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El Cali, objeto de burlas

El domingo 3 diciembre, 2017 a las 9:43 am

Vistazos

El Cali, objeto de burlas

Tras el lánguido y deprimente final del Deportivo Cali en la Liga 2 del fútbol profesional colombiano, que incluso se prestó para innumerables burlas en las diferentes redes sociales, surge un interrogante, casi obligado:

¿Valía la pena sacar al técnico Cárdenas faltando apenas cinco fechas para terminar la competencia?

¿O es que ocurrieron situaciones que por la mediocridad de los directivos verdiblancos no fueron capaces de dejar en claro?

 

Porque no obstante el evidente riesgo por el que se deambulaba en la ruta hacia la clasificación a semifinales no se puede olvidar, y menos desconocer, que Cárdenas con su prontuario de equivocaciones y su fútbol insípido, llevó al Cali a la final de la Liga pasada (perdió con Nacional) y a la final de la Copa Águila (perdió con Medellín).

Tampoco se puede olvidar que dos meses atrás a su remoción del cargo, según dice la gente (y a la gente hay que creerle, aunque sea el 5%, como decía Álvaro Gómez) estuvieron muy cerca de contratar a Gustavo Costas. Lo que quiere decir que querían sacar al técnico.

Sin embargo, prefirieron «darle dos partidos» en una decisión absolutamente carente de toda coherencia porque no tuvieron la entereza, o la suficiente personalidad para dejar de una vez en el cargo a Costas.

Entonces, así las cosas, pienso yo, se hubiesen evitado la vergüenza de tan lánguido y deprimente final y, de paso, haber demostrado que estaban allí para buscar y encontrar grandes soluciones a los grandes problemas y no débiles determinaciones a la hora de mostrar respeto y consideración a quienes los habían elegido para regentar a la laureada institución.

Se les olvidó jugar

Y surge, entonces, otro interrogante con suficiente validez:

¿A los integrantes del plantel se les olvidó jugar al fútbol?

¿O resultaron ciertas las palabras de Mayer, cuando tácitamente denunció indisciplina, desgano y tal vez camarillas en el interior del plantel?

Sea lo uno o lo otro, de nuevo las culpas fueron de la esfera directiva, que debió tener valor para encarar al grupo de jugadores y para hablarles con la autoridad y el carácter que debe tener un directivo, en este caso el presidente con suficiente peso para regentar a una institución grande y prestigiosa como lo es el Deportivo Cali.

Así, pues, si vamos coligiendo con sensatez, los verdaderos y únicos culpables de lo que ha ocurrido con el Deportivo Cali son los directivos y el fracaso rotundo hay que adjudicarlo solo a ellos quienes, otra vez, demostraron su pobreza intelectual para orientar un equipo de fútbol profesional cuyos objetivos primarios, o al menos los que satisfacen al hincha son los buenos resultados y, como consecuencia lógica, los títulos.

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