ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 8 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

DIPLOMACIA, VÍCTOR

El domingo 6 octubre, 2019 a las 8:41 pm
DIPLOMACIA, VÍCTOR
Fotomontaje: AJLG

DIPLOMACIA, VÍCTOR

DIPLOMACIA, VÍCTOR

   La lectura de una columna en El Nuevo Liberal sobre la dura reacción del empresario Arturo Calle ante unas palabras del candidato a la Gobernación del Cauca, Víctor Ramírez Fajardo, fue el estímulo para este artículo. Porque ese desencuentro entre empresario y candidato da pie a más de una interpretación, e incluso a interesantes debates.

   En efecto, dos fueron las frases del candidato que llenaron la copa del empresario: “Alrededor de Popayán había (hay) una economía subterránea, producto del narcotráfico, producto de los cultivos ilícitos, y ese es el aliciente…”, y “con ese solo argumento logramos que don Arturo Calle viniera y se vinculara al Centro Comercial Campanario”.

    ¿Eso que dice el candidato es falso?, le pregunto a cualquier caucano en uso pleno de su conciencia. El autor de estas líneas no es caucano, pero en sus décadas de residencia en Popayán tuvo la oportunidad de recorrer casi todo el departamento como capacitador, trabajando para el CEP y la Secretaría de Educación Departamental, y en esas correrías se le hicieron familiares los cultivos de coca, amapola y marihuana a orillas de las vías terciarias. Eso era visto sin malicia, porque sin malicia lo cultivaban y cosechaban los campesinos pobres.

   El gran error del candidato fue haber hablado con la voz del pueblo que, como decía López Michelsen, es la voz de Dios. Y como Víctor, tengo entendido que es de origen popular, pues actuó en consecuencia. Simplemente no creyó pecado decir que todas esas ilicitudes son las que han movido la economía del Cauca. Como tan cierto es que el Cauca es uno de los departamentos más olvidados por el Estado; ahí está que es el único territorio nacional que no tiene carretera al mar ni puerto en el Pacífico.

   El otro error de Víctor, imperdonable en un político, fue desconocer que el arte de la política no es siempre hablar con la verdad, sino saber mentir con elegancia, que es el arte de la diplomacia; algo que en Salamanca o en cualquier universidad se enseña; pero hasta Natura dejó solo a Víctor en aquel momento; quien sabe por qué razón, dado que generosa sí es Natura en la enseñanza del sentido común.

   No sabe uno qué tanto daño haya hecho Ramírez en su campaña por la Gobernación. Pero de lo que sí no hay duda, es que Víctor ha aprendido una gran lección: el arte de la diplomacia, que tiene en el empresario Arturo Calle a un gran maestro. O quizá, a Ramírez, todavía le quede tiempo para reparar toda la vajilla rota.

*****************************************

Otras publicaciones de este autor:

clic
También te puede interesar
Deja Una Respuesta