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Lunes, 1 de marzo de 2021. Última actualización: Hoy

El Agricultor de Humanos

El viernes 17 julio, 2020 a las 1:01 pm
El Agricultor de Humanos
imagen de referencia tomada de: https://bit.ly/2DU7qT9

El Agricultor de Humanos

El Agricultor de Humanos

Un amigo, a quien quiero mucho, me pidió un favor: Que le ayudara a incentivar el aprendizaje de la cultura y la creatividad en sus estudiantes. Él, con muy pocos recursos trabaja sin descanso con comunidades en las que trata de involucrar a los niños y a sus familias, motivando en el reconocimiento de nuestro arte y nuestro folclor, inventando talleres, jornadas de cuentos, pintura, música y teatro. Él insiste en convencer a sus estudiantes que con la cultura pueden alejarse de caminos oscuros y alcanzar sus ideales.  Al mismo tiempo, busca talentos, de los que estamos llenos en nuestras ciudades, pueblos y veredas, pero que tristemente perdemos en el camino.

Esa tarde me quedé pensando en él, en muchos amigos y amigas profesores, en mi abuela, en mi mamá, en todos los que han tenido la valentía o la locura de enseñar. Sí, la locura, porque educar no es sencillo, para nadie lo es, no nos engañemos, no lo es para un padre, para un jefe o para un líder y aunque se forme para ello, tampoco lo es para un profesor. 

El agricultor de humanos carga en su espalda responsabilidades más grandes que las esperadas. Está sometido a contenidos predeterminados muchas veces por personas ajenas a la educación o copiadas de otras latitudes, de otros contextos, con familias bastante diferentes en necesidades y sueños.

El agricultor de humanos siembra su semilla, la riega, la abona, la pone al sol. Aun así, la cosecha no siempre es buena, ni en la escuela, ni en la universidad, por ende, tampoco en la vida.  Cuán difícil es lidiar con jóvenes desorientados, presionados por estudiar algo que no les apasiona, pero que supuestamente les dará de comer.

Entonces me llegó otro cuestionamiento: ¿qué enseñar? o mejor ¿qué aprender? y fue el momento de charlar con otro gran amigo, retirado ya, de esos que van sin prisa, sin afán de fortuna o de reconocimiento. Él está dedicado a aprender algo que siempre quiso: ebanistería y botánica; su esposa anda feliz en clases de teatro y a sus casi ochenta, está aprendiendo a nadar, los dos coinciden en que, si pudieran devolver el tiempo, darían prioridad a otras asignaturas y a otros saberes, tanto para ellos, como para sus hijos.

La tarde terminó hablando de los retos de la educación en nuestros días. En efecto, el conocimiento está en constante evolución, enfrentándonos a la necesidad de mejorar nuestros currículos y dominar las ciencias exactas y las humanas. Estar a la vanguardia en tecnología, medio ambiente, educación emocional y financiera. Pero ante todo con la consciencia de que mientras no eduquemos en valores, en lo que creemos, en el respeto y sobretodo en el amor, la cosecha será mala, muy mala. 

……….

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