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Miércoles, 11 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

DIOS, MI PADRE Y LA TECNOLOGÍA

El viernes 11 diciembre, 2015 a las 7:49 am

CREPITACIONES 2015

El pasado domingo 6 de diciembre del presente año, a las cinco en punto de la tarde, entré al Hospital Universitario “San José” de Popayán (Cauca), sin hacer cola, un primer detalle que me sorprendió y asustó mucho, acostumbrado como siempre estamos los colombianos a hacerla, para cualquier asunto o “vuelta” que tengamos que hacer en la vida, desde pagar los servicios públicos, hablar con los funcionarios de turno o inclusive para comprar pan, aunque ustedes no lo crean. Ese día sin embargo, el asunto era para mí muy vital, pues se trataba nada más ni nada menos de visitar a mi querido padre, quien tiene ya 89 años bien vividos, con todas las de la ley, quien se encontraba muy enfermo en la unidad de cuidados intensivos, pues el jueves 3 de diciembre, tuvo una crisis respiratoria, pues él padece de EPOC (enfermedad pulmonar obstrusiva crónica).

Una vez que un acucioso sobrino y una hermana menor lo visitaron primero, me tocó el turno respectivo y después de las explicaciones del caso, subí al tercer piso, buscando el cuarto 7. Durante mi recorrido, me sorprendió la atención de las enfermeras y enfermeros, de los médicos (la mayoría jóvenes) y del personal encargado, quienes con su buen trato y comportamiento me hicieron sentir bien, “a cuerpo de rey”, como se dice en lenguaje cotidiano. Me di cuenta también que en lo material era un piso nuevo, bien dotado tecnológicamente, detalle que lo comprobé también al llegar a la unidad de cuidados intensivos, en donde el personal médico, muy atento y cuidadoso, también estaba al frente de excelentes computadores y aparatos de última tecnología. Es decir, en ese piso y en esa unidad, se combinaban muy bien el aspecto humano, el más importante, con el tecnológico, dando como resultado un excelente servicio de salud, junto al bienestar de los pacientes y de los demás usuarios. Al notar la diferencia con otros centros hospitalarios, centros de salud, y sobre todo las “benditas” EPS de ahora, me puse a averiguar por curiosidad periodística quién administraba esos servicios y descubrí que era “una entidad prestadora de servicios de salud de mediana y alta complejidad, dirigidos a brindar una atención integral y humanizada” (como lo comprobé personalmente), llamada Dumian Medical SAS (perdón por la cuña, pero hay que destacar lo bueno en cuestiones de salud, un sector muy deficiente en Colombia y con razón), cuya sede principal está en Cali y tiene sucursales en otras ciudades del país, entre ellas, Popayán, al interior del hospital.

HOSPITAL SAN JOSÉ - POPAYÁN

Cuando llegué al cuarto 7, donde estaba mi padre sedado y conectado por muchos tubos que se unían a varios monitores que emitían sonidos esperanzadores de vida, lo encontré acompañado de tres enfermeros, quienes lo estaban auscultando meticulosamente con mucha diligencia, amor y delicadeza. No sé por qué, pero al instante, en ese instante, sentí la presencia de Dios en ese cuarto y me pareció que Él estaba allí en medio de todos esos aparatos, monitores y tubos, dirigiendo y guiando a esos enfermeros amables. Uno de ellos, al notar mi silencio y mi sorpresa por lo que estaban haciendo, me dijo: “Tranquilo señor, él está muy bien, estamos revisando sus signos vitales. No hay ningún problema”. Después se despidieron con cortesía y al escuchar la respiración tenue de mi padre, su rostro tranquilo y el sonido de los monitores, oré mentalmente a Dios, rogando por su salud y le di gracias por lo que había observado.

Luego de haber visitado a mi padre en ese cuarto 7, he llegado a la conclusión sobre la relación de Dios con la tecnología y que Él se vale de ella para salvar vidas (Dios es tecnólogo). La mejor prueba es que hoy mi padre, GRACIAS A DIOS Y A ELLA, se está recuperando poco a poco. Los milagros existen. ¿Y usted, amable lector, qué opina?

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