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Miércoles, 26 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

El camino sin fin

El martes 28 enero, 2020 a las 9:28 am
El camino sin fin
El camino sin fin

El camino sin fin

El camino sin fin, es el quinto libro de Juan David, que así firma el poeta. Ochenta páginas, donde cuarenta son versos y las otras cuarenta polvos cósmicos. Juan David nació en Colombia en 1943. No importa en qué pueblo o ciudad, él es trotamundos y en Popayán aparecía por la librería Macondo, cual heterónimo de Melquíades. La única ocupación que se le conoce es conversar.

Es una bella y pulcra edición ésta del camino. Pasta y hojas blancas, con los trazos faciales de una muchacha en la portada. Juan David y Fabio Martínez G. se encargaron del diseño, la diagramación y las ilustraciones del poemario. La impresión fue por cuenta de Arte Libros Editores de Cali, 2019. Sigmund Freud sugería que se les preguntara a los poetas, porque sólo ellos y Dios pueden dar razón de lo visible y lo invisible. Y como Juan David nos dice que, “en un principio todo era mar…”

Como trotador de mundos, Juan David también nos dice: “mi compañía es la poesía”. Y le atribuye a la poesía la virtud de sanar y salvar, es “bienestar para vivir”. De ese modo, el poeta va trazando una poética con un puño de ideas que nos ponen al borde de entender que, si la poesía no es el consuelo de la muerte, al menos sí permite entrever que thanatos y eros son inseparables, son totalidad. “En (la poesía) voy a navegar la inmensidad”. Y más allá, el eco y el canto de la poesía.

Juan David es de la familia de poetas que aseguran que, “en un principio todo era poesía/ y todavía lo es”. Por eso, recuerda J. David, la poesía se hace mito para que se pueda “convertir la ilusión en realidad/ y la realidad en poesía”. Insiste el poeta en que “La poesía no es una invención del hombre, / estaba presente antes de existir/ los seres pensantes.” Y en el instante del relámpago, cuando se juntan dos o más palabras que nunca se habían visto, “nos volvemos luz/ una y otra vez”, en incesante creación.

Y la poesía, en su inalienable libertad, en su insobornable verdad, en su inefable lenguaje, le inspira al Poeta un final para su canto:

Om

Si vas rápido

el paisaje de la vida

es un relámpago

Si andas despacio

El aroma de las rosas te envuelve

( … )

Si te detienes

la inmensidad brilla alrededor

sin comienzo, sin final…

Nirvana.

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