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DESAGRAVIO

El domingo 14 diciembre, 2014 a las 12:51 pm
José López Hurtado

José López Hurtado – Analista Internacional.

La columnista de El Espectador María Elvira Samper resolvió, hace pocos días, destilar de nuevo su veneno contra quien considera “un gran potencial de conflicto”(sic) para el presidente Santos y sus ministros. Ya lo había expresado en una de sus diatribas meses atrás, cuando con inocultable malicia se solazaba en alimentar irreconciliables malquerencias, que solo existen en su pluma, al interior del alto gobierno.

Para la leída articulista pesa más su enfermiza obsesión de engendrar resquemores en cuerpo ajeno, que la inusitada gestión pública del segundo a bordo del presente gobierno, quien con incansable arrojo y decisión, ha resuelto — a eso se comprometió más como una necesidad pública en aras de una inaplazable búsqueda de la competitividad del país, que a ocupar una oficina hecha a sus antojos personales, como lo insinúa la editorialista – aterrizar la Vicepresidencia de la República al servicio de los colombianos, dejando atrás los añejos moldes de la Designatura, diseñada para satisfacer las frágiles componendas del Congreso y Ejecutivo, como lo fue por un tiempo.

Samper destaca — imposible ocultarlo — la financiación aprobada de las 30 mega obras de las concesiones 4G a lo largo y ancho del país y las 4.000 viviendas gratis y subsidiadas que están en curso, en lo que German Vargas Lleras ha comprometido todo su interés y esfuerzo, pero inexplicablemente en seguida, por razones que solo ella conoce, destila todo su veneno contra la personalidad de Vargas, asaltando de paso, la memoria de su abuelo el expresidente Carlos Lleras Restrepo, una de las cimeras figuras de nuestra maltrecha nacionalidad. Estadista como el que más, cuando los principios de la decencia y de la política públicas, valían un potosí. Resuelve entonces tomar partido por la patria boba de los doce últimos años cuando la Vicepresidencia dela República, fue ocupada por dos intrascendentes y mediáticos personajes que lo único que hicieron fue medrar para sus exclusivos intereses a costa del erario público. German Vargas Lleras, con su agenda incansable de eficiente gestión pública, redefinió, para bien, una de las agencias del Estado, que como se dijo atrás, solo había sido utilizada para alimentar egos y fortalecer intereses clientelistas. Le han bastado, hasta ahora, escasos cuatro meses, no importa si para ello, como lo señala no sin cierta sorna la editorialista, hubiera tenido que abandonar “la imagen del cachaco encorbatado”. Sus dos predecesores con su carácter bonachón, folclórico y populista, acomodado para las luces de Tv y medios oficiales, nada positivo le aportaron al pueblo colombiano. El genio bueno, malo o pésimo no siempre define al hombre, ni menos al buen funcionario.

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