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Sábado, 8 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

Dos guerras perdidas en Cuba: Playa Girón y el Bloqueo.

El domingo 31 mayo, 2015 a las 5:48 pm
COCHINOS

Foto: Prisioneros de la Invasión norteamericana a Playa Girón, Bahía de Cochinos, Cuba. Fotografía, red.

MATEO MALAHORA.
mateomalahora@gmail.com.

La primera vez que estuve en Cuba fue por allá en el año de 1.995, con motivo de un Encuentro Mundial de Solidaridad con Cuba, después regresé en el 2007, y pude apreciar cómo la patria de Martí continuaba viviendo momentos de penurias.

Tal fue la dimensión del bloqueo económico, hoy en vía de levantarse, que en 1994, durante el período llamado “especial”, la crisis llegó a tal extremo que se acabaron en La Habana las palomas y los gatos.

Razón enorme para que el mundo celebre la actitud política del presidente Obama, que pasará a la historia como una valerosa decisión en el contexto del derecho internacional de los pueblos a su autonomía, después de que el país más poderoso del planeta le aplicara una ley extraterritorial que sumió a Cuba en la pobreza extrema.

Se necesitaban gestos de altísima credibilidad: Cuba liberó al norteamericano Alan Gross, cuya excarcelación era uno de los inamovibles para iniciar conversaciones.

Alan Gross, agente de inteligencia encubierto, fue juzgado en el marco de la normatividad penal cubana, 2009, por conspirar contra el Estado y condenado a quince años de cárcel. Gross se desempeñaba como subcontratista de la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda Internacional, USAID.

Regresaron, también, a Cuba, “Los Cinco Héroes cubanos”, condenados en Estados Unidos a cadena perpetua, como lo reconoció el periódico Washington Post al narrar el incidente en que se calificaba a los agentes cubanos de inteligencia que infiltraron a grupos anticubanos terroristas en Miami, con el fin de evitar hechos catastróficos como el asesinato de Clinton y voladura de aviones para imputárselos al presidente Fidel Castro y justificar una invasión. García Márquez fue un artífice de los acercamientos.

Obama enarboló el principio de la igualdad soberana, exigido durante 23 sesiones consecutivas por la ONU, pese a que el año pasado Estados Unidos e Israel se opusieron a los 188 países que votaron en favor de levantar el embargo comercial (bloqueo).

Los medios internacionales registraron la euforia colectiva del pueblo cubano cuando Obama en un discurso, reconociendo el enorme error norteamericano, expresó: «Cincuenta años de aislamiento no han funcionado, es momento de cambiar de postura», señalando que Cuba, como en efecto lo hizo, sería retirado como país patrocinador del terrorismo”, acotando que «así como negociamos con Vietnam, negociamos ahora con Cuba para llegar a un acuerdo sobre los intercambios políticos y económicos entre ambos países, que beneficiarán tanto a cubanos como a estadounidenses».

A cuba no se le podía vender una aguja, una sedante para paliar un dolor de cabeza, un antibiótico para salvar un anciano o un niño, nada, absolutamente nada, un solo repuesto para una nevera, para un automóvil, para un reloj, para un tractor. Fue una guerra económica tenaz, donde se ensayaron armas químicas y bacteriológicas.

Trescientos cincuenta caucanos que en 1995, 96 y 97 viajaron a realizar turismo académico a Cuba con la Fundación Casa de Amistad Colombo Cubana que tuve la satisfacción de presidir en Popayán, constataron, desde distintos horizontes ideológicos, -jueces, docentes, ganaderos, ex militares, empleados, abogados y amas de casa,- la existencia de un pueblo que había conquistado la salud y la educación a plenitud, que carecía de cosas materiales pero le sobraba dignidad.

Se recuerda hoy que mil doscientos invasores fueron capturados en Playa Girón, 1961, y finalmente puestos en libertad a cambio de medicinas y tractores. Gigantesco fracaso, que motivó la penetración de la entonces Unión Soviética en América y propició el crecimiento guerrillero en la región, incluida Colombia.

El presidente Kennedy siempre se arrepintió de haber autorizado la incursión y en plena invasión cancela el apoyo aéreo a la supuesta cabeza de playa donde se instalaría un gobierno provisional, ante la comprobación de que no hubo sublevación popular como la CIA y el Pentágono le habían garantizado.

Cobra también vigencia la anécdota contada por el propio expresidente Víctor Mosquera Chaux, cuando en el año 1995 me solicitó invitar a un grupo de líderes de izquierda a su residencia de la calle quinta en Popayán para contarle su experiencia vivida en Cuba y la visión que tenía de “la triangular economía cubana”, como la calificaba.

“Llegué a La Habana como un simple turista, sin ningún rango de representante del Estado colombiano y sin comunicar al gobierno cubano mi condición de senador o expresidente, con el fin de hacer turismo, conocer el sistema cubano y someterme a un chequeo médico”. Sorpresivamente, al descender del avión en el Aeropuerto José Martí fuimos recibidos por el vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez, un hombre de una cultura humanística extraordinaria, quien nos alojó en el Hotel Nacional”; el mismo hotel emblemático donde hoy una guerrilla, hija de la “guerra fría”, adelanta el diálogo para la terminación de la más irracional guerra que haya soportado Colombia. Hasta pronto.

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