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DEFENDAMOS AL CAUCA HOY O LIQUIDÉMOSLO

El martes 14 abril, 2015 a las 8:58 am
Indígenas se enfrentan contra soldados del Ejército y ESMAD en Caloto

Por Álvaro Calvache Rojas 

El Cauca de hoy, como el de ayer, sigue siendo agrícola, ganadero y minero. Economía primaria. Seguimos haciendo una agricultura de pala y azadón como la trajeron los españoles, salvo la industria azucarera nortecaucana. Una ganadería extensiva, sin pastos, sin nutrientes, sin inseminación artificial, como la que hicieron nuestros bisabuelos y, una minería cuya técnica es superior a la que se hace ahora.

La Universidad del Cauca, sigue educando a Colombia y, entró con la tercera revolución industrial del computador. Pero está a espaldas del desarrollo del departamento, ya que las áreas del conocimiento que deben fortalecer la economía primaria, no tienen ni el interés, ni la capacidad, ni la voluntad de orientar el agro, nuestra ganadería y la escasa minería artesanal que se sigue haciendo.

En el siglo XIX no entramos en la Revolución Industrial y no hicimos uso del motor a vapor. Salvo el trapiche de cobre traído por el general Caicedo y colocado en su Sucre, Cauca, donde existía un vasto cultivo de caña de azúcar en sus lomas, hecho en Nuevo York en 1848. Nuestra burguesía utilizó espalda de indio y se hizo una agricultura y ganadería extensiva, basada en la aparcería y arrinconando a la población Nasa contra la cordillera Occidental y Central. Cuando tener tierra era sinónimo de riqueza y constituía un factor de poder. Falta la placa recordatoria de que con su esfuerzo construyeron el Puente del Humilladero en Popayán el 1.876, bajo la orientación del reverendo arquitecto Barberi.

A nuestra generación le tocó pagar los platos rotos de la ignominia a que fue sometida la etnia Nasa fundamentalmente y, con su revancha de odio, amargura, resentimiento y con una política de recuperación de tierras, iniciadas con Quintín Lame, quien amenazó tomarse a Popayán en 1.914. Luego desde 1.970 por el CRIC. No para incorporarlas al progreso, al desarrollo, a la productividad y ser fuente de riqueza para el Cauca y Colombia. Utilizarla bajo el pretexto de su cosmología de “La Pacha Mamá” es para mirarla, amarla, adorarla, menos para laborarla y, debe la sociedad caucana pagarles para que degusten su cosmología.

iragorri indigenas

Aurelio Iragorri Valencia

El Estado colombiano donde no existían autonomías, resolvimos crearlas en la Constitución del 1991 y nuestro ilustre coterráneo Aurelio Iragorri Valencia, ministro de agricultura, en dos decretos autonómicos “el 1953 del 07 de octubre de 2014” y el “2333 del 19 de noviembre de 2014”, resolvió sentar las bases para crear una autonomía territorial indígena en el Departamento del Cauca y, en otras palabras un Departamento indígena dentro del Cauca”.

Con el pretexto del incumplimiento de pactos sobre las vías, donde se legisla, se incluye en los “COMPES”, que es la reserva presupuestal a nivel nacional entre el Departamento de Planeación y Ministerio de Hacienda, para que fluya el dinero, se apropie para adquirir tierras a costas del campesinado caucano, golpeado por la FARC, por los paramilitares, por los indígenas y por el mismo Estado. Se encuentra abandonado de Dios y de los hombres. Arrinconado, atemorizado y en pánico. Y, la etnia nasa no se “haita” de que le entreguen tierras, de que se las compren, si no que las invaden y las quitan. No existe ni la Constitución, ni la Ley, ni el derecho fundamental a la propiedad.

En la emisora 1.040, el 12 de marzo de 2015, las familias campesinas de El Turco y veredas colindantes de Mondomo, clamaban, lloraban de la situación en que se encontraban al ser despojados por los indígenas de sus casas, de sus parcelas, de sus cultivos de pancoger y tener que hacer cambuches para pasar las noches y, no había autoridad ni municipal, ni departamental, ni nacional que los amparara y los protegiera. Ni ejército, ni policía.

Si cedemos una mata de caña y un centímetro de tierra de los cañaduzales del norte del Cauca que mueven nuestra industria azucarera y etanol de Colombia, apague y vámonos, entramos en el proceso de liquidación de lo que queda del “Gran Cauca”.

No tiene el país política agraria, ni indigenista. Los mestizos, los afros, los campesinos y los indios cabemos en el Cauca, pero además de derechos, tienen deberes, obligaciones, compromisos y solidaridad con la caucanidad.

Debemos pasar de campesinos a agricultores. Los primeros solamente hacen siembra de consumo y los segundos excedentes que benefician a toda la sociedad. Y la etnia vive de la limosna oficial. Todos a una, salvemos al Cauca.

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