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Martes, 22 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Derechos humanos y democracia

El lunes 20 mayo, 2019 a las 4:04 pm
Derechos humanos y democracia

              Mucha relación existe entre los derechos humanos y los regímenes políticos democráticos. El objetivo fundamental de los derechos humanos es garantizar las condiciones básicas que hagan posible una vida con dignidad a todos los seres humanos, sin distingo de raza, sexo, nacionalidad, situación económica, ideas políticas o religiosas, etc.

               El  derecho a la vida es el más fundamental de todos los derechos, puesto que sin vida nada es posible. No se trata del respeto a la vida por el simple hecho de existir -de su presencia en el mundo- se trata de la vida en condiciones de dignidad y de libertad.

               Los Estados deben ser garantes de estos derechos. De qué vale la vida de una persona sin un trabajo remunerado con justicia, sin alimentación adecuada, sin techo apropiado, sin condiciones higiénicas saludables, sin educación, sin la posibilidad de acceder a las expresiones culturales, sin recreación ni deporte para que el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades. Los derechos sociales y económicos resultan esenciales en una verdadera democracia. Desafortunadamente los derechos humanos son halagüeños, buenos y deseables, pero ¿hasta qué punto son reales?

              Como no son reales, la lucha por conseguirlos, ha sido la misma lucha por la democratización de las sociedades en el mundo. Los regímenes autoritarios han tenido como misión conculcar los derechos humanos, mientras que su vigencia se convierte en uno de sus principales obstáculos y obsesiones.

              Los regímenes totalitarios ponen al mundo a experimentar las más grandes tragedias y retrocesos en materia de derechos humanos. Dictaduras de extrema derecha y de izquierda así lo han demostrado. El fascismo liderado por Mussolini en Europa, adoptó la violencia como medio de acción política. Hitler llegó al poder respaldado por el partido Nacionalsocialista. El nazismo alemán se caracterizó por la fe y la confianza absoluta en su jefe -culto a la personalidad- que se ensañó contra la raza judía por considerarla inferior, por estar contrapuesta a la raza aria destinada a dominar el mundo. De ahí que para alcanzar la pureza racial, los nazis liderados por su “líder” paranoico eliminaron a seis millones de judíos.

             La Segunda Guerra Mundial dejó un costo de 55 millones de muertos, de los cuales 30 millones eran población civil. Escalada de horror que culmina con el lanzamiento de la primera bomba atómica por parte de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. La guerra contra Irak ha dejado horrorizado al mundo ante el desprecio por la vida. Informes de prensa señalaron hace algunos años, la existencia de un campo de concentración o cárcel de alta seguridad norteamericana en Guantámano, donde se mantenían prisioneros acusados de pertenecer a la red Al Qaeda o de ser defensores del régimen talibán, procedentes de Afganistán o de otros países a los que Bush les había declarado la guerra total por considerarlos terroristas. Ahí llegó a funcionar un tribunal sólo comparable a la ‘Corte del pueblo’ del régimen nazi, y a la ‘Corte de la Cámara de Estrellas’, de la era estalinista, en la desaparecida Unión Soviética.

              Es importante resaltar que los derechos humanos no son una dádiva de la ONU, sino que es el reconocimiento que hace este organismo internacional a la ardua y difícil lucha emprendida por millones de hombres en las diferentes épocas históricas por el reconocimiento de su dignidad. Son el resultado de la lucha por el reconocimiento de los pueblos.

              La razón de ser de los derechos humanos está precisamente en mantener viva su vigencia y en garantizar la existencia de una voluntad universal de respetarlos y garantizarlos por el bien de la paz mundial y por respeto a la humanidad entera. Sin derechos humanos no hay democracia y viceversa. No pocos países en el mundo dicen ser democráticos mientras en el seno de la misma sociedad son conculcados de manera sistemática. El autoritarismo brilla por todo lado dándole vía libre a una dictadura. Un Estado moderno está erigido en los derechos humanos, si estos bienes primarios no se realizan en la práctica, la democracia no deja de ser un sofisma.

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