ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 21 de julio de 2024. Última actualización: Hoy

Dos poemas leídos en el encuentro con el embajador de Palestina

El lunes 17 junio, 2024 a las 4:07 pm
Dos poemas leídos en el encuentro con el embajador de Palestina
Dos poemas leídos en el encuentro con el embajador de Palestina

Dos poemas leídos en el encuentro con el embajador de Palestina

León Gil

  El pasado viernes, 14 de junio, desde las 4:00 p. m., tuvo lugar un cálido y fraternal encuentro con el señor Rauf Al Malki, embajador del Estado de Palestina en Colombia. El evento se realizó en la Casa del Común (barrio Prado), sede en Medellín del Partido Comunes, cuyo presidente es el señor Rodrigo Londoño Echeverri (alias Timochenko).

Junto al embajador estuvieron los señores Rodrigo Granda (excombatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, conocido como el Canciller de las FARC – EP), Sandra Ramírez Lobo Silva (senadora de la república, excombatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia– Ejército del Pueblo FARC – EP, y quien además fuera operadora de radio del señor Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, y su compañera sentimental) y Omar de Jesús Restrepo Correa (alias Olmedo Ruiz, senador de la república y excomandante del frente 57 de las FARC – EP). Entre los asistentes, pude distinguir a mi amigo el poeta Fernando Rendón, Director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, y Premio Nobel Alternativo (Right Livelihood) 2006.

     Y como no pretendo hacer un relato completo del que considero un grande y memorable encuentro, sólo comparto el texto que leí allí, en el marco de la intervención musical y poética programada para el evento.

Buenas tardes.

     En nombre propio, y sé que también en el de muchos colombianos, quiero presentar un respetuoso, solidario y espiritualmente combativo saludo al señor embajador del Estado de Palestina, Rauf Al Malki, y al honorable y heroico pueblo que representa.

     Agradezco al Partido Comunes, en particular a la organización del presente evento, la oportunidad de compartir un duro pero hermoso y elocuente poema del gran poeta palestino Mahmoud Darwish.

     Pero antes me gustaría leer unas palabras del libro en el que lo leí por primera vez. Un libro que a su vez representa una de las tantas expresiones de solidaridad con la lucha Palestina, por parte de muchos sectores civiles de Colombia, y por fortuna para nuestro alivio moral, también del actual gobierno, en cabeza de su presidente, el señor Gustavo Petro.

     El libro tiene por título Poemas de la resistencia de los pueblos de Irak y Palestina. Es una publicación de una pequeña editorial independiente de Bogotá, de nombre muy significativo: La espada y la pluma. Su primera edición data de mayo de 2004; es decir, un año después de la invasión a Irak por parte de los Estados Unidos y sus aliados, ocurrida el 20 de marzo de 2003. Una inicua e infame guerra que finalizó el 18 de diciembre de 2011, con el retiro de las tropas extranjeras.

     «Entristece que algunas personas salgan en los medios de comunicación presumiendo saberlo todo sobre Irak y Palestina, al tiempo que posiblemente ninguno de ellos ha leído un poema, una novela o escuchado alguna canción de estos pueblos. Lo que sí saben es contar pozos de petróleo. En Irak, la poesía no se considera un complemento o un lujo sino una necesidad.

     » La poesía enriqueció a Irak más que el petróleo, que más bien le ha traído catástrofes. La península de Arabia e Irak son los únicos lugares del mundo en que se festejaba el nacimiento de un poeta porque se convertiría en el portavoz de la tribu. Las leyes, la enseñanza, la historia se escriben en verso. Es el único país del mundo en que existió un mercado de poesía, el de Mirbad, en Basora, al que acudía la gente de lugares muy lejanos a comprar, vender, aprender o criticar.

» La relación poesía y vida queda reflejada en algunos ejemplos de la cotidianidad iraquí. El poeta El Yawahiri, conocido en los años 50 y 60 por la fuerza de su poesía reivindicativa, era seguido por el pueblo cuando caminaba por la calle. Aquel seguimiento terminaba en una manifestación improvisada contra el gobierno».

     Antes de dar lectura al poema de Mahmoud Darwish, me permito leer algunas de las líneas biográficas del poeta que aparecen en el libro:

     «Nace Al-Birwa, Palestina, 13 de marzo de 1941 (obviamente no figuraba la fecha de su muerte, pues fallecería 4 años después en Houston, el 9 de agosto de 2008).

     » Desde la aparición de su primer poemario Pájaros sin alas (1960), vivió una vida de intensa producción literaria; como los poemarios Diario de una herida palestina (1967) y Diario de la tristeza cotidiana (1973), cuyos títulos habla por sí mismos.

     » Sus libros circulan por millares en todos los países árabes, y los estadios se llenaban para escuchar sus recitales poéticos, acontecimientos irrepetibles que nadie quería perderse. Para los palestinos la proximidad física de su poeta es un símbolo de la cultura palestina. La “Patria” fue el leitmotiv, la fuerza inspiradora del hombre-poeta arrojado de su aldea natal, Birwa, que posteriormente fue borrada del mapa por Israel.

     » Años más tarde deberá asistir en Ramala a la destrucción de su Casa, la casa de Poesía y el Centro de Arte Khalil Sakakini, un acto de auténtico memoricidio de la cultura palestina y la presencia musulmana».

CARNET DE IDENTIDAD

(Mahmoud Darwish)

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre…
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.

Me mostró el orgullo del sol
Antes de enseñarme a leer.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace mi condición?…
Soy nombre sin apodo.

Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en las calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo…
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba yo,
con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste estas rocas…
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?


Escribe, pues…
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!…
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!

     Quiero terminar con un breve poema que escribí a comienzos de la década del 90, cuando Medellín fue declarada La Ciudad más Violenta del Mundo, y Colombia El País más Peligroso del Planeta, en especial por el gran número de asesinatos de líderes sociales, sindicalistas, periodistas y defensores de los derechos humanos; un infame ranking en el cual aún se disputa los primeros lugares.

 A LA MODA CON LA MUERTE

                           (León Gil)

Todo el mundo habla de cadáveres bajo el puente
De muertos en el rastrojo
De bultos podridos en la barranca
De los desnudos espantapájaros y niños
Cubiertos solamente por las moscas
Del rumor de la muerte
Que sin reglas y sin tregua
Juega noche y día
A la desaparición y al escondite


Hombres y mujeres jóvenes y viejos
Andamos a la moda con la muerte:
La lucimos en los ojos
Como el último grito de la vida
La llevamos en los pies
Como si camináramos por las pasarelas del infierno


Tanta orfandad tanta elegía
Tanta sangre y tanto luto en el poema:


Las flores y los cantos solo sirven
Para los desposados con la muerte.

*********************************
Otras publicaciones de este autor en Proclama del Cauca y Valle:

León Gil
Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?