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Dos libros para dos contextos

El miércoles 17 abril, 2019 a las 9:49 am

Dos libros para dos contextos

Aprovechando dos tesoros invaluables que los humanos tenemos a nuestra entera disposición, el tiempo y la salud, considerándonos demasiado afortunados, a Dios gracias, quiero compartir con ustedes, amables lectores, dos comentarios a mi modo, sobre dos libros fundamentales y necesarios, que me están impactando sobremanera y espero que a ustedes también, referidos a dos contextos generales: local y nacional, ahora que estamos en la llamada Semana Santa o Semana Mayor, propia del mundo católico, que nos sirve para meditar y reflexionar un poco, alguien diría “para desenchufarnos un poco o desconectarnos” de esta terrible inseguridad quilichagüeña y de la bendita polarización colombiana que nos está carcomiendo y estresando.

Entrando en materia, los dos libros en mención son: en el contexto local, la novela “Nadie grita tu nombre” (editorial Emecé, Cruz del Sur), del caleño Harold Muñoz, ganadora del Premio Nacional de novela “Nuevas Voces Emecé”– Idartes 2017, que es una radiografía literaria y bien lograda, en mi concepto personal, de la fatídica tragedia minera ocurrida en la noche del miércoles 30 de abril de 2014 en la mina de oro de la vereda San Antonio (municipio de Santander de Quilichao, Cauca), narrada en primera persona por Kenia la protagonista principal, junto a su amigo Rafa y teniendo como símbolo y objeto metafórico la marimba, el instrumento musical autóctono de estas regiones, la cual sirve como portada bien lograda del mencionado libro.

En el contexto nacional, nada mejor que leer durante estos días y siempre, el testimonio del jefe negociador en La Habana, Humberto de la Calle Lombana, titulado “Revelaciones al final de una guerra” (editorial Penguin Random House, colección Debate), con prólogo corto del excelente escritor Juan Gabriel Vásquez que denominó “Para no dejar de intentarlo”, en el cual cuenta sus deseos de contribuir con el mismo, estando bien convencido de las bondades del Acuerdo de Paz de La Habana, siendo para él “una de las decisiones más importantes de nuestros dos siglos de vida independiente”. Además, en el prólogo, hace una descripción personal, certera y descarnada de lo que significa dentro de la vida nacional como ser humano el jefe negociador: “De la Calle, a pesar de las apariencias, no es un político: es un humanista extraviado en la política, y es también un hombre decente en el sentido orwelliano de la palabra. Tal vez por eso los años le han dado una altura moral y una clarividencia de las que carecen sus enemigos”.

A continuación en el referido libro, dividido en 10 capítulos amenos, el propio autor en primera persona va contando los secretos del acuerdo de paz, llamando a los enemigos de la paz como “halcones” y matizando con anécdotas interesantes, que nadie más sabía como por ejemplo: el  episodio de la oca en la residencia de El Laguito (en La Habana), que era muy brava y le pusieron el nombre de Mafe (en honor a María Fernanda Cabal, por su carácter airado).

Recomiendo muy especialmente la lectura de los dos libros comentados, recordando que “Un libro es un corazón que palpita en el pecho de otro”, según la escritora argentina Samantha Schwebin.

Para leer otras columnas del autor aquí

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