Domingo, 28 de noviembre de 2021. Última actualización: Hoy

El Cauca podría tener presidente de la República

El jueves 25 noviembre, 2021 a las 7:38 am

El Cauca podría tener presidente de la República

Alfonso J Luna Geller

Ante la impresencia del Estado en el Cauca, que es nuestra culpa de caucanos, tenemos que sacudirnos. Debemos volver a comenzar, a repensarnos y a actuar en el presente como fundamento imprescindible para construir el futuro que necesitamos.

Ni el Cauca, ni los habitantes del Pacífico colombiano, nos merecemos las angustias que cotidianamente nos golpean. Este conflicto no es nuestro, pero nos ha faltado seguridad y confianza en nosotros mismos para afrontarlo cívicamente, y ante la desesperanza y el cúmulo de problemas y contrariedades que nos abruman, lo más fácil ha sido truncar liderazgos creyendo que desde afuera, algún poder extraño nos vendrá a salvar.

La historia y la lógica nos han demostrado que eso no ha sido así.

Sin una mentalidad propia capaz de surgir por encima de las dificultades para garantizar una mejor calidad de vida, y que para lograrlo tenga como meta hacernos al poder real, sin temores infundados, seguiremos sometidos a las migajas que caigan de la mesa de quienes nos han arrebatado la autoridad pública para cimentar los beneficios excluyentes y discriminatorios que nos ha tocado padecer.

Sí tenemos liderazgos propios. Inclusive, incontaminados, que conocen a fondo nuestras incertidumbres, necesidades y soluciones, pero no tienen el poder suficiente para actuar. La facultad la tenemos todos los ciudadanos del Pacífico colombiano para decirle a Colombia que hemos decidido asumir el poder nacional a nombre de todas las regiones que en su sometimiento fueron reducidas con la intención de fortalecer el centralismo excluyente que nos condenó al olvido y al abandono estatal.

No podemos desde el Pacífico seguir como testigos inútiles del acabose simultáneo en la Guajira, en la Amazonía, en los Llanos Orientales; menos, en los sectores que han sido marginados a lo largo del Magdalena o de la cuenca del río Cauca, en el Catatumbo o en Urabá. Tenemos el talento con qué reivindicarnos, pero tenemos que pensar en grande para diseñar las estrategias y tácticas necesarias que nos conduzcan a construir un departamento del Cauca diferente, como todos lo soñamos. Y tenemos que comenzar desde hoy.

Pero la reflexión a la que invito es a eliminar los extremismos: ni continuar inclinados servilmente hacia el centralismo con menosprecio de lo propio, como lo hemos venido haciendo, inclusive sin darnos cuenta, ni tampoco, hacer una exaltación desmesurada de lo nuestro en detrimento de las demás regiones que también padecen problemas similares, porque, igualmente, han sido consideradas débiles, indignas o inferiores.

Sé que lo que propongo responde a una visión sumamente espinosa y compleja, porque puede asumirse como un asunto más pasional o emocional y menos al análisis o la racionalidad. Inclusive, temo que alguien pueda pensar que sea un oportunismo político, por encontrarnos ad portas del proceso electoral, o creer que, porque Duque llegó a la Presidencia, cualquiera puede llegar, como se dice popularmente. No. Es pensar en altas metas, porque tenemos líderes que están preparados y escalando posiciones que las ameritan; es comenzar desde hoy a construir un futuro muy próximo.

Claro que es importante la seguridad y la confianza en nuestros talentos. Esta seguridad no significa sentirnos superiores a los demás. Se trata de saber, internamente y con serenidad, que somos capaces.

Y no se trata de poner un nombre más al largo listado de presidentes que tuvo el Cauca en sus épocas coloniales y republicanas de principios del siglo pasado, que precisamente nos prostraron al estado que hoy sufrimos. La propuesta es que el nuevo liderazgo impacte notablemente en el estilo de vida de todas las personas teniendo en cuenta la ampliación de las bases de la democracia, y la globalización cultural y económica, a través de sistemas cada vez más creativos y participativos, lo que no debe significar abandonar lo socio-natural local y regional, que incluye el componente ecológico.

Esa es la propuesta que se me ocurre para comenzarla a trabajar sobre el siguiente lustro, obviamente, conscientes de que el camino no es sencillo, y que es necesario construir una nueva forma de pensar solidaria con los movimientos sociales hasta lograr la coexistencia pacífica.

No tiene sentido postergar algo que sabemos tendrá solo consecuencias positivas, pero que, además, en nuestra cotidianidad, nos ayudará a enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos, porque sabemos que el legado para las nuevas generaciones será permitirles respirar un nuevo mundo con optimismo y progreso. El Cauca podría tener presidente de la República si nos lo proponemos.

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