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Doble moral en el ejercicio del periodismo

El lunes 12 junio, 2023 a las 2:07 pm

Doble moral en el ejercicio del periodismo

Alfonso J Luna Geller

He detectado en los últimos meses que algunos medios de comunicación y periodistas adoptan diferentes estándares éticos o criterios de cobertura dependiendo de los intereses o agendas particulares en juego.

He notado un tratamiento diferencial de personas o instituciones en función de su posición política, económica, social o racial, que incita a un favoritismo hacia ciertos actores o grupos, mientras que otros son objeto de críticas o una mayor vigilancia, enfocándose en los aspectos impactantes de una historia en lugar de proporcionar un análisis completo y equilibrado.

He visto cómo se eligen deliberadamente qué historias cubrir y cómo presentarlas para favorecer ciertos puntos de vista o intereses.

Esta es una doble moral que responde a intereses económicos y políticos, que influyen en el proceso de recopilación y difusión de información.

Por esto, ya estoy harto con la cantaleta diaria contra el presidente Petro dizque porque critica a los medios de comunicación.

Y estoy hastiado de esos cuentos no porque sea petrista o algo parecido, aunque, obviamente, estoy del lado de quienes acompañan la incorporación de los cambios necesarios para vivir mejor y en más armonía, sin narcotraficantes en el Gobierno, sin paramilitarismo con patrocinio oficial, sin la escandalosa corrupción que agobiaba a todo el país, sin ministros y asesores delincuentes que salían de sus despachos para la cárcel o el exilio, sin exclusiones por asuntos de pensamiento, sin agresiones por asuntos étnicos, sin estigmatizaciones por diferencias económicas… en fin, como a la mayoría de los colombianos, me gusta que todas esas condiciones reprochables que heredamos sean superadas con gestiones y reformas eficaces.

Estoy fastidiado porque, precisamente, soy periodista.

Por eso digo que es muy evidente, y hasta entendible, que las élites propietarias de los más influyentes medios decidan la agenda de sus empresas. Ni más faltaba. Obviamente, contratan directores que estén de acuerdo con sus ideologías para que actúen en defensa de sus intereses, dando la impresión de que, como son periodistas, cumplen con la ética profesional.

Pero no, me imagino que pesa más el billete. Entonces, tratan de confundirnos con distorsiones al derecho a la libertad de expresión, que con perspicacia enredan con la libertad de prensa y con el derecho a la información.

Una cosa es que el periodista tenga criterios, que tenga exactamente los mismos derechos de todo ciudadano, que pueda opinar de política, o de lo que se le ocurra. Esa es libertad de expresión, un derecho personal. Otra cosa es que, amparado en ella, pretenda violar los otros derechos universales, o la misma libertad de expresión, que también asiste al presidente Petro.

Derecho a la información

Y se viola el derecho a la información cuando manipulan intencionalmente los hechos para ejecutar una agenda prediseñada o sesgada. Se omite información relevante, hace presentación selectiva de datos y de protagonistas. Así, se cambia, sutilmente, el significado de la historia.

He podido analizar en los últimos tiempos que el periodista convierte la objetividad de las noticias en la subjetividad que le exigen para difundirlas; casi todas vienen convertidas en editoriales, desde las portadas de las revistas, perjudicando al público en su capacidad para tomar decisiones informadas a partir de realidades.

Me angustia también la autocensura deliberada para satisfacer las necesidades de los grupos de presión dueños de las empresas periodísticas, para evitar que revelen información incómoda o controvertida.

Por favor, no me pongan a dar ejemplos precisos porque ya los he dado en anteriores editoriales, además, este se convertiría en un extenso ensayo de muchas páginas. Hay muchas evidencias, y precisamente, lo que a mí más me critican, y lo reconozco, es que no tengo el talento para la concisión. Es una habilidad valiosa que nunca aprendí.

La doble moral en el ejercicio del periodismo

Bueno, pues, un ejemplo: en los primeros meses del Gobierno Petro el dólar se disparó. Casi todos los medios le asignaron la responsabilidad al gobierno y publicaron sobre “la carrera rampante del dólar desde que llegó Petro a la Casa de Nariño…” Luego, hace poco, cuando inició el descenso de la divisa volvieron a publicar que el fenómeno se debía a “factores externos que pesan más, el dólar no se contagia de la crisis política…” ¿Hay doble moral o no?

Es que la “editorialización” de las noticias se está volviendo cultura generalmente aceptada. Es tan preocupante, que hasta instituciones que deberían tener una visión panorámica neutral y objetiva sobre los medios de comunicación, se han ido acogiendo a esos “mandatos” privilegiados de la libertad de expresión y de la información manipulada en cabeza dominante.

Libertad de prensa

La libertad de prensa como componente esencial de una sociedad democrática, que debería asegurar la libre circulación de ideas, el acceso a la información y el escrutinio público de los asuntos de interés general, también ha sido violentada en Colombia.

Obviamente, uno de los problemas más significativos es la violencia y la intimidación contra los periodistas. Pero además tenemos que padecer la concentración de medios en manos de unos pocos grupos económicos, lo que limita la diversidad de voces y la pluralidad de opiniones. Y hay claras evidencias sobre la censura indirecta, y la intención de acabar con los medios independientes, regionales, alternativos, comunitarios y digitales, en beneficio exclusivo de la hegemonía económica-periodística, para garantizar una única narrativa o ideología dominante.

Por ejemplo, el mes pasado, en el trámite del Plan Nacional de Desarrollo en el Senado, luego de intenso lobby por parte de poderosos medios de comunicación, en un atentado contra la libertad de prensa, ese ilegítimo grupo de presión logró que el Legislativo excluyera del PND un artículo con el cual se garantizaba la libre competencia y prohibía las prácticas ilegales de “cartelización” de empresas para controlar la pauta publicitaria en televisión.

Eliminaron el artículo 371 del PND, avalado por el gobierno y defendido por los congresistas que consideran que la libertad de información a y la eliminación de prácticas restrictivas de la competencia, son derechos de los colombianos, y que prohibía las cláusulas de exclusividad en la contratación de pauta publicitaria en la televisión pública abierta y con el objetivo de eliminar los monopolios de los grandes canales televisivos sobre dichos contenidos.

Pero semejante trangresión pasó de agache, evidenciando otra vez doble moral. No vi ninguna protesta o explicación válida de los organismos que defienden los intereses de los periodistas o de los medios de comunicación afectados.

La idea del artículo en el Plan de Desarrollo, que era democratizar la televisión colombiana eliminando prácticas antilibre competencia, y que había sido aprobado en la Cámara de Representantes, fue fulminado en el Senado de la República por el Centro Democrático, Cambio Radical y algunos senadores del Partido Liberal.

La caída del artículo, y por ende el mantenimiento de las prácticas restrictivas denunciadas, es vista por algunas agremiaciones periodísticas y medios regionales y alternativos como un duro golpe a la libertad de prensa.

Este análisis nos obliga a los consumidores de noticias a obtener información de múltiples fuentes, no las de la hegemonía económica. Además, es importante fomentar el pensamiento crítico y la alfabetización mediática.

Los consumidores deben analizar y evaluar la información que reciben, cuestionar las fuentes, buscar evidencia adicional y considerar diferentes puntos de vista antes de formarse una opinión informada.

Con el rechazo contundente a las agresiones a periodistas en permanente riesgo de violencia verbal y física porque nos han convertido en las víctimas de un conflicto que viene patrocinado desde otras esferas, debemos tener una visión clara sobre la doble moral que se impone para enfrentar los nuevos retos de un Periodismo que realmente motive y estimule las libertades de expresión y de prensa, para garantizar el derecho a la información.

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