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Diplomacia servil: peligro de guerra

El viernes 5 junio, 2020 a las 5:47 pm
Diplomacia servil: peligro de guerra
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Diplomacia servil: peligro de guerra

Diplomacia servil: peligro de guerra

Como consecuencia de la adhesión incondicional a la política exterior de la ultraderecha republicana, teniendo conocimiento que en Colombia es respaldada por los radicales del Centro Democrático, el país está en riesgo de enfrascarse en una guerra contra Venezuela, según lo expresó el periodista norteamericano Jon Lee Anderson, de la prestigiosa revista New Yorker, en el programa Semana en Vivo, dirigido por María Jimena Duzán.

Así lo evidencian: la ruptura de hecho en las relaciones con el gobierno de Maduro, acelerada desde la posesión del presidente Duque, que no tiene embajada ni consulados en país vecino donde habitan más de tres millones de compatriotas, sin quién represente sus intereses y el apoyo incondicional a Guaidó y sus campañas organizadas desde Colombia para derrocar al régimen venezolano, utilizando “todas las formas de lucha”: legales e ilegales.

También movidas diplomáticas tendientes a favorecer los intereses de ‘halcones’, guerreristas del pentágono que apuntan a disponer de 300.000 millones de barriles de reserva del petróleo venezolano, y de paso, alborotando el patriotismo del electorado republicano, asegurando la reelección de Trump, en noviembre próximo.

Los temores de que Colombia por su política exterior plegada a los intereses norteamericanos, hace que se vea arrastrada a una guerra que también involucraría a potencias como China y Rusia. Estas, se han despertado a partir de la ‘importación’ disimulada de ‘asesores militares’, con relevante presencia en el Catatumbo limítrofe con el Venezuela, y gracias a que con la cuarentena, el Senado ‘eunuco’ fue saltado por el gobierno de Duque, revestido de poderes extraordinarios gracias al Estado de Emergencia, al prescindir de su autorización para que los elite de soldados gringos puedan entrar al país.

Otros eventos que apuntan en este objetivo prebélico son: la inclusión de Maduro y sus  colaboradores en la lista de criminales narcoterroristas que albergan a guerrillas y bandas colombianas, por cuya captura el gobierno norteamericano paga millonarias recompensas; el incremento de patrullajes navales y aéreos en el Caribe y frente a las costas venezolanas, con el pretexto de combatir el narcotráfico; más la inclusión de Cuba por parte del gobierno de los Estados Unidos en la lista de naciones que colaboran con el terrorismo, con la ayuda del gobierno de Duque que se prestó para acusar al gobierno de la isla, al negarse a extraditar a Colombia a negociadores del ELN en la Habana, desconociendo el fuero diplomático avalado por Noruega y la ONU, mientras estuvieran preparando con delegados del gobierno colombiano un posible acuerdo de paz, abortado tras el cruento atentado contra la Escuela de Cadetes “General Santander”.

Ya antes se había evidenciado el apoyo tácito del gobierno colombiano a operaciones encubiertas planeadas desde la Guajira, para desplegar operativos militares en Venezuela, como quedó descubierto al ser detenido por militares de ese país, un comando encabezado por dos ex marineros norteamericanos previamente contratados por el cuestionado Juan Rendón y otros colaboradores del presidente interino Juan Guaidó, quienes tienen vínculos con paramilitares colombianos que operan en la frontera, disputándose el otro prospero contrabando de gasolina, drogas, ganado y otros productos.

“Así como Guaidó y Maduro se pusieron de acuerdo frente a la pandemia, que hagan lo mismo con sus diferencias políticas para que no vayan a una guerra que arrastraría a Colombia con impredecibles consecuencias. “Que los venezolanos solucionen pacíficamente sus problemas”, expresó en Semana en Vivo, el ex canciller colombiano Rodrigo Pardo.

“Con ‘asesores’ entraron los gringos al Vietnam. Una guerra se sabe cómo empieza, pero no cómo y cuándo termina”, opinó el senador Jorge Robledo. Por seguir al loco de Trump, podríamos quedar de laboratorio para que las potencias ensayen sus nuevas armas.

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