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El Cali, de mal a peor

El jueves 15 mayo, 2014 a las 8:02 pm
Luis Enrique Delgado

Por Luis Enrique Delgado
Periodista Acord-Valle

Definitivamente, la crisis institucional del Deportivo Cali parece caer de mal a peor. Y eso, como dicen muchos de sus hinchas, ha convertido a la tantas veces elogiada entidad “en una cocina”.

De verdad produce lástima tener que referirse con tan inapropiados y despreciables términos a una divisa considerada como ejemplar, no solo en Colombia, sino en el concierto suramericano. Pero hay que hacerlo, porque es la voz del pueblo, el sentir de sus propios adeptos, los mismos que tantas veces se han llenado la boca expresando su amor por la institución, gritando ser hinchas, socios o directivos.

Es una pena que el llamado “tantas veces glorioso Deportivo Cali” haya caído tan bajo y hoy sea objeto de toda clase de críticas, burlas y hasta deprimentes chistes del sentimiento popular, del vulgo.

Y es que ya son varios lustros los que el Deportivo Cali viene arrastrando con su desordenado trabajo administrativo, claramente reflejado en el rendimiento deportivo del plantel y, obviamente, en los resultados que muestran sus lánguidas campañas.

Deportivo Cali

Sin directivos

No hace mucho, para que refresquemos un poco la memoria, la doctora María Clara Naranjo decidió marcharse de la institución, abandonando el cargo que ocupaba en el cuerpo directivo y generando con ello un montón de dimes y diretes, después de bochornosos y desafiantes enfrentamientos conceptuales y administrativos entre los cinco componentes de la cúpula que rige a la entidad.

Después, su vacante, tras ser ofrecida a varios socios en una oferta que produjo vergüenza, fue ocupada por el doctor Fernando Otoya, hermano de un ex presidente que tampoco hizo nada por la institución.

A pesar de las discrepancias, el nuevo miembro del Comité Ejecutivo recibió “la bendición” de la doctora Naranjo, quien por sus aportes económicos se seguía –y sigue- creyendo con el derecho a “poner y quitar”, como lo había planeado.

Veamos: Resulta que en el Comité quedaron dos de los recomendados en la Asamblea por la doctora Naranjo, quienes a la vez eran empleados de la empresa de ella y, apenas obvio, personas que serían “manejadas” por la ex vicepresidenta, con el consiguiente perjuicio para la entidad verdiblanca.

Claro, como era de esperarse, los dos “títeres” o “marionetas”, solo dependían de las órdenes de la doctora Naranjo, quien la semana pasada los llamó al orden, sin medir consecuencias y demostrando que podía hacer y deshacer. Entonces tácitamente los conminó: sus trabajos en el Ingenio San Carlos o el Deportivo Cali.

Ante esa advertencia, que no tenía otro afán sino alargar la crisis, pues los doctores Oscar Bohórquez y Daniel Azcarate presentaron su renuncia al Deportivo Cali y ahora su cuerpo directivo volvió a quedar incompleto.

Entonces, ahora el Deportivo Cali buscará dos nuevos directivos y no tendría nada de particular que con la llegada del doctor Fernando Otoya (nuevo) más los que se elijan o se designen, se conforme un “poder” contrario a las decisiones anteriores y… Otra vez a empezar de nuevo.

Porque, entre otras cosas, está tomando mucha fuerza la revocatoria del mandato a los actuales directivos. Mejor dicho: apagá y vámonos.

Con todo esto, pues, el futuro del Deportivo Cali no es nada promisorio. Por el contrario, lo que se ve al frente son negros nubarrones que muchos creen le han caído a la institución verdiblanca como una maldición.

Y mientras todo esto ocurre, mientras la novela se alarga, dicen que entre las sombras de la desgracia “un espíritu burlón se ríe y se ríe”.

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