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DESMADRE DE LAS PALABRAS EN POESÍA

El sábado 10 marzo, 2018 a las 4:16 pm
DESMADRE DE LAS PALABRAS EN POESÍA

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2teqPbL

DESMADRE DE LAS PALABRAS EN POESÍA

DESMADRE DE LAS PALABRAS EN POESÍA

Héctor Hernán Cardona, a la derecha, en Garzón

De dónde vienes
con tus parabienes…
si no eres vienés, vienes con tus bienes
acaballado en la respuesta como si fueran p´otro
estas riendas
acá va llo pa´l monte
hágalo al galope, a galopar, hágalo partir
hágalo parar, hágalo par…

De: Quimeras de un artista. H.H. Cardona.

Se llama desmadre al río cuando se sale del curso madre, cuando se llena tanto de agua por las lluvias, que se sale de su cauce normal y causa perjuicios o avalanchas. ¿Será que la poesía puede salir de su medida y su melodía? ¿De su acostumbrado curso a que nos tiene acostumbrados y causar una torpeza en lugar de un descanso y un armonioso canto?

La Poesía siempre se ha distinguido por su templanza, su cadencia, su ritmo aunque ya no se someta al suplicio de la medida exacta del metro desde Rubén Darío. Aún conserva la belleza del lenguaje y la cadencia que aún en la prosa hizo famosa Cicerón en los descansos o pausas, las elevaciones de tono o los finales de frase para descanso y fruición de los oyentes.

En el pasado VI Encuentro de Escritores de Garzón que convoca el poeta y mecenas Amadeo González, asistió el poeta risaraldense Héctor Hernán Cardona como invitado. Llegó acompañado de sus compañeros de Grupo de Pereira Wahider Cardona, Julián Chica y Merardo Aristizábal. Traía su guardado bajo su barba, su risa y su cabellera blanca. Tan venerable parecía que resultó una sorpresa la calidad que camuflaba entre las palabras que traía.

Desde las primeras presentaciones se hizo patente el secreto que venía cuasi hurtado. No era un poeta común y corriente. No había acumulado en un poema una serie de palabras bellas con un mensaje hermoso y con musicalidad a toda prueba. No, no era ese su poder, no se notaba a mirada simple. El secreto lo llevaban las palabras que traía enredadas entre las demás palabras. Pues Héctor construye otra habla con la lengua… Y a medida que va poemando se va entendiendo y tejiendo la poesía.

Héctor Hernán Hurtado -pero no mal habido- se llamaba el que entró de incógnito sin poemas tradicionales. Los traía entreverados en una tarea llamada cuasi jerigonza. Hurtado desvertebra, enhebra, hila y desliga, abre y cierra, avanza y retrocede, parte y no se va porque queda herido y es bien habido.

Héctor Hernán se ríe de sí, es feliz desbara-tando y arma-ndo, destru-yendo y remen-dando, mirando cómo se ríen los otros poetas y la gente que lo ve partiendo y re-partiendo sonidos y uniendo los restos que quedan en la cola o la cabeza. Por ejemplo: “Si yo río voy a mar, voy hoyando mi cauce, Hoy ando mi cauce para llegar amar A mando de yo,, al.legado”…

Qué poesía tan escondida. Sigue aquella senda que una vez predijo Fray Luis de León. Entre las palabras hay otras palabras que viven y estaban presas mirando por la ventana. ¿Que no es buena Poesía, que es un engaño y un truco? “Si yo reý, del rey también he reído, jugando a ser mi bufón. Debo lograr que el rey se ría para que autorice  a los de la corte a reír, y qué ha-reis si no lo logras…”

06-03-18                                  6:58 p.m.