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Jueves, 13 de junio de 2024. Última actualización: Hoy

Dos poemas que cualquier editor publicaría

El martes 21 mayo, 2024 a las 9:29 am
Dos poemas que cualquier editor publicaría
Dos poemas que cualquier editor publicaría
Foto: Editorial Amaltea
León Gil

Cierto y Falso

Mi madre daba fiestas espléndidas
para los matrimonios elegantes de Mayagüez, cierto.
Mi madre disfrutaba de estos cócteles, falso.
Mi madre hubiera querido ser actriz.
Cierto, cierto.
Recitaba sus poemas de espumas y pétalos
frente a los invitados.
Le gustaba el halago y el aplauso.
Su público reía bebiéndose el champán y el ron
de su despensa.
Su público, borracho,
hablaba de negocios y de viajes al extranjero.
Mejor dicho,
los hombres hablaban de negocios;
las mujeres, aparte, de trajes y sirvientas.
Mi madre tenía buenas amigas,
nada tan falso, falso.
Mi madre dispersaba sus versos de alegría
y adentro le crecía, llorosa, una nostalgia.
Mi madre era feliz.
Cierto, cierto.
No, falso.
Mi madre era un vacío que huía de su sombra.
Mi madre no sabía que era feliz, lo dudo,
mi madre me quería.
Cierto, cierto, muy cierto;
todavía me impulsa la tabla del columpio.
Mi madre daba fiestas, pero otras fiestas y especiales
para los amigos norteamericanos de mi padre.
Cierto, cierto.
Mi padre desdeñaba la alta burguesía puertorriqueña.
¿Falso? ¿Cierto?… no sé, era distinto de ellos,
no bebía ron, ni wiski, no entendía de negocios.
Mi padre sabía cultivar la tierra
y curar las heridas de los árboles de naranja.
Les daba vitaminas y abono a las cosechas.
Los retoños de la caña de azúcar
aplaudían de gozo cuando entraba al campo.
Mi padre prefería a los norteamericanos, cierto, cierto.
¡Admiraba las sanas, honestísimas costumbres
de los altos rubios miembros de la comunidad científica
que trabajaba en la estación experimental agrícola!
Mi padre
como creía lo que decían los periódicos,
pensaba que los norteamericanos eran la mejor gente del mundo.
Mi madre se aburría a muerte
en los grandes banquetes con que obsequiaba a los gringos
y bostezaba hacia adentro
al escuchar las bromas de los comensales.
Mi madre no comprendía cómo 
algunos llevaban hasta diez años en Puerto Rico
y aún no hablaban español.
A nadie se le ocurría criticarlos
pero era vergonzoso, socialmente,
que un puertorriqueño no hablara inglés.
Mi madre se levantó un día
y acusó a los norteamericanos
de habernos colonizado sicológicamente,
falso, falso.
Mi madre se tragó su rabia
y nunca protestó.
Siguió dando las mismas fiestas
para que los burgueses puertorriqueños se emborracharan
y las mismas fiestas 
para que los norteamericanos
comieran comida nativa.
Mi madre una noche envenenó a los amigos de mi padre.
Falso, falso,
no se atrevió.
Mi padre
envejeció creyendo que para mi madre también
los norteamericanos eran la gente mejor del mundo.
Mi madre envejeció
fabricando versos con torres de espuma y ríos de pétalos.
Por suerte
olvidaron bajarme del columpio.

Olga Nolla (Río Piedras, Puerto Rico, 1938 – Nueva York, 2001)

Fue una escritora, profesora y periodista puertorriqueña. Provenía de una familia con una activa participación en el mundo de la política, pero también del arte; su madre también era poetisa y había publicado varias obras antes de que naciera su hija. Habiendo completado sus estudios secundarios, se formó como bióloga, dado que una de sus grandes pasiones era la genética. Se conoce que Olga valoraba la verdad más que cualquier otra cosa en la vida, y era a través de la investigación científica que, según su criterio, podría hallarla. Con el correr de los años, su dedicación a la literatura le demostró que las letras representaban otra ventana hacia la verdad, aunque en este caso se tratara de un plano espiritual y sentimental.
Sus trabajos literarios vieron la luz recién a principios de los años 70, luego de que Olga hubiera completado sus estudios universitarios de Literatura. Participó de la creación y de la dirección de una revista llamada Zona de carga, y fue a través de ésta que dio a conocer sus primeros poemas. Destacan su poemario «El ojo de la tormenta» y su novela «La segunda hija». (Nota tomada del Blog Poemas del Alma)

Tu perro se muere

Lo atropella una camioneta.
Lo encuentras a la orilla de la carretera
y lo entierras.
Te sientes mal.
Te sientes mal por ti,
pero te sientes peor por tu hija
porque era su mascota
y lo quería mucho.
Siempre estaba cantándole
y lo dejaba dormir en su cama.
Escribes un poema sobre eso.
Lo titulas un poema para tu hija
sobre el perro al que atropelló una camioneta,
de cómo lo fuiste a buscar,
lo llevaste al bosque
y lo enterraste hondo, muy hondo,
y el poema resulta tan bueno
que casi te alegras de que hayan atropellado
al pobre perro, si no, no habrías escrito
nunca ese poema.
Entonces te sientas a escribir
un poema acerca de la escritura de un poema
que trata de la muerte de ese perro,
pero mientras lo escribes oyes
que una mujer grita
tu nombre, tu nombre de pila,
las dos sílabas,
y tu corazón se para.
Después de un minuto, sigues escribiendo.
ella vuelve a gritar.
Te preguntas cuánto puede durar eso.

Raymond Carver (Clatskanie, 1938 – Port Angels, 1988) 

Escritor estadounidense cuyos relatos breves impusieron en su país un modelo narrativo denominado por la crítica «realismo sucio», por tratar únicamente temas cotidianos (sin nada heroico o excepcional) con un estilo seco y sin concesiones metafóricas.

Para mantener a su esposa y a los dos hijos de ambos, Raymond Carver hubo de aceptar trabajos de poca monta (asistente de una gasolinera, portero…) durante una etapa de su vida cuya inestabilidad económica lo marcaría para siempre. En 1958 empezó a interesarse seriamente por la narrativa después de haber asistido a un curso de escritura creativa en el Chico State College.

Publicó sus primeros cuentos cortos en revistas, mientras estudiaba en el Humboldt State College de California, en 1963. Carver declaraba que eran tantas sus preocupaciones con los niños que apenas tenía tiempo para escribir, lo que determinó la brevedad de sus cuentos y que descartase la novela como género. Empezó a beber descontroladamente a partir de 1967 y hasta 1977, y llegó a ser incluso hospitalizado por alcoholismo.

En 1976 alcanzó reputación literaria con la colección de cuentos ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? En 1983 obtuvo un importante premio monetario de la Academia Norteamericana y el Instituto de Arte y Literatura, que le permitió reservar tiempo para escribir. Sus cuentos pueden dividirse en dos grandes etapas: la primera hasta principios de la década de 1980, y la segunda desde allí hasta su muerte. La primera puede considerarse un período convulso, en el que la forma de sus cuentos estaba dictada directamente por los sinsabores de su vida, mientras que la segunda fue más reposada, ya que la escritura pasó a ser una actividad de madurez.

Vinculado al «realismo sucio» de autores como Charles Bukowski, Richard Ford o Tobías Wolff, parte de la crítica lo ha valorado como el mejor escritor de cuentos cortos desde Hemingway. En el marco de estos presupuestos vitales y estéticos escribió libros como Catedral (1984) o De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), y también interesantes volúmenes de poesía. Sus poemas parecen una extensión de sus cuentos en el sentido del prosaísmo, pero se abren más a un mundo lírico de objetos, sensaciones y paisajes. Raymond Carver falleció en plena madurez creativa, poco antes de cumplir los cincuenta años, a causa de un cáncer de pulmón. (Nota tomada de Biografías y Vidas, La Enciclopedia Biográfica en Línea)

13 POSTRINOS

1. Principio de culpabilidad: todo político es culpable, mientras no demuestre lo contrario.

2. Decía Nietzsche, el único argumento válido frente a un adversario estúpido es el puño cerrado (cito de memoria).

3. Una madre verdaderamente humilde y justa no debería permitir que sus hijos la llamaran ‘La Madre más buena del mundo’. Y mucho menos ‘la más hermosa’.

4. Escuché a un borracho decir que iba a beber hasta olvidar qué.

5. Más que ninguna, la mujer hermosa, tendría que demostrar que es algo más que una mujer hermosa.

NOTA: este post generó algunos comentarios de sesgo abiertamente feminista –no sólo de mujeres, también de hombres– tales como: 

  • «Ninguna mujer debe demostrar nada a nadie, salvo a sí misma y mucho menos a petición de un hombre» 
  • «¿Un hombre guapo tiene que demostrar que es algo más que guapo?»
  • «El tiempo cambió, las condiciones entre hombres y mujeres se están transformando. A los que nos toca demostrar que no somos los mismos estúpidos machistas de siempre es a nosotros. Además, si no lo has notado, la belleza no escoge género», etc.

Y aunque no acostumbro discutir o polemizar sobre mis posts (considero muy sabio y prudente eso de «tirar la piedra y esconder la mano»), esta vez consideré necesario hacer dos breves precisiones: 

  1. existe un estereotipo que, tal como podemos apreciar en el cine y la literatura, es universal y de vieja data. Y es el del llamado ‘nerdo’ (y nerda), tan perfectamente caracterizado (y caricaturizado) en la telenovela Betty la fea (Nicolás Mora, el nerdo). Muchos falsos intelectuales (¿e intelectualas?) se valen de este disfraz, y no se lo quitan ni para dormir.
  2. Y existe el opuesto, también de carácter universal, y es el de ‘tontahermosa’ (y tontohermoso), el de ‘rubia tonta’. La inteligentísima Marilyn Monroe tuvo que luchar toda su vida contra este ridículo estereotipo, este estúpido prejuicio; pues existen personas (hombres y mujeres) que tanto física como intelectualmente son todo un portento. Y, al contrario, existen también aquellas que además de feas son completamente idiotas. Mi post está dirigido a las Marilyn Monroe.

6.El día de la Madre’ es una de las pocas fechas dignas de celebrarse, pues implica celebrar y agradecer el gran “milagro”, el maravilloso don de la existencia.

7. Ironía: físicos y artistas afirman que el negro no es un color; sin embargo, los «políticamente correctos» llaman a los negros ‘gente de color’.

8. Es muy posible que con un 70% de talento, 20% de sudor y 10% de fortuna se pueda vivir de la literatura. Lo muy improbable es que aun con un 100% de todo lo anterior pueda vivirse de la poesía. Prueba de ello son esos kafkianos ‘artistas del hambre’ que a diario sucumben ante la mirada indolente e indecente del gran público, esos Vallejos que reciben los golpes sangrientos (como del odio de Dios) de las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se les quema.

9. Así como inspira desconfianza la moralidad de los abstemios, también la de los veganos, vegetarianos y etcétera.

10. Falsedad e hipocresía desde el desayuno hasta la cena, cuando se dice eso de «Gracias por darnos de comer sin merecerlo».

11. Se dice que ‘cualquiera’ puede ser poeta, o artista. Y eso es cierto, por doquier vemos más de un ‘cualquiera’.

12. No podría decir que la juventud es bella; indiscriminadamente. Sólo la femenina, indiscriminadamente.

13. «En la Grecia antigua se escribía en verso para atraer la atención, y ahora se escribe en verso para ahuyentar la atención. El público es el mismo, pero los poetas no son los mismos. La poesía, al apartarse de los temas populares y hacerse introspectiva o truculenta, huyó de su público. De modo que no echemos culpas sobre las gentes. En lugar de eso, volvamos a escribir para el público.

     Es curioso que la sociedad sostiene millares de mendigos, pero no está interesada en sostener a unos cuantos poetas. ¿Será porque los mendigos son auténticos y la mayor parte de los poetas son falsos?»

          Jaime Jaramillo Escobar (X-504), Método fácil y rápido para ser poeta, Medellín, 1995

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