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El Cauca le quedó grande al Gobierno Nacional

El jueves 14 diciembre, 2017 a las 8:24 am

Lamentable lo que viene ocurriendo en el departamento del Cauca en las últimas semanas. De nuevo los secuestros, y algunas liberaciones, extorsiones, masacres, quema de vehículos, auge del narcotráfico, desplazamientos, asesinato de líderes sociales, explotación minera ilegal, convenios incumplidos con las comunidades, grupos armados ilegales, llámense como se quieran llamar, de izquierda o derecha, para la muerte eso no importa, que se disputan el control territorial.

Una tragedia que creíamos sería superada a partir de la firma de los acuerdos de paz con las FARC.

La verdad es que hace un año, tras la celebración por lo ocurrido en el Teatro Colón de Bogotá, se concibió en el imaginario popular caucano una expectativa positiva, una esperanza, se vivieron algunos meses de tranquilidad, algo de paz, hubo también alguna confianza en el Gobierno Nacional, principalmente cuando al presidente Santos le concedieron el premio Nobel de Paz… Pero todo fue efímero.

Hoy, la gente que ha padecido la guerra, las víctimas, representadas en 21 sujetos de reparación colectiva y más de 335.000 víctimas individuales, y casi todos los caucanos, presenciamos un espectáculo deplorable, patético, a pesar de los inmensos esfuerzos que el Gobierno Departamental viene implementando. Al ingeniero Campo Hurtado, gobernador del departamento, lo vemos solo, prácticamente sin el apoyo decidido del Gobierno Nacional a pesar de que el Cauca había sido priorizado por haber sido escenario del encarnizado conflicto que plantearon las FARC por tantos años.

Las esperanzas puestas en el supuesto posconflicto se agotaron. No hay avances en la reducción de la brecha de la pobreza, ni en la redirección de la inversión social anunciada por el Gobierno Nacional y esto desalienta la participación ciudadana y representa una amenaza para el éxito del proceso de paz.

Lo cierto, entonces, es que el Cauca, nuevamente, le quedó grande al Gobierno Nacional.

Las Fuerzas Militares y de Policía también perdieron su rumbo, por ende, la delincuencia armada sigue imponiendo condiciones perversas en las comunidades, urbanas y rurales, otra vez, aterrorizadas.

Y en consecuencia, se percibe que la actitud o intención de contribuir con establecimiento de mejores condiciones de vida colectiva y apoyo al Gobierno Nacional en la estrategia inicial para la implementación de los acuerdos, se ha venido transformando en descreimiento, desesperanza, pesimismo y pérdida de la credibilidad en las instituciones, contingencias que se acrecientan con los estertores finales del gobierno Santos, siendo los actuales alcaldes y gobernador del Cauca quienes responden aisladamente a las comunidades por esas frustraciones, todo sumado a la incertidumbre sobre lo que ocurrirá con los nuevos huéspedes de la Casa de Nariño y del Capitolio Nacional, pues existe la posibilidad de que se bloquee o que colapse su cumplimiento desde esas instancias.

Ya vimos lo que pasó con las circunscripciones especiales transitorias de paz, que eran precisamente para las víctimas, situación que también influyó en el debilitamiento del apoyo y compromiso público en la implementación de otras áreas importantes del Acuerdo.

Garantizar la paz les quedó grande a quienes tienen la responsabilidad directa de la implementación de los acuerdos, al Gobierno Nacional, al Congreso, al Ministerio de Defensa, especialmente. El resultado no puede ser más desolador. Y el mayor riesgo está en creer que era suficiente que las Farc entregaran las armas y que algunos líderes de ellos llegaran al Congreso.

El Gobierno Nacional está en deuda con el Cauca porque infortunadamente lo acordado en materia de tierras, de verdad, de justicia para todos los involucrados en el conflicto, de sustitución social de los cultivos ilícitos, todo está en pañales y por tanto, aún no hay esperanzas válidas para confirmar que el Estado colombiano esté trabajando en la transformación de las causas socio-económicas y de superación de los agravios que alimentaron en su momento el conflicto armado.

Existen graves dificultades que necesitan ser atendidas con urgencia y con sentido estratégico inclusive, por encima de los procesos electorales presidencial y de Congreso que están en marcha.

Lo delicado del asunto es que son muchos los estudios, como el informe los resultados del seguimiento y análisis del estado efectivo de la implementación del Acuerdo Final de Colombia, con corte al 31 de agosto del 2017, realizado por el Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz – Universidad de Notre Dame, que confirman que “el fracaso en la obtención oportuna y eficiente de resultados en el proceso de implementación de los acuerdos de paz puede conducir a la reanudación del conflicto armado. A la inversa, una implementación robusta de los acuerdos se asocia a menudo con más estabilidad social, mayor inversión y crecimiento económico y con el mejoramiento del bienestar social”.

Y advierte además que “muchos acuerdos de paz fracasan y regresan a una situación de violencia (o se exacerban violencias sociales existentes) antes del quinto año de la implementación porque no se atienden de forma suficiente las causas y condiciones que explicaron e incentivaron el conflicto en su momento”.

Esta es la situación del departamento del Cauca, donde además emerge la preocupación por la disminución significativa del número de excombatientes que inicialmente se acreditaron en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN), hoy Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR).

Donde se requiere el despliegue de seguridad física territorial, avanzar en la implementación de medidas relacionadas con el desmantelamiento de organizaciones y conductas criminales que atentan contra la vida e integridad en los territorios, así como con las medidas y programas de protección integral para excombatientes, defensores, defensoras y comunidades.

Y principalmente, impulsar de manera urgente los programas de sustitución de cultivos ilícitos, pues hasta hace poco había buena recepción de las comunidades que manifestaron interés en hacer acuerdos voluntarios, pero reclaman que el Gobierno los hace esperar o incumple citas para formalizar los acuerdos, sumado a que grupos armados interesados en el narcotráfico presionan a los cultivadores para no ingresar al programa o frente a las acciones de erradicación forzosa.

El Cauca le quedó grande al Gobierno Nacional

Como el Cauca le quedó grande al Gobierno Nacional, se requiere también urgentemente que los tecnócratas en Bogotá, se pongan las pilas y respondan por esta grave situación que nuevamente empieza a padecer uno de los departamentos que ha aportado un significativo número de víctimas a un conflicto que hoy parece retomar vuelo.

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