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Ecos de campañas y el gobernador que necesitamos

El lunes 19 octubre, 2015 a las 6:45 pm
Carlos E. Cañar Sarria

Carlos E. Cañar Sarria [email protected]

Después de tres meses de campaña, el próximo domingo saldrá a luz la verdadera y definitiva encuesta electoral. Se conocerán los nombres de los nuevos mandatarios regionales y municipales; lo mismo, los nuevos miembros de los concejos y asambleas.

En lo que respecta al Cauca, las campañas no estuvieron exentas de confrontaciones y descalificaciones mutuas entre candidatos, algunos más que otros. Como si se tratase de ganar a cualquier precio. Los medios de comunicación y las redes sociales fueron los recursos más utilizados para esta tarea que constata que no pocos están maduros para la democracia. Ante la falta de programas e ideas, al parecer primó el apabullamiento o el descrédito entre contrincantes. Los verdaderos debates brillaron por su ausencia y hasta hace unos días-según medios de comunicación- la gente aún esperaba programas y propuestas.

A la ingeniera Cabezas su partido de la U nuevamente la dejó sola en su aspiración a la Alcaldía de Popayán y terminó en las toldas de la aspirante liberal, Jimena Velasco que adelantó una campaña seria y que según las encuestas tiene muchas posibilidades de ganar. El Partido Conservador desempolvó viejas figuras para hacerles campaña a candidatos de otros partidos ante la imposibilidad de contar con candidato y oxígeno propios. El Partido Verde cometió la torpeza de negarle el aval al ingeniero Santiago Zambrano, que bien habría podido fungir como opción válida ante quienes no estaban de acuerdo con los otros candidatos a la Gobernación del Cauca.

Se dice que el joven empresario César Cristian Gómez ha logrado el respaldo de varios sectores sociales y políticos y por lo tanto la disputa por el poder local estaría reñida entre Cristian y Jimena; sin embargo- como nada está definido aún- no se descarta que el joven abogado Julián Bermeo dé sorpresas. No hay que olvidar que la política es coyuntural y dialéctica y un solo acontecimiento puede hacer variar todos los pronósticos. Bermeo ha cumplido su pronunciamiento de ir hasta el final y ha demostrado madurez y coherencia.

Que la gobernación se definirá entre los candidatos Campo y Muñoz, así desde un comienzo no hayan despertado muchas simpatías. Lo importante es que quien resulte triunfador debe sentirse capaz de sacar nuestro departamento del atraso y del olvido estatal, que lo ha llevado a ocupar los primeros lugares en subdesarrollo a nivel nacional. Que le caracterice capacidad de convocatoria para cohesionar a las denominadas fuerzas vivas de nuestra sociedad, para trabajar por el desarrollo económico y la convivencia pacífica. Deberá convocar a partidos políticos, congresistas, alcaldes, gremios de la producción, iglesia, universidades, entre otros actores sociales, para que como un todo único logren aportar mucho en beneficio de nuestra región y sus comunidades, teniendo en cuenta que se avecina la ardua y difícil etapa del postconflicto. Necesitamos un gobernador que no parcele el poder, que le caracterice el pluralismo en el momento de designar su equipo de gobierno y a la hora de gobernar. Que en un tiempo prudente esté dispuesto a hacer ajustes y cambios para dar opción a otras personas. Tener en cuenta que se gobierna para la gente y no para el beneficio de unos pocos. Que vea necesario recurrir a opciones meritocráticas que permitan seleccionar entre los colaboradores y asesores las mejores hojas de vida; es decir, los más preparados, los más capaces, los más honestos, los más comprometidos socialmente. Que demuestre carácter en los momentos de las decisiones y acciones y en no dejarse manipular por los directorios políticos; mirar la manera de implementar criterios meritocráticos en la administración pública. Recurrir también a la academia, que es donde se estudian, se analizan, se discuten y se plantean soluciones a los problemas más sentidos de nuestro país y de nuestra región en particular. Necesitamos un gobernador dispuesto a la autocrítica que le permita reconocer con humildad sus errores para corregirlos con prontitud y acierto. Y a la crítica que le permita a otros el derecho a disentir. La opinión pública es importante en el arte de la política. No disgustarse con los medios cuando cumplen con la sagrada misión de informar y de opinar. Y mucho menos retirar las pautas publicitarias cuando la información o la opinión, no le favorezcan.

Necesitamos un gobernador que le caracterice la prudencia, especialmente en el manejo de los asuntos de las luchas sociales y de las violencias que han azotado consuetudinaria y preocupantemente nuestra región. Que sea capaz, con soluciones evidentes a la difícil problemática regional, de ganar legitimidad basado en sus ejecutorias de gobierno y no en los resultados del comportamiento electoral. Para que así al final de su mandato, la gran mayoría de gobernados quedemos satisfechos y agradecidos. Necesitamos un gobernador que demuestre que en realidad ha gobernado con decoro, con justicia y que se la ha jugado por el bienestar de todos los caucanos.

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