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Jueves, 14 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

EL AGRIDULCE DE LOS AVALES

El martes 30 julio, 2019 a las 1:02 pm
EL AGRIDULCE DE LOS AVALES
Imagen: ELTIEMPO.COM

EL AGRIDULCE DE LOS AVALES

EL AGRIDULCE DE LOS AVALES

En medio de desconfianzas y descalificaciones preocupantes, avanza el proceso electoral y las campañas de elecciones locales están candentes.

No han sido muy transparentes los procesos preelectorales para avalar candidatos a las alcaldías y gobernaciones e integrar asambleas, concejos y juntas administradoras locales, muchos de los otorgamientos están viciados de ilegitimidad por irregularidades en el proceso de inscripción.

El otorgamiento de avales por parte de algunos partidos dejó un sabor agridulce, pues de manera arbitraria y caprichosa centralizaron en Bogotá las decisiones, desconociendo la trayectoria y merecimiento de sus militantes, con medidas en contravía de las convicciones y expectativas de la gran mayoría de sus integrantes y simpatizantes, un centralismo irrespetuoso que desconoce y desautoriza las direcciones departamentales y municipales, con autoritarismos de dudosa procedencia, desconocimiento de la realidad local, improvisación y complicidad para cuadrar apoyos electorales a la elección de alcalde en el distrito capital.

Es sorprendente que en un país que como Colombia deshonrado por la corrupción y las mafias electorales, ni la Constitución Política ni las leyes se hayan ocupado de reglamentar el mecanismo de expedición de ese importante requisito, delegando tal responsabilidad a los partidos políticos, generando un desorden corrupto y centralista, donde aparecen los hombres del maletín, grandes financiadores de ostentosas cuentas dueños de la contratación estatal y del poder político en Bogotá, pues en Colombia hasta la corrupción está centralizada.

De manera amañada el Congreso estableció como período de inscripción de los candidatos (artículo 30 de la Ley 1475 de 2011) cuatro meses antes de la fecha de las elecciones, en perjuicio a que se realice un verdadero proceso de selección al interior de los partidos, donde los candidatos conquisten el favor de sus partidos a través de convenciones o asambleas regionales con reglas de juego claras y trasparentes, aprobados previamente por mecanismos estatutarios de persuasión y estrategia electoral, donde triunfe la mejor propuesta y no con este sainete bochornoso de campaña exprés de compra venta de avales o respaldo de mafias electorales. Hay partidos políticos que exigen hasta 100 millones de pesos por dejar filtrar prácticas ilegales y candidaturas espurias.

En nuestro país la reforma política desnaturalizó y debilitó a los partidos tradicionales, dando lugar a nuevos partidos, muchos de los cuales con predominio de políticos afectos a los gobiernos de turno, con hombres de negocios y con facciones o movimientos altamente personalizados en sus liderazgos y organizaciones.

La existencia de redes criminales capturan el Estado en el nivel local, incluso con el uso de coacción o violencia; de la misma forma se evidencia la captura de partidos, facciones o movimientos políticos por parte de organizaciones criminales o grupos de contratistas; los partidos dejaron de ser los voceros y representantes de la ciudadanía ante el Estado, para que éste las resuelva a través de las políticas públicas, y se convirtieron en micro empresas vendedoras de avales a personas con aspiraciones que inclusive ni siquiera han pertenecido al partido que les otorga el aval.

Es un negocio, y por esta razón el elegido ni siquiera adquiere compromiso o responsabilidad con el partido que supuestamente representa.

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