).

Cultivar el cerebro no es muy común. Por eso, a estas personas les gusta que les echen cuentos, que los engañen, que los seduzcan, así los estén perjudicando, no lo entienden; es más, eso no les importa porque quienes los manipulan los hacen sentir bien, emocionalmente “importantes”, mientras votan.

Lo anterior explica por qué hay frases, eslóganes políticos, estribillos, que se repiten en cada comunicación, cada vez que hay elecciones, y que, para estas personas, siempre serán novedosas, de impacto, así estén supergastadas.

Nada qué hacer, generalmente son mayoría.

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