ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 9 de febrero de 2023. Última actualización: Hoy

Derechos humanos y democracia

El martes 15 octubre, 2013 a las 5:37 pm
Carlos E. Cañar Sarria

Carlos E. Cañar Sarria
carlosecanar@hotmail.com

           Mucha relación existe entre derechos humanos y los regímenes políticos democráticos. El objetivo fundamental de los derechos humanos es garantizar las condiciones básicas que hagan posible una vida con dignidad a todos los seres humanos, sin distingo de raza, sexo, nacionalidad, situación económica, ideas políticas o religiosas, etc.

           El derecho a la vida es el más fundamental puesto que sin vida nada es posible. Se trata de concebir la vida como posibilidad y como realidad. No se trata del respeto a la vida por el simple hecho de existir, sino de que ésta se manifieste en condiciones de dignidad y de libertad. Los Estados deben ser garantes de estos derechos, pues existe un compromiso universal para hacerlos posibles.

            La vida de una persona pierde sentido sin un trabajo relativamente estable y remunerado con justicia, sin alimentación adecuada, sin techo apropiado, sin condiciones higiénicas saludables, sin educación, sin la posibilidad de acceder a las expresiones culturales, sin recreación ni deporte para que el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades. Los derechos sociales y económicos resultan esenciales en una verdadera democracia. Desafortunadamente los derechos humanos son halagüeños, buenos y deseables, pero ¿hasta qué punto son reales? Como no son reales, es necesario materializarlos.

             La lucha por conseguirlos, ha sido la misma lucha por la democratización de las sociedades en el mundo. Los regímenes autoritarios han tenido como misión conculcar los derechos humanos, mientras que su vigencia se convierte en uno de sus principales obstáculos y obsesiones. Los regímenes totalitarios colocan al mundo a experimentar las más grandes tragedias y retrocesos en materia de derechos humanos. Dictaduras de extrema derecha y de izquierda así lo han demostrado. El fascismo liderado por Mussolini en Europa, adoptó la violencia como medio de acción política. Hitler llegó al poder respaldado por el partido Nacionalsocialista. El nazismo alemán se caracterizó por la fe y la confianza absoluta en su jefe, que se ensañó contra la raza judía por considerarla inferior, por estar contrapuesta a la raza aria destinada a dominar el mundo. De ahí que para alcanzar la pureza racial, los nazis liderados por su “líder” paranoico eliminaron a seis millones de judíos.

             La Segunda Guerra Mundial dejó un costo de 55 millones de muertos, de los cuales 30 millones eran población civil. Escalada de horror que culmina con el lanzamiento de la primera bomba atómica por parte de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. La no muy lejana guerra contra Irak dejó horrorizado al mundo ante el desprecio por la vida. Informes de prensa señalaron la existencia de un campo de concentración o cárcel de alta seguridad norteamericana en Guantámano, donde mantuvieron prisioneros acusados de pertenecer a la red Al Qaeda o de ser defensores del régimen talibán, procedentes de Afganistán o de otros países a los que Bush les declaró la guerra total por considerarlos terroristas. Ahí funcionó un tribunal sólo comparable a la ‘Corte del pueblo’ del régimen nazi, y a la ‘Corte de la Cámara de Estrellas’, de la era estalinista, en la otrora Unión Soviética.

              Es importante resaltar que los derechos humanos no son una dádiva de la ONU, sino que es el reconocimiento que hace este organismo internacional a la ardua y difícil lucha emprendida por millones de hombres en las diferentes épocas históricas por el reconocimiento de su dignidad. La razón de ser de los derechos humanos está precisamente en mantener viva su vigencia y en garantizar la existencia de una voluntad universal de respetarlos y garantizarlos por el bien de la paz mundial.

               Hablar de los derechos humanos es hablar de su conculcación, pero a la vez es hablar de su posibilidad. La voluntad política de la comunidad internacional para que sean realidad y se hagan vigentes es necesaria cada vez más. Incluso en las guerras, pues ya se sabe que hasta las guerras tienen límites. Para estos casos está el Derecho Internacional Humanitario que es la legislación encargada en los conflictos externos e internos.

                En Colombia es indispensable comenzar por el reconocimiento de la gravedad que tiene la polarización de la sociedad colombiana. El gran filósofo colombiano, Estanislao Zuleta manifiesta que el reconocimiento del problema de la violencia significa que existe voluntad para afrontarlo y combatirlo: “Desde todos los enfoques que puede dar el abigarrado panorama político colombiano se reclama la democracia, se afirman los derechos humanos. En el más violento país de Latinoamérica no hay una bandera más popular que la paz. Nadie se atreve a presentarse en las confrontaciones electorales a nombre de otra cosa: democracia y paz son las consignas de todo el espectro político, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, nadie resultaría creíble si no los promoviera”.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?