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Viernes, 5 de marzo de 2021. Última actualización: Hoy

Déjame caminar por la calle tranquila

El lunes 15 febrero, 2021 a las 6:21 am

Déjame caminar por la calle tranquila.

Por: Ana Leticia Franco Solarte

Dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien,
especialmente la belleza de una mujer”.
Real Academia Española.

          A propósito del piropo, considero que es un acoso normalizado; realmente no a todas las mujeres nos gusta el acoso y menos en la calle por personas desconocidas. Personalmente me parece ofensivo además de grosero y maleducado, es realmente desagradable el hecho absurdo que los hombres poco decentes pretendan insinuar de forma grotesca e impertinente morbo hacia nosotras las mujeres, aparte de ello que tengamos que agradecer por el inapropiado discurso callejero ofensivo y específicamente machista.

          Antes que nada, cabe aclarar que el piropo es muy popular en la calle, principalmente de hombres hacia mujeres y en muy bajo porcentaje de las mujeres hacia los hombres. Me atrevo a insinuar que se debe trabajar en la educación desde la casa y la escuela. Vale la pena decir que el piropo no tiene estrato social, ideología política, religión, mucho menos título académico; en otras palabras es cuestión de educación, la tan aclamada educación de casa, la que imparte papá y mamá, pero como estamos en una sociedad machista que repite patrones a través de generaciones pues solo nos queda la esperanza de que algún día, no muy remoto, estos mal pensantes se reformen y empiecen a tratar con decencia y educación a las mujeres de su entorno, considero que no es mucho lo que pedimos.

          Además, si hacemos una encuesta entre mujeres que han sido víctimas de este acoso callejero, nos encontraríamos con la realidad de que no necesariamente les ha pasado en la calle, por el contrario, han sido víctimas en diferentes contextos ya sea por uno o varios especímenes masculinos, y para colmo de males por uno o varios.

          El piropo ofende, daña la autoestima y pone en ridículo a quien lo recibe; realmente no deseamos ser acosadas, y menos perseguidas en las calles, no nos gustan las obscenidades por parte de personas que no conocemos, más aún cuando el piropo va acompañado de gestos, miradas morbosas e inclusive intentos de manoseo y otros.

          Dicho de otra manera, todas las mujeres queremos salir a la calle y poder lucir como queramos, vestir nuestras prendas favoritas, maquillarnos si así lo deseamos, reír tranquilas, caminar despreocupadas, ser libres en nuestra forma de ser y que esto no sea motivo de acoso callejero e incluso acoso justificado, porque cabe aclarar que estamos en una sociedad que justifica el actuar grosero de los hombres y da cientos de razones ilógicas al abuso del cual somos objeto.

          Nosotras, las mujeres de este presente, hemos logrado entrar en espacios no imaginados, hemos logrado superar a aquellas que hacen parte de nuestro pasado histórico, a cientos de luchas feministas en pro de nuestros derechos, es por esto que seguimos en lucha por nuestra libertad, la libertad de caminar libremente, estar donde nos apetezca; anhelamos estar libres de prejuicios sociales, de ser acosadas en nuestro espacio laboral, educativo, que vayamos de fiesta y regresemos sanas y salvas a casa.

          Lucir nuestro cuerpo y sentirnos orgullosas del mismo no le da permiso a cualquier desconocido, familiar o amigo de opinar. Las mujeres no necesitamos la opinión de los demás, simplemente queremos ser sujetas de derechos y caminar con igualdad en todos los espacios posibles. Aparte de ello solo necesitamos ser nosotras mismas en una sociedad que parece justificar todo el daño que ocasionan a las mujeres.

          Recapitulando, no es fácil caminar por la calle y escuchar el silbido imprudente del señor que piensa que eres su mascota, del despistado que te dice “mamacita”. No queremos cargar con su complejo de Edipo ni mucho menos pretender sentirnos bien y sonreírle al inoportuno chiste de calle que desde donde lo miremos es agresivo, innecesario y ridículo. Desde que salimos de casa ya sabemos cómo estamos, que tan bien nos vemos y ya fuimos aprobadas por nosotras mismas. Lo menos que deseamos son palabras mal pronunciadas en la calle.

          Ana María Díaz Collazos, doctora en lingüística hispánica, explica que “los piropos son un género discursivo propio del folclor popular latinoamericano, al igual que el chiste y la trova. Existen piropos que todos nos sabemos porque se nos han transmitido por tradición oral, con una poética y una construcción metafórica”. “el piropo callejero, que es el que expresa un desconocido en la calle; el piropo romántico, que forma parte del cortejo. También se puede distinguir entre el piropo tradicional, que hace uso de la metáfora, y el dicho vulgar, que al no seguir la tradición discursiva pierde el carácter lúdico del piropo”. Es así como algo tan significativo en el pasado pasa a ser un discurso ofensivo y cruel hacia las mujeres, no hay nada de agradable en un piropo.

          Sé que muchas mujeres se sienten identificadas con mi forma de pensar, quieren sentirse seguras y protegidas en la ciudad, respetadas por todos. Se debe crear conciencia respecto a la diferencia entre cumplido, halago y piropo, lastimosamente este último pasó de ser un dicho para enaltecer la belleza femenina a un acoso callejero despiadado. Hoy en día un piropo es sinónimo de machismo, grosería, vulgaridad e irrespeto.

          Para finalizar, creo que el crear conciencia de estos hechos que cosifican a la mujer dentro de la sociedad deben ser abolidos, negados y desterrados y así, de esta manera, muchos hombres entiendan que la mujer no es su territorio sexualizado sobre el cual pueden opinar libremente, para que razonen sobre el hecho de cuestionar su propio ego porque alguien que insinúa bajos instintos y se atreve a emitir juicios sobre una mujer en la calle debe estar muy enfermo, tal vez necesita de atención psicológica y evaluar su autoestima, quizás su crianza no fue la mejor y de esto no tiene la culpa, de lo que sí es responsable es de lo que hace para cambiar sus traumas y desterrarlos de su persona.

          A ti que me leíste te aprecio y reconozco.

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Un comentario en "Las redes sociales están infectadas"

  1. Leyder dice:

    Buena tarde señorita Leticia, yo soy hombre pero Me parece excelente esta reflexión de vida en estos casos que sobrepasan los límites, creo que la solución es esa, más mujeres fuertes y sin miedo para salir adelante y denunciar en caso de abusos, nadie tiene derecho a amargar tu vida ni la de tus hijos👏🙌

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