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Domingo, 22 de septiembre de 2019. Última actualización: Hoy

Diálogos del gobierno con indígenas

El lunes 22 abril, 2019 a las 9:53 am
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2XsfUFA

Diálogos del gobierno con indígenas

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

La Constitución colombiana en su artículo 330 establece el régimen especial para los territorios indígenas y dedica 7 atribuciones para uso del suelo, programas de desarrollo, inversiones públicas en sus territorios, preservación de sus recursos naturales, coordinación de programas y proyectos que promuevan las diferentes comunidades, colaborar con el orden público y representar a sus territorios ante el Gobierno Nacional.

En su parágrafo el Constituyente primario se preocupó de que «la explotación de los recursos naturales en sus territorios se llevará a cabo» sin desmedro de la integridad cultural, social y económica» y ordena al Gobierno propiciar la participación de los representantes de tales comunidades.

No se puede, entonces, entender cómo se desmonta la visita del presidente Duque a Caldono y se regresa a su despacho lejano en una actitud de reproche y casi desprecio: “Espero que actos como el de hoy, de rechazar la presencia del Gobierno para tener un diálogo fructífero, sea motivo para que se recapacite. Aquí no podemos seguir teniendo un Estado a merced de presiones”, dijo el presidente Duque.

El gobierno debe acercarse cuantas veces sea necesario al pueblo. Es su vocación y mandato. Las dificultades de unas comunidades secularmente olvidadas no deben ser aumentadas por el deseo de que todo ocurra según las expectativas del gobernante. Las comunidades indígenas merecen un trato especial, condiciones más favorables, un tiempo suficiente. No puede esperar que nuestras comunidades se expresen con la fluidez y acatamiento que desean sus colaboradores palaciegos de la capital.

Volverse a Bogotá enojado después hacer trasladar a los indígenas lejos de su habitat no es atender sus necesidades para regresar orondo a descansar de un trabajo que no propició. El presidente Duque no supo aprovechar la nutrida concurrencia de esta parte importante de la población colombiana. No era una manada de ovejas lo que tenía al frente. Era una comunidad sufrida, vejada, olvidada y ahora despreciada porque no se acomodó a sus maneras principescas, con protocolos de clase de alta alcurnia.

¿Qué les ha dado este gobierno a esas comunidades que le deban estar agradecidos los indígenas? ¿O la sola presencia de un Jefe pluma blanca significaba un regalo para indios que por primera vez iban a ver a esta nueva deidad? ¿Es grandeza que el ser superior baje de su pedestal para conversar con seres olvidados secularmente? Era la primera visita como Jefe de Estado e iba para empezar a dialogar. Su condición de estadista le debía dictar que los protocolos deben ceder ante gente tan ingenua. No, al contrario. El más educado da lo que tiene: su comprensión y poder. No, la espalda como se ve en la foto.

Para moraleja de esta situación sirven el primer y el último verso de Marroquín: «Es flaca sobremanera toda humana previsión, pues más de una ocasión sale lo que no se espera…Y aquella perrilla, sí, – cosa es de volverse loco -, no pudo coger tampoco al maldito jabalí».

 21-04-19 – 7:25 p.m.

Para leer otras columnas del autor aquí

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Un comentario en "Diálogos del gobierno con indígenas"

  1. Mirar a los indígenas como figuras de museo, es hundirlos y hundirnos con ellos, todo en los humanos es perfectible y lo más impactante es que desconozcan quienes son, cuanto hace que se toparon con América, a qué familia pertenecen.

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